05/07/2020

ANA PONTÓN
CANDIDATA A LA PRESIDENCIA DE GALIZA POR EL BNG

Las encuestas prevén una fuerte subida del BNG y abren cierta opción de evitar otra mayoría del PP y desatar un vuelco. Pontón subraya que una mujer y nacionalista en la Presidencia sería su mejor reflejo, en un contexto de «Estado autonómico agotado».

«El PP lleva a Galiza a la irrelevancia; hay que ir a por todas, cambio radical»
Daniel GALVALIZI|SANTIAGO
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Cuando se la ve llegar, el cansancio es visible en Ana Pontón, que atraviesa los primeros meses de maternidad –hace medio año nació su primera hija, Icía– mientras hace equilibrio con las demandantes tareas de una campaña electoral. Pero a esta politóloga de 42 años, nacida en Sarria (Lugo), le agrada el esfuerzo: se declara optimista porque cree que el PP es «derrotable» si todos los que desean el cambio se movilizan el próximo domingo para «acabar con tanta sumisión con los Gobiernos de Madrid» y hacerlo además «eligiendo a una mujer nacionalista».

Por segunda vez consecutiva, Pontón es la candidata a presidenta de la Xunta por el Bloque Nacionalista Galego (BNG). Fue reelegida al frente del partido como portavoz nacional en 2017 y muchos la señalan como la causa de que la caída del BNG no haya sido más estrepitosa en las pasadas elecciones, en las que buena parte de su electorado se fue para la marea local de Podemos. En las encuestas es la política gallega mejor valorada por detrás del presidente, Alberto Núñez Feijóo.

Diputada del Parlamento gallego desde 2002, Pontón pelea palmo a palmo por el segundo lugar en los sondeos con su rival del PSOE, Gonzalo Caballero. Algunas encuestas incluso la sitúan unas décimas por encima. Lo que resulta seguro es que el BNG duplicará sus escaños (pasaría de 6 a 14 en una cámara de 75, como la de Gasteiz) pero sólo podría gobernar en un tripartito con PSOE y Galicia en Común, y si juntos logran superar por un escaño a un PP muy cerca de renovar la mayoría absoluta.

¿Como se siente con las encuestas? Apuntan a que el BNG subirá muchos escaños...

En primer lugar, soy muy cautelosa con ellas porque una encuesta, siendo muy benévola, es una foto fija de un momento concreto. Lo que tiene validez es lo que pasa el 12 de julio. Además, estamos en un contexto de volatilidad, pero sí sería un buen momento para acabar con tanta sumisión con los Gobiernos de Madrid eligiendo a una mujer nacionalista.

¿Por qué crecen tanto con respecto a 2016?

Creo que los gallegos y gallegas están dándose cuenta que si quieren un cambio transformador de Galiza, la alternativa es el BNG, y ven en nosotros una fuerza seria, coherente, con principios sólidos y que hacemos lo que decimos y decimos lo que hacemos. Esto es un valor en un momento en que la propia encuesta del CIS dice que los políticos son el principal problema, según los españoles. En estos momentos, el BNG representa la antítesis de lo que estamos viendo que sucede en la política madrileña, que es una pelea de gallos, en la que lo que predomina es la descalificación personal por la descalificación personal... Representamos ideas y valores y los defendemos sin caer en esos comportamientos que crean tanta desafección política. Creo que la desafección política es algo funcional a la derecha, para que nada cambie.

El PPdeG parece imbatible. ¿Usted romperá el embrujo? ¿Que hace falta?

Yo siempre creo que el PP es derrotable en las urnas. Si todos los que queremos un cambio gallego nos movilizamos de la mano del BNG, el 12 de julio vamos a amargarle la noche al Partido Popular y vamos a respirar, porque va a entrar aire fresco. Tenemos la ocasión de romper con esas mayorías absolutas inútiles para Galiza y abrir un tiempo nuevo con la fuerza política que representa la única opción de cambio, que es el BNG.

Esta campaña viene siendo bastante emocional y con poca mención de propuestas. ¿Cuáles son las suyas?

La principal diferencia que tenemos con respecto a las otras fuerzas es que tenemos un proyecto que tiene las manos libres para poder defender los intereses de nuestro país y eso es importante cuando hablamos de una Galiza que en los últimos años ve que cuando su futuro se juega en Madrid o se juega en Europa, pierde. Y es tiempo que empecemos a ganar. Y perdemos porque el PP llevó a Galiza a la irrelevancia política y no tenemos peso en el Estado.

En momentos en que el coronavirus lo marca todo, entendemos que se necesita un gran acuerdo de reactivación económica y social que pivote sobre varios aspectos. Uno de ellos es defender una Galiza que tenga más herramientas para poder darle más soluciones a la gente de aquí. Y eso significa tener un nuevo estatus político. Una segunda cuestión es que hay que reorientar la economía hacia una economía de la innovación y el conocimiento. Y una tercera pata es la defensa de un modelo que se sustente en lo ecológico.

Otro aspecto inmaterial, pero muy importante a la hora de articular un proyecto, es confiar en las posibilidades que tiene nuestro país. Llevamos mucho tiempo escuchando la letanía de que somos un país pobre que vivimos de la solidaridad de los demás. Y nosotros vemos un país rico, con recursos, y lo que hace falta es confianza en nuestra capacidad e ir a por todas, y eso significa un cambio radical. Una persona sin autoestima no es capaz de levantarse y a un país al que le roban la autoestima tampoco.

