Míriam Nogueras
Vicepresidenta del PDeCat y número tres de JxCat

Carles Puigdemont es la figura que encarna Junts per Catalunya (JxCat). Sobre su imagen se proyecta este espacio que agrega a la antigua Convergencia (hoy PDeCat) y una nueva generación de independentistas de tradiciones y orígenes bien diversos. Míriam Nogueras, al igual que Laura Borràs –hasta ahora consellera–, vienen a ser las caras visibles de una candidatura que, con Jordi Sànchez de número uno, quiere llevar el espíritu del 1 de octubre a las Cortes y «plantar cara» ante el embate represivo que padece Catalunya.

«Este 28 de abril va de Catalunya: o 155 o 1 de octubre»
Àlex ROMAGUERA|BARCELONA|26/04/2019 16:15
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La vicepresidenta de PDeCat y número 3 de JxCat, Míriam Nogueras. (Oriol CLAVERA)

Hay que subir todos los altavoces, también los mediáticos, porque se intenta normalizar una anomalía democrática en plena Europa del siglo XXI.

Siempre hemos dicho que, en el actual contexto, es necesario ir juntos, porque esto ya no va de ideologías ni de pugnas partidistas para ver quién gestiona una autonomía maltratada.

No se trata de esperarlo, el «momentum» lo estamos creando a medida que avanzamos y ampliamos la base soberanista.

¿En qué se basará la actuación política de JxCat en Madrid?
Dependerá de si hay gobierno y si tenemos fuerza suficiente para condicionar posibles escenarios. En todo caso, todo gravita en el hecho de que el Govern legítimo de la Generalitat continúa preso o en el exilio. Si ya nos pareció demencial que nuestro portavoz en la Cámara, Francesc Homs, fuera inhabilitado por la consulta del 9 de noviembre, lo que pasa actualmente supera lo más esperpéntico. Así pues, hay que plantar cara.

¿Como se materializará esta actitud?
Hay que subir todos los altavoces, también los mediáticos, porque se intenta normalizar una anomalía democrática en plena Europa del siglo XXI. Un hecho ante el cual, como representante política y madre de dos hijos pequeños, me obliga a actuar, pues no quiero dejarles un país dónde ocurran estas cosas.

Hay un relato hegemónico que discurre por otros parámetros. ¿Cómo lo confrontaréis?
Cuesta vencer este marco mental, sin duda, aunque el último informe de Varieties of Democracy (V-Dem) ya indica que España se comporta como un estado autoritario. También el Consejo de Europa ha decidido examinar la situación de los presos políticos, mientras que en la Asamblea Francesa o en Portugal aparecen cada vez más voces que denuncian la involución que se vive en el Estado.

¿La dinámica parlamentaria no puede eclipsar este debate de fondo?
Tenemos nuestro programa y continuaremos presentando iniciativas; somos el grupo que más lo ha hecho en la pasada legislatura. Pero ya no cederemos. Como dijimos a propósito del debate de presupuestos: que el Gobierno español aplique la disposición adicional tercera y pague la deuda que hay con Catalunya por avanzado.

Laura Borràs, número dos en vuestra lista, afirmaba que el independentismo tiene que estar en Madrid porque los catalanes continúan pagando impuestos al Estado. ¿No sois partidarios de activar la hacienda propia y otras estructuras de soberanía, como así reclaman algunos sectores del independentismo?
Si poner las urnas ha conllevado prisión y exilio a nuestros líderes políticos, no quiero pensar qué ocurriría si ejercemos nuestro legítimo derecho a tener la llave de la caja. Al fin y al cabo, lo que se busca impidiendo el referéndum es que este pueda desembocar en la independencia. Una situación que el Estado quiere evitar por las consecuencias que tendría en términos de financiación. Así lo dijo alguien tan poco sospechoso de independentista como Cayo Lara, cuando recordó a los jornaleros andaluces que, si Catalunya se va, se quedarán sin subsidio.

¿Renunciar a una hacienda propia no significa que el discurso del miedo ha resultado rentable?
Seguramente la represión nos ha permitido ver que, ante nosotros, hay algo peor de lo pensábamos. Pero lejos de venirnos abajo, esto nos ha fortalecido y hoy sabemos con qué reglas se plantean las batallas. Con estas reglas, Puigdemont ha demostrado que se puede vencer al Estado.

En esta campaña ha irrumpido Front Republicà (FR), para el cual sin un acuerdo estratégico de todas las fuerzas soberanistas no se puede avanzar hacia la independencia. ¿Qué opinas de esta exigencia?
Siempre hemos dicho que, en el actual contexto, es necesario ir juntos, porque esto ya no va de ideologías ni de pugnas partidistas para ver quién gestiona una autonomía maltratada. Tenemos que conseguir la independencia y, una vez lograda, cada uno ya ordenará su espacio político y será la gente quien decida el país que quiere construir. Siendo conscientes, eso sí, de que tenemos una base sólida para ello, pues las exportaciones han subido y el tejido empresarial se mantiene fuerte.

En cualquier caso, da la sensación que la estrategia dependerá de lo que acontezca en el Supremo y las dinámicas que pueda emprender en Waterloo el Consell per la República. ¿No es arriesgado depositar el futuro en estos dos frentes?
Lo que ocurra en el juicio determinará muchas cosas, es evidente. Pero también es verdad que, a raíz de la aplicación del 155, nos hemos sacudido de todos sus efectos y, hoy más que nunca, estamos convencidos que no hay marcha atrás. Se respira un ambiente como los días previos al 1 de octubre o al día 3, en que se visualizó una desconexión con España nunca vista. Estoy convencida que el día 28 habrá sorpresas agradables.

Si en esta legislatura el gobierno que surja en Madrid recupera la promesa del corredor mediterráneo o la cesión de cercanías, ¿qué hará JxCat?
Sería la enésima vez que se habla de un proyecto que nunca se ha cumplido, al margen de que implicaría entrar en este esquema de normalidad al que nos quiere llevar el Estado. Y eso sería engañar a la gente. Seamos claros: el corredor mediterráneo sólo será posible si Catalunya se independiza; dentro de España es inviable.

También se prevé que los Comunes y otros grupos planteen una comisión de estudio sobre la cuestión catalana que desemboque en un referéndum. ¿Es también un caramelo envenenado?
Es otra propuesta de la que ya sabemos el final. Los Comunes dijeron al inicio de la pasada legislatura que tienen aliados para ello y fracasaron, y esta misma semana Pedro Sánchez ha afirmado, sin reparos, que en ningún supuesto habrá referéndum. Por tanto, una comisión de este tipo no tiene recorrido.

¿Sólo queda esperar al «momentum» en que sea plausible la ruptura con el Estado?
No se trata de esperarlo. El «momentum» lo estamos creando a medida que avanzamos y ampliamos la base soberanista. Insisto: después de estos meses de parálisis y desconcierto, la gente ha despertado y la voluntad de independencia es cada vez más sólida, de ahí que Madrid ataque a Puigdemont y todo lo que él representa. Se trata de no bajar la guardia ni retroceder, porque este 28 de abril va de Catalunya: o 155 o 1 de octubre.

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