Pedir dinero para la Guardia Civil en Zarautz no solo es fraude... es tontería

Una de las estafas más conocidas estos últimos años en el Estado consiste en contratar publicidad en nombre de la Guardia Civil... aunque no consta que haya un solo juicio por ello. Pero lo que ya no es solo fraudulento, sino además totalmente absurdo, es intentarlo... en Zarautz.

NAIZ|2019/09/30
Zarautz
Un «Patrol» de la GC, en una movilización de «Alde hemendik!« en Zarautz en 2013. (Andoni CANELLADA | FOKU)

Desde hace al menos cinco años, a lo largo y ancho del Estado puntualmente aparecen noticias sobre un mismo intento de fraude, consistente en ofrecer públicamente a empresas y autónomos la contratación de publicidad en revistas de la Guardia Civil, que luego o bien no existen o no son publicaciones oficiales de la mal llamada Benemérita. De Málaga a Pontevedra pasando por Palencia, la misma noticia va rebotando con asiduidad por la «piel de toro».

Lo llamativo ahora es que parece que los protagonistas de la moderna «estampita» no solo son estafadores, sino que además parecen bastante despistados. Y es que una de las últimas localidades en que se han recibido llamadas de este tipo es Zarautz.

Por si acaso, en la localidad se ha advertido del intento, por las redes sociales y obviamente en euskara:

«Guardia Zibilaren izenean deiak jasotzen ari dira hainbat negozio dirua jar dezaten, GZren ustezko aldizkari batean iragarkiak jartzearen truke. Zarautzen gertatu da aste honetan. Beraz: ez ordaindu, ez beldurtu».

Beldurtu? Quizás en la Guardia Civil haya extrañado esta coletilla. O quizás no, porque en alguna de las ocasiones en que han salido al paso de esta estafa han indicado que en las llamadas para contratar la falsa publicidad «se han utilizado métodos agresivos y poco ortodoxos para captar anuncios de publicidad, actitud que no se corresponde con nuestra forma de proceder». Excusatio non petita, le llamaban a esto los clásicos.

En Madrid, en 2015 fueron detenidas cinco personas por esta estafa. Pero en 2019 sigue rodando, sin que ningún cuerpo policial parezca capaz de cortarlo. Ni la Guardia Civil.