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Síndrome del estrés postraumático

 

 

¿Nacer por cesárea?: Evitar cesáreas innecesarias, vivir cesáreas respetuosas (Ibone Olza y Enrique Lebrero)

¿Por qué me duele tanto? ¿Es normal que meses después del parto siga tan obsesionada y reviva mi cesárea a todas horas? ¿Por qué no puedo olvidarlo si al fin y al cabo mi hija está preciosa y todo nos va bien? Son preguntas que se hacen las madres que meses después de una cesárea o de un parto traumático siguen “obsesionadas” por decirlo de alguna manera con el parto.

La respuesta no es sencilla, pero para entender porque queda tan grabado el parto traumático nos conviene recordar todo lo que sucede en el momento del parto desde un punto de vista hormonal. La oxitocina, conocida popularmente como la “hormona del amor” no sólo hace que el útero se vaya contrayendo a lo largo de todo el parto, también actúa en el cerebro de la madre preparándola especialmente para el primer encuentro con su hijo.

Cuando después de un trabajo de parto natural el bebé sale su cerebro está impregnado de oxitocina y endorfinas, al igual que el de su madre. Se produce entonces lo que los científicos llaman ”imprinting” o impronta y que viene a ser algo así como el flechazo o el sello del vínculo más fuerte que tenemos los humanos. Nada más nacer madre e hijo se miran fijamente, asombrados, se descubren, se contemplan durante un buen rato. Todo lo que suceda en esos momentos quedará grabado en el cerebro de ambos muy fuerte, impreso para siempre, es el inicio del vínculo.

Otras hormonas como las endorfinas y la prolactina también se encuentran a niveles a máximos. Las endorfinas hacen que en ese momento la madre ya no sienta los dolores del parto y que por el contrario se encuentre en una especie de nube de placer, una sensación placentera muy adictiva por otra parte: así la madre se “engancha” a su cría. La prolactina por otra parte despierta los instintos maternales y sensibiliza a la madre a las necesidades de su cría favoreciendo que la madre se ponga el bebé al pecho casi sin pensarlo.

¿Qué pasa entonces si en ese momento en que el cerebro está preparado para memorizar los detalles de la cría la madre se encuentra en un quirófano y tiene muchísimo miedo? Lo que va a quedar grabado pueden ser esas imágenes y  sensaciones. Por eso el parto puede llegar a desencadenar un síndrome de estrés postraumático (SEPT). Como si de una macabra película se tratara algunas mujeres reviven una y otra vez el nacimiento traumático durante los meses que siguen al parto, en vez de recordar un instante de amor recuerdan los comentarios que hacían los profesionales y su sensación de indefensión, de querer salir corriendo, el pánico a morir o a que el bebé se muera. ¡Es tan triste empezar a sí la maternidad!

La psicóloga Cheryl Beck analizó los relatos de mujeres que presentaban este síndrome de estrés postraumático relacionado con el parto. Encontró que las madres que lo padecen:

Sigue leyendo: SÍNDROME DEL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

 

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