Ainara Lertxundi

Mochilas «con mucho peso» sobre la espalda de solicitantes de asilo de Honduras y El Salvador

«Esta mochila es mucho más que un complemento. Lleva mucho más peso del que parece». Así comienza la nueva campaña de CEAR-Euskadi «Huir Para Vivir. Historias con Mucho Peso».

Imagen de la campaña de CEAR-Euskadi «Huir Para Vivir. Historias con Mucho Peso». (Instagram CEAR-Euskadi)
Imagen de la campaña de CEAR-Euskadi «Huir Para Vivir. Historias con Mucho Peso». (Instagram CEAR-Euskadi)

«Muchas personas en El Salvador y Honduras enfrentan la violencia ejercida por el crimen organizado cada día, una violencia especialmente cruel contra mujeres y personas LGTBIQ+. En consecuencia se ven obligadas a huir y llegan a Euskadi cargando mucho peso sobre sus espaldas, con toda su vida y esperanzas puestas en una mochila», remarca el spot de la campaña «Huir Para Vivir. Historias con Mucho Peso» que ha puesto en marcha CEAR-Euskadi.

Ese es el caso de Fabián, un joven hondureño perseguido por ser homosexual. «De unos años a esta parte, el barrio se arruinó. Estaba rodeado de pandillas, narcotráfico, grupos paraestatales, parapoliciales… De entrada, te persiguen por ser joven. En mi caso, se sumaba que soy gay y por este hecho me enfrentaba a otros problemas: humillación, discriminación, violencia física y verbal, insultos, mofas… Me obligaron a salir de mi país», relata en el video difundido por CEAR-Euskadi y que es parte de la campaña.

«El colectivo LGTB es un colectivo de sobrevivientes»

«En Honduras, el colectivo LGTB es un colectivo de sobrevivientes. Es muy perseguido y vejado en las calles, en los diarios, en los noticieros… No somos en general muy bien vistos. Personalmente, perdí empleo por el hecho de que mis jefes se dieran cuenta de que soy gay y en otros empleos tuve que ocultarme lo más que podía. Centroamérica, principalmente el Triángulo Norte –Guatemala, El Salvador y Honduras– es una región muy violenta. El día a día de una persona LGTB es de lucha, de supervivencia, de ignorar los insultos, de vivir con miedo, de pensar que ese puede ser tu último día», subraya.

Actualmente, Fabián reside en la CAV, donde ha solicitado asilo.

Kimora es una mujer trans hondureña. Recientemente le han concedido el Estatuto de Refugiada. «Grupos antisociales me separaron de mi familia, de mi barrio de mis proyectos, de mi país... Tuve que salir para no ser asesinada. Nosotras las mujeres trans somos las que más crímenes de odio sufrimos», remarca.

«Si yo me quedaba, no iba a seguir viviendo»

«Tuve que huir de mi barrio, dejar todos los proyectos que yo tenía en mi país para no ser asesinada. Tuve ataques verbales, físicos y tuve miedo de perder mi vida. Por eso decidí salir de mi país. Me vi obligada. Había policías que me decía que les tenía que hacer sexo oral o, si no, me llevaban a la cárcel. Si yo me quedaba, no iba a seguir viviendo», destaca.

«Aquí –en la CAV– me siento libre, segura, no he sufrido ningún tipo de violencia ni de discriminación», añade. Kimora lanza una petición al Gobierno de Lakua: «Que reciba a las personas que están huyendo del Triángulo Norte, que les permita salvaguardar sus vidas».

Según datos de CEAR-Euskadi, en el Estado español, las solicitudes de asilo de personas hondureñas y salvadoreñas pasaron de ser 115 en 2014, a 4.685 en 2018 y 11.676 en 2019. Honduras pasó a ser el tercer país de origen de quienes buscaron protección en el Estado español durante ese periodo, mientras que El Salvador ocupó la quinta posición.

Todas estas realidades serán abordadas también en el congreso virtual «Huir Para Vivir: Tejiendo alianzas que protegen frente al crimen organizado» que la ONG organiza junto a la UPV-EHU. Esta cita en la que además se analizarán los flujos migratorios por México se desarrollará entre y el jueves.