12/07/2020

Cuerpo y materia
IKER FIDALGO
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El arte contemporáneo no entiende de barreras. Los límites entre lo que se ve y lo que se siente se han desplazado hasta componer un nuevo territorio perceptivo. Lo mismo ocurre con la cuestión disciplinar. Las segundas vanguardias que tuvieron lugar tras la II Guerra Mundial ayudaron a atestar el golpe definitivo a la diversificación técnica y auparon la producción multidisciplinar al lugar en el que aún hoy se encuentra. La creación artística no tiene por qué ligarse a una sola forma de ser o de hacer, la experimentación conceptual y matérica permiten derivas en los procesos creativos que luego se materializan en la propuesta expositiva. En esta relación el público entra como un sujeto activo. Por un lado, como una parte imprescindible en el diálogo con la pieza. Completar el círculo comunicativo y leer desde su propia vivencia el lugar que cada obra ofrece. Por otro, entendiendo los cuerpos que recorren la galería, atraviesan la instalación o visionan un vídeo como elementos imprescindibles en la propia concepción plástica. El cuerpo que habita el espacio, que lo cruza, lo pasea y lo convierte en obra, y el cuerpo que acciona, propone y se mezcla. Materia y piel se unen para una relación entre lo plástico y lo poético. El arte se desprende de cualquier constricción, se diluye en la propia práctica de ser observado y vivido por otros.

La navarra Miren Doiz (Iruñea, 1980) es una de las artistas más relevantes de su generación. Posee un estilo muy identificable y una riqueza técnica que la convierte en sinónimo de calidad. En esta ocasión participa del programa Panorama 20 con motivo del vigésimo aniversario de la Fundación María Forcada de Tutera en el que cuatro artistas navarros completarán un ciclo expositivo como parte de tan importante fecha para el centro. La propia Miren Doiz participó hace diez años en el décimo aniversario y es este periodo de tiempo el que ha servido de hilo conductor para la selección de trabajos que podremos ver hasta el 19 de julio. Las obras de Doiz nos acercan siempre a nuevas relaciones con los materiales pero sin abandonar una óptica concreta que la relaciona con lo pictórico. Como si no quisiera abandonar ese campo, todos sus trabajos tienen siempre un pie en la pintura pero no como un lastre, sino como un punto de partida desde el que proponer pero también al que desafiar. La técnica pictórica se desborda, la relación entre colores y texturas se entrelaza con materiales encontrados y reutilizados. Instalaciones realizadas específicamente para el lugar en el que van a tener presencia y que entran en conversación con la arquitectura del lugar. Un trabajo honesto que nos invita a replantear los espacios y todos aquellos recovecos que lo conforman.

Bilboarte sigue con su programa expositivo que se nutre de los residentes seleccionados de la generación del año 2019. En esta ocasión, el artista riojano Daniel LLaría (Logroño, 1985) inauguró el pasado 24 de junio “Holes and Poles” (Agujeros y postes). El título hace una referencia a la propia construcción escultórica, al vacío y al elemento que conforma una estructura. Su serie de esculturas iniciada en el año 2017 “Los hazte rico” aparece en la parte central de la sala, ejerciendo una imponente presencia que mezcla la gestualidad de la tela y la tosquedad del hormigón y el hierro. Ropas rasgadas componen una suerte de estructura endeble que se entremezcla con el pesado material grisáceo. Aun así, se revela por la propia ausencia del mismo, la presencia de una huella, de un cuerpo (des)vestido. Junto a esto, un pequeño conjunto de esculturas basadas en objetos cotidianos se reivindica con una delicadeza casi preciosista. Completan la muestra dos películas: la primera, “Keep me as an Idle”, en torno a una relación afectiva entre dos hombres y la segunda, “Be Seen Be Safe”, que mediante la técnica de stop motion nos presenta a dos chalecos reflectantes y un paseo nocturno.