27/07/2019

Reportage
 
XABIER ARTETXE, EL PREPARADOR VASCO QUE TRABAJA CON EGAN BERNAL

Xabier Artetxe es el preparador que en el Sky se encarga de trabajar con Egan Bernal y hacer toda la temporada con él. Admite que la altitud a la que se han disputado las etapas alpinas han sido claves para que pueda convertirse en el primer colombiano que va a ganar un Tour.

Joseba ITURRIA
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El de Larrabetzu (1978) comenzó su carrera como preparador y director con el Olarra en la Fundación Euskadi y después dirigió cinco años al Seguros Bilbao, también en la categoría amateur. En 2011 dio el salto con el Caja Rural profesional y tras pasar dos años en el Movistar fichó por el Sky, donde ha ganado protagonismo y se encarga de los colombianos, especialmente de Egan Bernal, con el que ya fue a Colombia en febrero para preparar una temporada en la que tenía el objetivo del Giro. Tras el cambio de planes por una fractura de clavícula se encuentra en disposición de ganar hoy el Tour.

En la salida de Saint Jean de Maurienne ayer se palpaba la tensión del que se encuentra ante un día importante en el Tour y respondía en declaraciones a GARA a todos los comentarios que se han registrado durante la carrera cuando le preguntábamos si en la etapa del Galibier y ayer en el Iseran se iba a ver al Ineos de otros años que intenta dominar la carrera: «Yo creo que lo intentamos todos los días, a veces las cosas salen mejor, otras no. La gente dice que no estamos como otros años, que no estamos fuertes, pero tenemos al segundo y al tercer corredor en la general. Entonces yo creo que el equipo está bien, los líderes están bien, pero los demás también son rivales muy fuertes. Nosotros hasta ahora hemos intentado hacer nuestra carrera y los días que quedan también lo vamos a hacer».

Ya antes de la etapa dejaba claro que la estrategia del equipo consistía en atacar desde la subida al Iseran, lo que les permitió alcanzar el maillot amarillo porque si el Ineos llega a esperar a la de Tignes no habría tenido la posibilidad de conseguirlo: «Al final si queremos ganar la carrera no podemos ir hasta el último puerto y atacar allí. Tenemos que endurecer la carrera porque Alaphilippe tiene una ventaja de minuto y medio. Seguramente los directores y los corredores van a intentar endurecer la carrera y a ver cómo se encuentran nuestros líderes en los dos últimos puertos», adelantaba la estrategia.

Trabaja con Bernal con el objetivo de hacer valer sus virtudes en la montaña y de mejorar las de rodador y ha conseguido que un escalador de sesenta kilos gane la Vuelta a Suiza ante el campeón mundial contrarreloj, Rohan Dennis, tras una crono en la que solo perdió 19 segundos en 19 kilómetros. También fue sexto en la crono de París Niza, la otra vuelta que ha ganado este año.

«Ha llegado fuerte a la tercera semana»

Cuando se le preguntaba en la salida si Bernal iba a ganar el Tour respondía que «no lo sé, pero sí lo veo con forma de ganar. Creo que en el Galibier ya demostró que ha llegado muy fuerte a la tercera semana, que es uno de los mejores escaladores en esta carrera y, si Alaphilippe se queda atrás, él es el siguiente en la general. Entonces opciones sí, ahí están. Lo intentaremos y ya se verá».

Lo intentaron y se vio en los 2.742 metros de altitud del Iseran la ventaja de su pupilo: «Está claro que en esta etapa la altitud va a tener gran importancia, no solo en el Iseran, que está a 2.700 metros, sino porque los últimos 40 kilómetros van a estar por encima de los 1.600 metros y ahí ya se nota. No es solo un puerto, es todo el día a esa altura, falta oxigeno y ahí los que tienen ventaja, seguramente, llegarán más fuertes al último puerto», reconoce Artetxe la importancia que para Bernal tiene vivir en altitud.

«CUANDO ME DIJERON QUE ERA EL MAILLOT AMARILLO NO ME LO PODÍA CREER»

Egan Bernal explicó tras acudir a Tignes a recoger el maillot amarillo que «ataqué, iba a tope y me han dicho que me parara, que la carrera había acabado. Yo no quería pararme porque no sabía lo que había pasado y cuando me han explicado que era el maillot amarillo no me lo podía creer. Luego he visto que no se podía continuar por el estado en el que estaba la carretera y que era el mejor lugar para detener a los corredores. En ese momento nos ha parecido muy raro, pero tengo el maillot amarillo y es un sueño para mí».

No se veía todavía ganador del Tour: «Es algo increíble, pero mañana queda una etapa muy dura. Cuando me he vestido el amarillo tenía ganas de llorar. No sé qué decir, no me lo puedo creer. Pero no hemos ganado el Tour, queda una etapa muy dura y el equipo intentará defender el maillot amarillo. Hay que concentrarse en ello». La etapa de hoy dictará sentencia.J.I.