Ramón SOLA
BARCELONA

«Contra la sentencia, reincidencia», autoinculpación masiva en Catalunya

Catalunya no deja de gestar respuestas a la condena al procés, que a la vez son reafirmaciones de que «lo volveremos a hacer». Òmnium Cultural y otras organizaciones han presentado esta mañana una campaña de autoinculpaciones masiva, con activistas muy referenciales. 

La presentación, en La Modelo, el antiguo penal de Barcelona. (R.S.)
La presentación, en La Modelo, el antiguo penal de Barcelona. (R.S.)

«Contra la sentencia, reincidencia». Es el mensaje y el espíritu que propagan Òmnium Cultural –la organización de Jordi Cuixart– y también En Peu de Pau (por la desobediencia civil pacífica), Taca d’Oli (madres y abuelas contra la represión) y Silenci rebel·leu-vos! (que en Tarragona lleva dos años concentrándose casi a diario sin decir palabra ante juzgados y otras instituciones). Han presentado esta mañana una campaña de autoinculpaciones masiva, tan masiva que uno de los portavoces, Pepe Beúnza, no ha tenido reparo en apuntar que «entre uno y dos millones de personas estaría bien».

Beúnza fue el primer objetor de conciencia en el Estado español. Nació en Jaén pero hoy habla un catalán más que aceptable, y en esa lengua ha recordado uno de los principios de la desobediencia civil: «Cuando un gobierno es injusto, el sitio de una persona justa es la prisión».

La campaña planta cara al intento de aplicar la represión sobre unas decenas de personas para intentar con ello parar a todo un pueblo. Gabriel Serra, también activista social y exdiputada de la CUP, ha contado que ha podido visitar a tres de las encarceladas en Wad-Ras (Barcelona) tras los altercados de estas dos semanas y las ha visto reafirmadas en sus convicciones. Lo toma como un símbolo de que «todas somos culpables, todas vamos a seguir y todas vamos a volverlo a hacer».

La presentación, por cierto, ha tenido lugar en el interior de la antigua cárcel de La Modelo, dando aún más simbolismo a esta iniciativa. «Son tiempos de desobediencia y de resistencia», ha recalcado Serra. Angels Alasà, de Silenci, ha añadido que «damos este paso adelante, cualitativo, porque esta lucha será larga y será dura. Y la respuesta a la sentencia será del pueblo o no será».

Desde Òmnium, su vicepresidente y máximo representante en libertad Marcel Mauri ha apelado a todos quienes votaron el 1 de octubre, pero también a quienes no lo hicieron pero sí se echaron a la calle el 3-O contra aquellas cargas: «Esta sentencia es el ataque más grave contra los derechos civiles y políticos en nuestro país. Si movilizarse y votar es un delito para el Estado español, somos al menos cómplices de este delito».

La iniciativa evoca precedentes como las autoinculpaciones por los insumisos de los 80 y 90, la campaña de apoyo a ‘Egunkaria’ en Catalunya... Requiere cierto esfuerzo personal, porque debe tramitarse personalmente en los juzgados. La próxima semana habrá actos ya en las sedes judiciales de las cuatro capitales catalanas.

En las autoinculpaciones se hace constar que la persona en cuestión asume haberse implicado en las protestas del 20 de setiembre de 2017 o el referéndum del 1 de octubre, criminalizados por el Supremo, pero añadiendo que esta «confesión» adquiere «forma de denuncia». Y es que van a llenar los juzgados para sacar a los presos, pero también para dejar claro que «lo volveremos a hacer».

Han lanzado esta campaña activistas de luchas diferentes y en el patio de entrada a La Modelo han estado también exdiputados como David Fernàndez o Albano Dante Fachin.