LAB destaca que solo 33 de las 186 residencias de mayores de Bizkaia son públicas

LAB considera que las empresas que gestionan las residencias de mayores de Bizkaia «sacan beneficio de las necesidades» porque solo 33 de 186 son públicas. Sostiene que un servicio de calidad pasa por aumentar plantillas y que la ratio de personal «ahonda aún más en la precariedad».

naiz|Bilbo|19/11/2019
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Movilización de LAB ante la Casa de Juntas de Gernika contra el decreto de residencias. (Luis JAUREGIALTZO| FOKU)

LAB ha criticado este martes, en un comunicado, que las residencias de mayores de Bizkaia «están en manos de empresas que sacan beneficio de las necesidades de las personas», ya que, de las 186 que existen en el herrialde, «únicamente 33 son públicas» y la mayoría de estas son municipales.

El sindicato abertzale ha indicado que la Diputación es la titular de los servicios residenciales y que, a pesar de la titularidad pública de los mismos, la institución foral «ha minimizado el número de residencias públicas a favor de las de gestión privada».

En su opinión, debería llamar «poderosamente la atención» que, a pesar de ser un servicio de titularidad pública, la mayor parte de los centros sean de gestión privada y se pregunta qué significa para los centros que «esto sea así», dado que la Diputación invierte dinero público en la creación de centros que luego ofrece a la gestión privada. Por ello, ha criticado que se utilice un terreno y un inmueble públicos para un negocio privado.

Personal insuficiente

Para la central, el mapa de las residencias de Bizkaia «pone en evidencia» que el interés del titular del servicio, la propia Diputación, no es «garantizar un servicio de calidad» para los residentes que mejore su autonomía y calidad de vida, sino otorgar la gestión a empresas privadas que «convierten en beneficio la necesidad ajena».

LAB ha añadido que se trata de compañías que ponen «por delante de todo el lucro económico antes de la calidad de vida de las residentes» y que «sacan beneficio de un personal insuficiente, que carga en sus hombros el sostenimiento del cuidado de muchas personas dependientes».

En este sentido, ha recordado que, como ya ha denunciado en «múltiples ocasiones», las empleadas y los empleados de las residencias se ven «obligados a trabajar con unos ritmos insoportables, con cargas de trabajo imposibles de gestionar y en situaciones que vulneran su salud laboral».