Iñaki  Iriondo
Cronista político

Autocontrol de la Ertzaintza, asunción del problema

El discurso del lehendakari, en un acto tan sensible como el de Arkauti, diciendo a la Ertzaintza que «no basta con cumplir órdenes, es fundamental tener criterio propio, autocontrol y sentido de la justicia», muestra una asunción del problema. Sería un paso histórico si se le diera continuidad.

El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, y el lehendakari, Imanol Pradales, pasan revista a la Ertzaintza en Arkauti.
El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, y el lehendakari, Imanol Pradales, pasan revista a la Ertzaintza en Arkauti. (IREKIA)

Después de que casi todo el mundo pudiera ver los porrazos con los que los miembros de la Flotilla fueron recibidos por la Ertzaintza en el aeropuerto de Loiu, el lehendakari, Imanol Pradales, utilizó un acto tan sensible como el de recuerdo a los agentes muertos en acto de servicio y entrega de medallas en Arkauti para decir que «la sociedad vasca os ha encomendado una gran responsabilidad: garantizar su seguridad. No basta con cumplir órdenes. Es fundamental tener criterio propio, autocontrol y sentido de la justicia».

No es la primera vez que desde el Gobierno de Lakua se hace referencia a la necesidad de autocontrol de los ertzainas. Lo hizo el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, cuando a primeros de marzo dio explicaciones ante el Parlamento por el altercado en los carnavales de Sestao y también en su última comparecencia sobre la carga en Loiu. 

Parece, por tanto, que se ha fijado en la cúpula política de la Ertzaintza la asunción de que existe un problema, lo que sería un paso histórico si se le diera continuidad. Es decir, si más allá de pedir autocontrol a cada uno de los agentes, fuera el propio cuerpo quien asumiera la necesidad de autocontrolarse y facilitar que puedan hacer su trabajo a las comisiones e instituciones que tienen esa misión. Y la siguiente frase del lehendakari, llamando a «guiarse por la guía ética y deontológica que siempre ha caracterizado a este cuerpo», conociendo algunos antecedentes, quizá no sea tan halagüeña.

Y es que según distintos testimonios, da la impresión de que el problema se está gestando desde la propia Academia de Arkauti, donde no se controlan ni atajan (según algunos, se incentivan) las menciones despectivas hacia determinados sectores de la sociedad vasca, sea por motivos políticos, como llamar «ciervos» a las personas de la izquierda independentista, o utilizar descalificativos para  referirse a inmigrantes y gitanos. El consejero deberá responder próximamente al Parlamento sobre un mensaje en redes sociales con la imagen de un coche de la Ertzaintza y hashtags como «#stopciervos» «#euskalpresoakafrikara» y frases del tipo «Ondarroa aporciervos».

Por otra parte, cuando se producen hechos conflictivos, el Departamento de Seguridad suele anunciar la apertura de una información interna o de un expediente, pero lo que pocas veces se conoce es en qué concluye. Lo que sí se confirma en demasiadas ocasiones es que los ertzainas adoptan una actitud corporativa de protección entre ellos. La propia sentencia de la Audiencia de Bizkaia por la muerte de Iñigo Cabacas denunció públicamente la «deficiente investigación» realizada por la Ertzaintza. Otros casos como el de la desaparición de pruebas de posesión de drogas del hijo del jefe de la comisaría de Ondarroa también son llamativos y desconcertantes para la ciudadanía.

Además, cabe recordar que la propia Comisión de Control y Transparencia de la Policía Vasca ha criticado públicamente que la Ertzaintza, y en concreto la Unidad de Asuntos Internos no les ofrece toda la colaboración que solicitan, amparándose en ocasiones en que para ofrecer determinada información necesitan de autorización judicial, lo que la Comisión no comparte. De hecho, el expresidente del TSJPV, José Luis Ibarra, que presidía dicha comisión, cesó de su cargo antes de lo previsto tras estas denuncias públicas, que fueron contestadas por Seguridad.

Junto a ello, hay otra práctica de la Ertzaintza que tanto esta Comisión de Control y Transparencia, como el Ararteko, han considerado ilegal. Se trata de que se paralicen los expedientes internos a ertzainas que han podido cometer irregularidades cuando comienza la investigación judicial. Recuerdan que la ley no dice eso.

Lo recomendado es «verificar» que se haga una investigación interna cuando existan indicios de una actuación contraria al código deontológico, dando traslado al juez si se considera que puede haber un delito. Y agotar la investigación aunque se abra una causa judicial, dejando para después de la sentencia la adopción de medidas, que es lo que recoge la Ley de Policía.

Como se puede observar, en el «autocontrol» de la Ertzaintza hay mucho trabajo por hacer. Por ejemplo en la redacción de los atestados en las que los agentes sean parte interesada y pueden acabar provocando una visión unilateral de los hechos. 

Ararteko y la Comisión de Transparencia han dado muchas recomendaciones que podrían ayudar si Lehendakaritza y el Departamento de Seguridad quieren realmente atajar los problemas de control observados. Solo falta hacerles caso.