Aitor AGIRREZABAL
Edimburgo

Londres se apresura a ofrecer más autonomía a Escocia tras el sondeo favorable al «sí»

Las encuestas dieron un vuelco ayer, cuando «The Sunday Times» publicó el primer sondeo que sitúa el voto independentista por encima del unionista. Las reacciones no se hicieron esperar y el ministro británico de Economía, George Osborne, anunció que en los próximos días Londres presentará un plan que ofrecerá una mayor autonomía a Escocia en caso de votar «no». El ministro principal escocés, Alex Salmond, calificó el anuncio de «soborno» electoral unionista.

El diario «The Sunday Times» publicó en su portada de ayer, adelantada unas horas antes, la primera encuesta de intención de voto que otorga la victoria al voto soberanista en el referéndum del próximo día 18. En ella, el 47% de los encuestados opta por la independencia, mientras que el 45% defiende mantener del actual statu quo y un 8% se mantiene indeciso. Una vez restados estos últimos, el «sí» obtendría el 51% de las papeletas, mientras que el 49% caerían del lado unionista.

La noticia provocó una reacción en cadena encabezada por Westminster. En declaraciones a la BBC, el ministro británico de Economía, George Osborne, afirmó que su Gobierno tiene preparado un plan específico que otorgará mayor poder a Holyrood en caso de que el «no» se imponga en las urnas. Las palabras del político inglés hacían referencia a una mayor devolución de poderes en materia fiscal y de servicios públicos. «Concederá más margen de maniobra en impuestos, poderes de gasto y de seguridad social y entrará en vigor en el momento en el que se vote `no'», aclaró. El ministro conservador justificó su oferta al asegurar que «ha quedado claro que Escocia desea más autonomía». Se espera que en los próximos días Londres especifique cuáles son los términos de esa mayor devolución de competencias.

La campaña soberanista no tardó en responder a las palabras de Osborne. El ministro principal escocés, Alex Salmond, consideró un «soborno electoral» la nueva oferta del Gobierno británico. En la misma línea, su viceprimera ministra, Nicola Sturgeon, mantuvo que «lo que vemos es una campaña que ha entrado en pánico». Preguntada por las consecuencias que pueda tener esta última baza del unionismo, se mostró tranquila: «Ahora tenemos una población bien informada, algo difícil de tragar para los políticos». «Creen que la gente de Escocia es tonta», añadió.

Medida de pánico

Pese al buen resultado del sondeo, los independentistas saben que los únicos números válidos son los que se conocerán el día 19. «Estamos por delante, pero hay que seguir trabajando y demostrando que nos espera un mejor futuro como Esta- do independiente», dijo Sturgeon.

Del lado unionista, el Secretario de Estado para Escocia, Alistair Carmichel, restó valor a las cifras. «Solo me preocupa la del día 18», aseguró quien en reiteradas ocasiones ha celebrado la ventaja unionista en los sondeos.

En octubre se cumplirán dos años desde que el premier británico, David Cameron, y Alex Salmond firmaron el Acuerdo de Edimburgo, que fijaba la fecha y las bases del referéndum. Casi dos años de campaña después, y a tan solo diez días de que Escocia decida su futuro, la oferta de Osborne trató de parar la escalada del independentismo.

Salmond aseguró que las palabras del ministro responden más al nerviosismo que a una oferta honesta. «Es una medida de pánico porque ven que el `sí' está ganando terreno. Intentan sobornarnos, pero no funcionará porque no les queda credibilidad», afirmó el líder del SNP.

Con poco más de una semana por delante, Edimburgo ha acusado a Londres de practicar un juego poco democrático: «No nos interesa, pero incluso así, ¿quién nos garantiza la mayor devolución? Han demostrado en repetidas ocasiones que no puedes creer en su palabra», defendió.

Ninguna sorpresa

Más allá del valor democrático que puedan tener las palabras de Osborne, la campaña soberanista ha entendido que solo un voto afirmativo les garantiza contar con esos poderes que el ministro británico les ha ofrecido. «Esa es la única opción que pone el control en nuestras manos, al votar `no' dejaríamos estas decisiones futuras en las manos de Westminster», concluyó Salmond.

Pese al revuelo mediático causado por las palabras del ministro londinense, no es algo que haya sorprendido en Escocia. Desde hace semanas, cuando el voto soberanista comenzó a recortar distancias respecto a la campaña Mejor Juntos, todos esperaban una última jugada de Cameron, que ha llegado horas después de la publicación de la peor encuesta para sus intereses.

El premier británico no ha querido participar en la campaña, al menos esa ha sido su postura oficial, alegando que es una decisión que deben tomar los escoceses. Ha estado ausente, ha rechazado el debate con Salmond y ha realizado visitas esporádicas al país caledonio, donde no es bien visto incluso por muchos unionistas. Sin embargo, el precio político que puede pagar si Escocia decide ser un Estado independiente ha hecho barajar durante semanas una última carta que jugar y que ayer quedó al descubierto.