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El mar no es azul y el mundo es más negro


(Obra expuesta hasta junio en el Museo de Ciencias de Londres. El busto cubierto de vantablack pierde las dimensiones y presenta un efecto inquietante)

El negro, en el arrte. es mucho más que un color. El vantablack, material fabricado por la empresa  NanoSystem levantó en ese mundo una comprensible expectación: es el negro más negro que existe; el pigmento más oscuro conocido hasta la fecha.

En una explicación poco científica pero comprensible, añadiré que el vantablack viene a ser una esponja-chipirón a lo bestia. Absorbe el 99,965% de la luminosidad y automáticamente la repele. Nada tiene reflejo y no hay sombras que indiquen a nuestro cerebro cómo interpretar algo  cubierto por este material. La negrura infinita abre un amplio campo de aplicaciones. Por el momento, se ha ensayado en el terreno militar en el que todo se ensaya: aviones espía, satélites y equipos astronómicos. Houdini hubiera suspirado por él, del mismo modo que el mundo del arte se emocionó al conocer la noticia.

Pero tras la admiración llegó la polémica. El escultor Anish Kapoor compró los derechos exclusivos del vantablack para el arte. Ciertamente, resulta descorazonador que en este mundo de monopolios la creatividad deje de ser uno de los últimos baluartes. El caso es que el negro más negro tiene ya dueño. Muchos artistas lo han criticado con dureza aunque no son pocos los expertos que defienden que es Kapoor –creador de efectos cromáticos sublimes– quien mejor puede utilizar el pigmento.

Solo queda esperar a que el artista nos muestre su nueva obra. Y confiar en que consiga colocar al mundo ante la escultura como cada cual nos colocamos a solas frente al espejo. Quizá Kapoor y el vantablack logren que el mundo se asome a la fosa, se sature de oscuridad y se introduzca en ese tiempo inabarcable en el que no hay referencias, ni colores, ni texturas. A un artista anglo-indio como Kapoor le debería sobrar inspiración real en la que reflejar la negrura absoluta y demostrar que, de la misma forma que el mar no es azul ni para esas mareas de refugiados sin puerto, hay horrores mayores que la negrura de los océanos.

El vantablack puede ser un buena representación del corazón de la nada, del agujero más profundo y de la oscuridad de la Europa de este siglo. Y tiene dueño.



 

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