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VOX como muleta

Que Santiago Abascal es un faccioso impenitente -y armado- no es ningún secreto para nadie que atienda las cosas de la  política. Y menos aún que su mano derecha, un tal Ortega Smith, no llega a la categoría de estrambote.

Los dos juntos, como los duos de cómicos, han decidido animar la campaña electoral con propuestas más parecidas a las de Pajares y Esteso que a las de los inolvidables Laurel y  Hardy, por poner sólo dos ejemplos.

Ahora han propuesto la ilegalización del PNV. Y Urkullu se lo ha tomado en serio, que es más gracioso que lo anterior.

El Lehendakari de las tres provincias se ha puesto tieso y advertido que si Vox intenta ilegalizar a su partido "tendrá al Gobierno Vasco enfrente". Tiene gracia la cosa.

Y es que Urkullu sabe que Vox no tiene capacidad para materializar la amenaza. Y que si la tuviera, tampoco lo haría.

La derecha española, la extrema derecha española y la socialdemocracia española saben a la perfección quien cuestiona el estatus quo del Régimen y quien lo apuntala. Y el PNV no se cuenta entre los que lo ponen en peligro.

Vox, a modo de muleta, le sirve ahora a ese mismo PNV para reivindicarse ante su propio electorado como lo que dicen que fueron y ya no son.

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