30/09/2019

Iñaki Lekuona
Periodista
El bueno de Chirac

El nazismo es la modernidad total», suelta sin despeinarse el antiguo consejero ministerial mitterrandista Couteaux en la Convención de la Derecha, rodeado de grandes librepensadores del nacionalismo francés como el periodista Zemmour, en su día condenado por incitación al odio racial, Ivan Rioufol, abanderado de la teoría del gran reemplazo sobre la conspiración para que los inmigrantes ocupen el lugar de los blancos cristianos en Francia, o Marion Maréchal-Le Pen, nietísima que a pesar de haberse retirado oficialmente de la política huele a candidata ultra a las próximas presidenciales. Pero la referencia al nazismo no es lo que parece, porque la extrema derecha francesa si algo detesta es la modernidad, por lo que lo de Couteaux no sería más que una crítica a estos tiempos que ya no son como antes, tiempos donde el «hombre, blanco, heterosexual y católico» es el que se encuentra en peligro. «¿Acaso los jóvenes franceses aceptarán vivir en minoría en la tierra de sus ancestros?», se pregunta Zemmour, que no se refiere a los colonos de la ancestral África. En fin, que la extrema derecha vuelve, pero que tranquilos. Como dice el abogado francoisraelí Goldnadel: «no nos tengáis miedo, somos el pueblo». Chirac realmente murió hace tiempo y su derecha con él. Y estos le hacen incluso bueno en esta modernidad total.