12/09/2019

Movistar pone las pilas al líder Roglic y compañía

Quintana se coloca segundo en una pésima jornada para Jumbo Visma y Astana en la que ganó Gilbert.

Iñaki TELLERIA
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Eusebio Unzue advirtió el miércoles del peligro de las etapas que restan y centró sus advertencias en las dos de montaña, la de hoy en la sierra madrileña y la del sábado en Ávila.

Sin embargo, el equipo telefónico se encontró ayer circunstancias favorables y convirtió en un infierno la decimoséptima etapa entre Aranda de Duero y Guadalajara (219’6 km). De tal forma que lo que se preveía como una jornada de transición aupó a Nairo Quintana a la segunda posición e hizo temblar a Roglic, Pogacar y López.

El de ayer era un día que se esperaba que transcurriera sin mayores dificultades. Eso sí, había que estar atentos por si el viento movía los temidos abanicos. Así fue, como un cúmulo de circunstancias –mucha gente delante que no cuenta en la general, viento y el despiste mayúsculo de Jumbo Visma y Astana– llevó a tomar ventaja a más de cuarenta corredores.

Entre ellos estaba Nairo Quintana, el mejor situado (en ese momento era sexto a 7:43 del líder) e Imanol Erviti, a cuya ayuda debe buena parte de su éxito el colombiano de Movistar. El grupo de escapados, con la engrasada maquinaria del Deceuninck y el pundonor del corredor navarro, fue acelerando el ritmo y sumando cada vez más ventaja al bloque de los cinco primeros de la general. Con el paso de los kilómetros, el fuerte calor y el viento, se formó un núcleo duro de escapados con una veintena de ciclistas que llegaron a acumular una ventaja de 6 minutos. Las alarmas saltaron atrás, donde Roglic veía peligrar su liderato y Pogacar y López sus opciones de podio. Se convirtió entonces la etapa en una contrarreloj por equipos con dos bloques de veinte corredores. Delante tiraban Leclercq y Erviti, en su salsa, y detrás, con Roglic sin compañeros, apretaba Astana, con un López asustado que mandó a Gorka Izagirre y Luis León Sánchez abandonar el primer grupo y ayudarle a él en el segundo. Tan apurado se vio el colombiano que posteriormente fue sancionado con 10 segundos de penalización por dejarse empujar irregularmente por su compañero Fuglsang.

De esta forma, tirando unos y otros, alcanzaron una media de velocidad de 50 km/h que hizo que la etapa durara una hora menos de los previsto.

En este río revuelto, y con la inestimable ayuda de sus compañeros del Deceuninck Declercq, Stybar y Cavagna, fue Philippe Gilbert quien consiguió su segunda victoria, evitando la tercera de Sam Bennett (Bora), mientras Quintana le recuperaba más de 5 minutos al líder, se colocaba segundo (a 2:24 de Roglic) y echaba del podio a Pogacar (ahora cuarto, a 3:42). Valverde es tercero (a 2:48)

Fraile reconoce que fallaron

Tras la etapa, Omar Fraile (Astana) dijo que «Movistar tenía previsto moverse, el viento iba a estar presente y se lió. Pillaron a muchos y, entre ellos, a nosotros, por no estar atentos».

Por su parte, un pletórico Philippe Gilbert calificó su victoria de «histórica, porque hemos disputado una especie de contrarreloj de 200 kilómetros en la que casi no hemos podido ni comer ni beber».

Vascos al Mundial

Por otra parte, Alex Aranburu, del Caja Rural, es la gran novedad de la lista de preseleccionados para el Mundial de Yorkshire (Inglaterra) del próximo 29 de septiembre. En la misma figuran también Imanol Erviti y Mikel Landa (Movistar), Ion y Gorka Izagirre y Omar Fraile (Astana), Jonathan Castroviejo (Ineos, también en contrarreloj) y Mikel Nieve (Mitchelton)

Ahora, la sierra madrileña

La decimoctava etapa llevará a los corredores desde Colmenar Viejo a Becerril de la Sierra, 177’5 km de recorrido.

El trazado pasa por cuatro puertos de montaña, por este orden, Navacerrada (11’8 km al 6’3%), La Morcuera (dos veces, una de 13’2 al 5% y la otra 10’4 km al 6’7%) y Cotos (13’9 km al 4’8%). Este último está a 25 km de la meta.

Son puertos clásicos de la Vuelta y testigos de momentos decisivos, como los ataques de Pedro Delgado al escocés Robert Millar en la edición de 1985 y del italiano Fabio Aru al holandés Tom Dumoulin en 2015. A Millar se le empezó a ir el, por entonces, maillot amarillo en el falso llano entre Cotos y Navacerrada, y a Dumoulin, el Astana y su infernal ritmo, le dejaron aislado en La Morcuera.GARA