¿Qué relación plantean ante el Estado? ¿El BNG respalda un referéndum de autodeterminación?

Somos un partido nacionalista y defendemos el derecho de los pueblos a poder decidir. También entendemos que en cada país hay un ritmo diferente a la hora de plantear ese proceso. Y nuestro posicionamiento en este respecto es que nosotros aspiramos a la máxima capacidad de decisión de nuestro país y creemos que el salto que tenemos que dar es lograr un nuevo estatus político que nos permita tener las competencias para decidir en el ámbito económico, fiscal, en la recaudación... Esa es la oferta que hacemos en este proceso electoral.

¿Como sería ese nuevo estatus?

Creo que el Estado autonómico está agotado y tenemos que ir a un marco en el que se nos reconozca como una nación que tiene capacidad y que reconozca nuestra soberanía, y que pueda establecer unas relaciones de igualdad y no de subordinación política como la que hay.

Si fuera el abogado del diablo le diría que eso ya existe en la Constitución...

[Sonríe] Yo pongo un ejemplo: nos dicen que somos el Estado mas descentralizado del mundo, sin embargo el nombre del aeropuerto de Santiago se decide en Madrid, cómo se distribuye nuestra energía y qué precio tiene se decide desde Madrid, cuánto pueden pescar nuestros barcos también... Las decisiones en materia económica y de recaudación más importantes las acaba tomando el Estado. Y hemos visto en la crisis del covid cómo el Estado en cualquier momento puede arramblar con las competencias. Es un Estado en el que hay descentralización administrativa, pero no descentralización política. El fin no es tener mas competencias sino que la gente viva mejor, pero para eso necesitamos mayor capacidad para tomar nuestras propias decisiones. Somos un pueblo mayor de edad que no tiene que estar viviendo bajo la tutela de Madrid.

¿El BNG piensa en estrechar vínculos con otras fuerzas soberanistas?

Creemos que es importante que haya puntos de trabajo en común con el resto de fuerzas soberanistas y nacionalistas del Estado. Y hay que tenerlo con todas. Esto sí que me parece importante. Y que haya algún tipo de foro en el que trabajar aspectos comunes, donde estemos todas las fuerzas, creo que hay que articularlo desde la voluntad de todos de trabajar en común, también sabiendo que las diferentes naciones tienen realidades sociopolíticas y necesidades distintas y que eso también hay que respetarlo. Los tiempos de cada nación son los tiempos de cada nación.

¿Cuál es la solución viable para Alcoa?

La única posible y viable es que se nacionalice, para garantizar el empleo, tiene que haber una intervención conjunta del Estado y la Xunta. Si yo fuera presidenta, Pedro Sánchez tendría sobre su mesa una propuesta para la nacionalización de Alcoa con una cifra de cuánto va a aportar el Gobierno gallego; y a su lado, una propuesta sobre la tarifa eléctrica gallega, porque lo que es disparatado es que Galiza sea exportadora de energía eléctrica y tengamos cientos de empleos en riesgo por los costes de la electricidad. Es la cara del expolio de nuestros recursos, del neocolonialismo; al final nuestra energía no sirve para que tengamos actividad económica sino para que Felipe González y [José María] Aznar tengan un sueldo en los Consejos de Administración de las eléctricas.

Algunos nacionalistas gallegos entienden que desde los años 80 el PSOE mantiene una actitud de pasar de Galiza para evitar otro conflicto soberanista. ¿Lo comparte, cree que es así?

Es evidente que al final los partidos del bipartidismo juegan un rol parecido cuando se trata de nuestro país. Creo que sí hubo en su momento una apuesta por que Galiza fuera el retiro de [Manuel] Fraga; entiendo que para el PSOE de Felipe González era una forma de reequilibrar lo que significó la transición.

En cualquier caso, el cambio político en Galiza no depende de lo que decida el PSOE en Madrid, depende de que haya una gran movilización de todos los que confiamos en este país. Estoy convencida de que la derrota del PP es posible si el BNG da un gran salto adelante. Y así estaremos escribiendo una nueva página en la historia de Galiza, que por primera vez tendría una presidenta nacionalista y mujer. Me parece un reto apasionante y daremos lo mejor de nosotras para conseguirlo.

 

Medios públicos gallegos, «bajo secuestro»

Desde hace dos años, un grupo de trabajadores de la televisión pública gallega (TVG) realiza los «viernes negros». Pontón asegura que ya muchos gallegos «son muy conscientes de la burda manipulación» que hace el PP y denuncia los más de 40 «telemítines encubiertos en prime time» de Alberto Núñez Feijóo, por las ruedas de prensa durante la pandemia. Algo que, según la candidata del BNG, exhibe «la catadura moral de quien usa la epidemia para hacer campaña». Pontón propone acabar con el «nombramiento a dedo» del directorio de TVG y que sea por concurso, para acabar con el «partidismo asfixiante». Y añade: «Si en Catalunya hubiera un movimiento mínimamente parecido en TV3 como el de los ‘viernes negros’, estoy segura que abriría telediarios y portadas de periódicos en Madrid. En Galiza hay silencio, pero lo que pasa con los medios públicos gallegos es un auténtico secuestro». D.G.

DEPENDENCIA


«Madrid decide cómo se llama el aeropuerto de Santiago, qué precio tiene nuestra energía, cuánto pueden pescar nuestros barcos... pero somos un pueblo mayor de edad»