2017/10/21

Cuenta atrás en Lizoain para que el arzobispo desaloje a una anciana de 87 años

El lunes vence el plazo para el desahucio de una anciana de la que ha sido su vivienda desde 1981. Vivía de alquiler en la casa concejil de Lizoain hasta que el Arzobispado decidió no renovarle el contrato.

Aritz INTXUSTA|IRUÑEA
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La Plataforma en Defensa del Patrimonio ha preparado una movilización para este lunes en Lizoain para impedir que Felicia Itoiz sea expulsada de la casa concejil de la localidad. Esta viuda de 87 años se enteró de que la iban a echar después de que en el banco le dijeran que el Arzobispado no había aceptado el pago del mes pasado en concepto de alquiler. Eran 250 euros. Itoiz peleó en los tribunales por los derechos que tenía sobre esa casa, pero perdió. Aun así, la sentencia recoge elementos inusitados, como una petición de la juez al arzobispo «para que reconsidere su posición permitiendo permanecer en la vivienda a quien teniendo ya cierta edad considera que está en su casa de toda la vida».

El hecho de que sea la Plataforma en Defensa del Patrimonio quien se movilice se debe a que la casa en cuestión fue inscrita a su nombre por el Arzobispado en virtud de la polémica ley franquista mediante la que la Iglesia se apropió de más de mil bienes en Nafarroa (incluida la mayoría de las viviendas que los ayuntamientos cedían a curas, pero también fincas y hasta un frontón) sin justificación alguna. El Ayuntamiento de la localidad –que de no haber mediado la inmatriculación, sería legítimo dueño de la propiedad– ha intentado mediar en favor de la anciana, pero la Iglesia no ha dado su brazo a torcer.

Actualmente, Itoiz vive en esa casa a temporadas, pero su hijo la emplea de continuo. Según explica Carlos Armendariz, portavoz de la Plataforma, «cuando esta mujer empezó a vivir allí, los contratos eran por tiempo indefinido. Sin embargo, a lo largo de los años la ley cambio. La mayoría no nos enteramos, pero el Arzobispado, sí».

Cuando se enteró de que la Iglesia había decidido no aceptarle sus pagos, Itoiz decidió acudir a los tribunales. Es ahí donde aparecieron dos contratos por un tiempo determinado con su firma, que son en los que se apoya ahora el Arzobispado. Según Armendariz, «ella firmó porque le dijeron que debía firmar aquellos papeles, confió en el cura y, además, al ser una mujer mayor carece de la formación necesaria como para entender la letra pequeña de ese tipo de documentos».

De otra parte, la Plataforma recuerda que la casa parroquial sigue hoy en pie gracias a las reformas que a lo largo de estos 37 años ha realizado la familia de la mujer desahuciada.

Pese a perder el juicio, Itoiz se ha negado a entregar las llaves de la que fuera su casa durante tantos años. Por ello, el lunes está previsto que se ejecute la orden judicial y se cambien las cerraduras de la vivienda.

Los activistas en favor del patrimonio público usurpado lanzan un llamamiento a la sociedad para acudir a la casa concejil de Lizoain a la 10.00 del lunes. Allá se dará lectura a un comunicado y habrá un pequeño almuerzo. A las 11.30 está previsto que todos sean «testigos del cambio de cerradura en la casa desahuciada».

ENGAñO DE CURAS


La mujer, que tenía un contrato de alquiler indefinido, firmó posteriormente otros documentos que suponían renuncia a derechos. Según la plataforma, lo hizo confiando en que el cura no le engañaría.