Otegi recuerda en ‘The Guardian’ el carácter antidemocrático del Estado y pide a Europa que actúe

Arnaldo Otegi explica hoy en ‘The Guardian’ que la represión que está ejerciendo el Estado español contra el pueblo catalán no es novedosa para la ciudadanía vasca, y recuerda algunos pasajes de lo que hemos sufrido en este país. El dirigente abertzale explica que Catalunya y Euskal Herria están comprometidas con la paz pero también con sus derechos nacionales, y apela a Europa para que intervenga por una solución negociada. 

Iker BIZKARGUENAGA|23/10/2019
Arnaldo
Arnaldo Otegi interviene en un acto de EH Bildu en Donostia (Idoia ZABALETA I FOKU)

«Este conflicto solo puede resolverse internacionalmente: las instituciones y los estados europeos deben alzar la voz a favor de una solución negociada antes de que sea demasiado tarde»

En un extenso artículo publicado hoy por ‘The Guardian’, Arnaldo Otegi recuerda la «profundamente injusta» sentencia del Tribunal Supremo español, que condena a duras penas de prisión a nueve líderes políticos y sociales de Catalunya, y que de paso, representa a un Estado «que se desliza hacia el autoritarismo» y que se aleja de una democracia acorde con el modelo Europeo. Pero, dicho esto, el secretario general de EH Bildu añade que «si hay que ser sincero, este tipo de actitud no es nada nuevo para nosotros los vascos».

Y es que, a renglón seguido, el dirigente independentista, varias veces procesado y encarcelado por su labor política, señala que «durante años España ha sido capaz de disfrazar su esencia antidemocrática bajo el manto de ‘la lucha contra el terrorismo vasco’», añadiendo que de esta forma le ha resultado relativamente sencillo «negar y rechazar la naturaleza política del conflicto armado en Euskal Herria», sobre todo a partir de los atentados del 11 de setiembre de 2001. «Nos decían que ’España es una democracia’. Repetían como un mantra que «todo es posible sin violencia’», expone Otegi, recordando las palabras del ya fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba: «tienen que decidir: o bombas o votos».

Tras situar el contexto, el dirigente abertzale, detalla cómo hace diez años tanto él como varios compañeros y compañeras fueron arrestados y condenados a largas penas de cárcel por tratar de conducir a todo el movimiento independentista hacia vías exclusivamente pacíficas y democráticas, recordando que una vez cumplida la condena fueron amparados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Aunque apostilla, eso sí, que «lo cierto es que la violencia por la parte vasca acabó, no gracias a los esfuerzos del Gobierno español sino a pesar de sus obstáculos».

Haciendo balance, destaca que pese a que ETA abandonó su actividad armada en 2011 el Estado español aún mantiene a más de 240 presos y presas políticas encarceladas, lo que mostraría a su juicio su «falta de interés por una paz duradera».

Naturaleza antidemocrática

Con estos precedentes, Otegi valora que la sentencia contra los líderes independentistas catalanes «por organizar un referéndum democrático y pacífico, y la violencia posterior que la Policía española ha utilizado contra manifestaciones pacíficas», es una muestra de «lo que siempre supimos: el Estado español no está interesado en la democracia y usará la violencia para ocultar su naturaleza antidemocrática».

En este sentido, y mirando ya hacia Catalunya, indica que tanto los tribunales como los medios de comunicación están empezando a hablar de «terrorismo», opinando que el Estado «no dudará en utilizar esa mentira» para la consecución de sus objetivos. Y señala que al Ejecutivo español «le gustaría transformar las legítimas y pacíficas demandas de autodeterminación de los catalanes en violencia», un objetivo que a su parecer «es el que han estado buscando en los últimos días las fuerzas policiales y militares con sus actuaciones violentas».

«Afortunadamente –añade–, el movimiento nacionalista catalán está comprometido con la paz, como lo estamos en Euskal Herria. Sabemos que la ‘fuerza de la razón’ es más poderosa que ‘la razón de la fuerza’». Con todo, apunta también que ambos países «estamos comprometidos con el logro de nuestros derechos democráticos fundamentales», y augura que «las demandas de democracia catalanas y vascas se harán ahora más fuertes».

Completar las tareas pendientes

Para el responsable de EH Bildu, «es hora de completar las tareas pendientes de la falsa transición de España a la democracia», ya que, considera, no habrá verdadera democracia en el Estado «hasta que se reconozca su carácter plurinacional», como ocurre en otros lugares como Gran Bretaña o Canadá.

Lamenta que, sin embargo, y «como era previsible», el Estado español «camina en dirección opuesta: la dirección del autoritarismo, la contrarreforma, la recentralización y la respuesta con puño de hierro a demandas democráticas». Una actitud que, advierte, «da alas a la extrema derecha fascista». «La historia nos muestra a dónde lleva esto al final», avisa.

Otegi considera en su artículo que «la represión, la cárcel y la centralización no van a funcionar», ya que, como ha ocurrido en otros lugares del mundo, «no hay solución duradera para este tipo de conflictos sin diálogo». «Como en Irlanda del Norte, Escocia o Quebec, la única forma de resolver estas tensiones es a través de la democracia», insiste, apostillando que «cualquier persona con un poco de sentido político sabe que el estado necesita comprometerse con los representantes legítimos catalanes». Y es que, para el líder independentista «una política de represión sin conversaciones y sin negociación es inaceptable».

Apelación a Europa

El secretario general de EH Bildu también se fija en la actitud de las autoridades europeas, y lamenta que en este contexto tan crudo «miren para otro lado». Entiende que otros gobiernos europeos «deberían alentar a España a cambiar de rumbo», peor censura que, sin embargo, «en este momento el deseo de mantener la estabilidad interna dentro del bloque triunfa sobre todo, y eso significa una lealtad ciega a España».

Arnaldo Otegi no cree que esa sea una actitud adecuada, y concluye su escrito afirmando que «este conflicto solo puede resolverse internacionalmente: las instituciones y los estados europeos deben alzar la voz a favor de una solución negociada antes de que sea demasiado tarde».

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