Jakitea celebra la aportación de la cocina tradicional

La asociación Jakitea celebró el pasado miércoles su décimo aniversario con una fiesta. Reunió en Donostia a algunos de sus mejores proveedores de productos y repartió premios a cocineros y tabernas que destacan por el mimo a las materias primas y por reivindicar las mejores tradiciones de la cocina vasca.

|26/04/2019 15:27

El hotel Palacio de Aiete era el lugar elegido para celebrar la fiesta de Jakitea, asociación que defiende y promueve la cocina tradicional vasca y reivindica la aportación socioeconómica y cultural de los profesionales que desarrollan esa cocina y la tienen por bandera.

La fiesta comenzó antes de la entrega de premios, con una pequeña feria en la que una docena de proveedores de bebidas y comidas mostraron y dieron a catar a los y las invitadas sus productos. Carnes, embutidos, salazones, leche, café, postres… Todo de calidad extrema y del país, muestra de lo que promueven y venden los locales asociados a Jakitea.

Felix Manso, del restaurante Ibarla, se llevó el premio al restaurante Jakitea, es decir, el que destaca a uno de los locales que forman parte de la asociación y que está despuntando en su labor. Recogió el premio, que consiste en una escultura de un kaiku, junto a su compañera Sonia García.

Yon Pavón venció en la categoría de cóctel gracias a su Jai-alai, versión del que bebían los pelotaris vascos que jugaban en Cuba y que sirven en el Patricio Pub de Lasarte-Oria. Pavón desveló que en el mundo de la coctelería también hay debate en torno a las espumas, deshidratados y demás fórmulas, pero reivindicó las bebidas y mezclas tradicionales y bien hechas.

Ezkurra taberna es famosa por su ensaladilla rusa, y fue premiada como pincho tradicional. El agradecimiento de Joseba Balda fue especialmente emotivo, porque su padre murió recientemente y el Ezkurra es un establecimiento familiar, que su abuelo abrió en Gros en 1960.

El premio al mejor plato tradicional recayó en Txaro Zapiain, del restaurante Roxario, por su tortilla de bacalao. Zapian no pudo ir a recoger el kaiku que le iba a entregar Peio García Amiano, de la asociación Zaporeak, pero seguramente tampoco hubiese revelado el secreto de la que para muchos es la mejor tortilla de bacalao del mundo.

Javi Rivero y Gorka Rico recibieron el premio al uso, presencia y potenciación del euskara en su restaurante Ama, en Tolosa, algo que consideraron natural, que han hecho desde que abrieron y que apuestan por seguir haciendo.

El premio a la trayectoria fue doble, pues se premió a Jose Ramón Elizondo y a Kontxita Bereziartua, que regentaron el Aloña Berri hasta su clausura. Por otro, Tibur Eskisable y su madre, Mari Carmen Lukas, recibieron el premio otorgado a Casa Tiburcio.

La apuesta por el Km0 llevó un premio por ello hasta la sidrería Iparragirre, premio que recibieron las hermanas Arantxa y Ana Eguzkiza. Reivindicaron el trabajo que se hace para trabajar con productos locales y de calidad, para aportar desde la gastronomía al país, y agradecieron que los cocineros se acordasen de una sidrería.

Finalmente, el premio al restaurante de mayor calidad y mejor producto fue a parar al Gure Txokoa de Zarautz, por lo que su cocinero Joxemari Mitxelena, al que acompañó Elena Aizpurua, se llevó puesta la chaquetilla de la noche.

Xabier Zabaleta, presidente de la asociación y cocinero de Aratz Erretegia, reivindicó la importancia de la cocina tradicional. Recordó que, aunque ahora sea más común, cuando empezaron su discurso resultaba casi exótico. Defendió el valor cultural y, por así decirlo, incluso político de la gastronomía tradicional. En su opinión, eso debe trasladarse a toda la sociedad, empezando desde la educación.