El arte dinámico de Jesús Soto desembarca en el Guggenheim

El Museo Guggenheim exhibe el arte dinámico y vibrante del artista venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005), uno de los máximos exponentes del arte cinético que surgió en Europa en la segunda mitad del siglo XX.

NAIZ|BILBO|18/10/2019
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El artista venezolano exploró la relación entre el arte y la música. (Luis JAUREGIALTZO I FOKU)

La muestra ha sido inaugurada esta misma mañana y en el acto de presentación han participado varios de los hijos del artista, fallecido en París en 2005. Titulada ‘Soto. La cuarta dimensión’, la exposición es una amplia retrospectiva sobre las cinco décadas de trayectoria artística de este creador que se trasladó a la capital francesa en 1950, ciudad en la que vivió hasta su muerte y donde desarrolló su trabajo.

Se trata de la primera exposición que se realiza en el Estado español sobre la obra de Soto desde hace 37 años, tras la antológica que se le dedico en Madrid, en el Palacio Velázquez en 1982, y 45 años después de la que se ofreció en el Guggenheim de Nueva York y que salda «una deuda pendiente del museo bilbaino con este artista que, de momento, no forma parte de nuestra colección».

Entre las piezas que se exhiben figuran obras de su emblemática serie de ‘Penetrables’, aquellas piezas que requieren de la participación del espectador, que las atraviesa, para cobrar vida y movimiento, así como las de los ‘Volúmenes Virtuales’, las ‘Extensiones’ y las ‘Progresiones’.

El dinamismo de las obras de Soto, al contrario que en las de otros creadores que exploraron la forma de dotar de movimiento a sus obras, lo provoca el espectador al moverse frente a la obra, que permanece inmóvil en la pared o en el suelo de la sala donde se exhibe.

Para conseguir el efecto óptico de movimiento de sus piezas, Soto recurrió a las formas geométricas como los cubos, los cuadrados, las espirales y las líneas verticales u horizontales, y a materiales como las varillas (de plástico o metal), los alambres y los hilos de nailon o plexiglas, solos o combinados con maderas y planchas de metal pintadas.

El comisario Manuel Cirauqui ha explicado que las piezas con sonido del artista venezolano proceden de la época en la que Soto reflexionó sobre la relación entre la música y el arte, entre los años 50 y 60 del pasado siglo, en la que conoció y trató a distintos músicos, como Paco Ibáñez. «Paco Ibañez fue uno de sus mejores amigos, si no el mejor», ha revelado su hijo Cristóbal Soto.

La muestra podrá visitarse desde hoy hasta el próximo 9 de febrero.