09 AOÛT 2026 - 06:51h Entrevue Josetxu Obregón Violonchelista «Como bilbaíno, Arriaga es mi bastión a defender» La Ritirata toma su nombre del último movimiento del quinteto titulado ‘La Musica Notturna delle strade di Madrid’, en honor a Luigi Boccherini. Esta formación vuelve a Quincena dispuesta a dar a conocer a este autor italiano y a Arriaga en su 200 aniversario. Hablamos de ello con su creador. Josetxu Obregón vuelve a la Quincena. (Michal NOVAK | QUINCENA MUSICAL) Nora Franco La Ritirata actúa este domingo 9 en el Museo de San Telmo (20.30, 17 euros), dentro del Ciclo de Música de Cámara. Esta es su séptima vez en la Quincena Musical. Sí, es cierto, con esta ya son siete ocasiones, aunque como algunas veces he ido con La Ritirata y otras he ido yo solo al ciclo de órgano, es fácil perder la cuenta. Claramente, la relación con Quincena es muy buena. El repertorio habitual de La Ritirata se centra en el Barroco y el Clasicismo. ¿Por qué elegir la interpretación historicista y por qué es preferible a la interpretación que pudiera hacer cualquier orquesta sinfónica o grupo de cámara? Para mí, hay dos motivos diferenciados. Por una parte, es lo que tenía en mente el compositor y, aunque todos los músicos queremos hacer nuestra interpretación de la obra, sentimos esa dualidad de querer también ajustarnos a lo que quiso el compositor, haciendo un mejor trabajo y mostrando un mayor respeto al autor. Me parece importante esa búsqueda de la verdad por parte del músico porque, aunque es imposible, sí que tratamos de buscar lo más parecido. Y luego hay otra parte, que cae más del lado del músico y del lado del público y sobre la que pienso muchas veces, y es que estamos hablando de música que cobra vida haciéndola de esta manera. Hay piezas barrocas que, interpretadas como se solía hace unas décadas, sonaban duras, pesadas, lentas; sin embargo, cuando se tocan tal y como la investigación dice que se hacían las cosas, las obras cogen vuelo y tienen mucho más ritmo y viveza, y eso se ve. En el caso concreto de este concierto, que estamos hablando de cuartetos y quintetos de cuerda, la diferencia no va a ser abismal con respecto a unos instrumentos modernos, pero nosotros tocamos con cuerdas de tripa, hacemos el vibrato de otra manera, fraseamos de otra manera… y la diferencia está ahí. Y si nos vamos a proyectos orquestales, toda la construcción de la música, del balance entre instrumentos, se basa en lo que conocía el compositor: si el autor se estaba imaginando flautas traveseras de madera y nosotros las ponemos de metal, y si pensaba en trompetas naturales y nosotros ponemos unas de pistones que suenan el doble, al final cambia el balance y cambia la obra. La Ritirata, una formación de prestigio. (Miriam SAN JUAN / QUINCENA MUSICAL) Ahora que hay tantas orquestas y tantos grupos haciendo música historicista, es un problema encontrar instrumentos de época originales en buenas condiciones para todos y se están utilizando instrumentos reacondicionados con técnicas actuales o recreaciones modernas de instrumentos antiguos como si fueran históricos. ¿Nos están dando gato por liebre? Lo ideal, siempre que se pueda, es tener un instrumento original de la época y que esté restaurado o conservado como se hacía entonces. A veces, tenemos la suerte de poder disfrutar de ellos, como en este concierto, que mi violonchelo es de 1740 y también tengo un arco histórico que ha sobrevivido al paso del tiempo, pero es realmente difícil conseguir un arco de estas características. De hecho, cuando hago música del Barroco, tengo que utilizar una reproducción con el mismo peso, dimensiones y construcción que en aquellos tiempos, pero de factura moderna, porque prácticamente no quedan arcos de la época barroca que se puedan utilizar. «Hoy en día también puedes irte a AliExpress y comprarte un violín barroco, pero seguramente va a ser un desastre» En este concierto todos vamos a utilizar instrumentos originales o reproducciones modernas construidas atendiendo a criterios históricos y, para mí, esta opción es completamente válida. Lo mismo pasa con las tiorbas, los laúdes y los archilaúdes: los que se conservan están en los museos y rotos por algún sitio, así que casi siempre se usan réplicas, pero si están hechas a imagen y semejanza de lo que se hacía en la época, bienvenidas sean. Contamos con luthieres magníficos que hacen este tipo de instrumentos, aunque, evidentemente, hoy en día también puedes irte a AliExpress y comprarte un violín barroco, pero seguramente va a ser un desastre. Ahora bien, harina de otro costal son las modernizaciones de los instrumentos. Por ejemplo, hace un siglo se desmontó, recortó y adaptó a los criterios estéticos del momento uno de los violonchelos Stradivarius del Palacio Real, cosa que ahora vemos como una auténtica carnicería, pero eran otros tiempos; después de esa intervención, ese instrumento sigue siendo un Stradivarius maravilloso, pero, a los efectos, es un cello moderno porque ha cambiado la forma, el tipo de cuerdas, la tensión del instrumento… y ahí ya no podríamos hablar de interpretación histórica. «Festivales y público muchas veces quieren escuchar lo que conocen y no siempre lo más conocido coincide con lo mejor» Boccherini, además de ser el origen del nombre de La Ritirata, es una constante en sus conciertos y grabaciones. ¿Qué tiene Boccherini? ¿Por qué él y no otros? Siendo violonchelista, siempre me llamó la atención que hubiera habido un violonchelista que, aunque de origen italiano, vivió casi toda su vida en la península entre Arenas de San Pedro, Boadilla del Monte y Madrid, que dejó aquí todo su legado musical y que fue un pionero en su manera de escribir, ya que, en el paso del Barroco al Clasicismo, siempre era el violín quien llevaba la voz cantante, mientras que en sus composiciones solía ser el cello. Siempre he sentido una debilidad muy grande por este gran compositor e intérprete y, además, las casualidades me han llevado siempre hacia la figura de Luigi Boccherini a lo largo de mis estudios y mi carrera. Cuando estudiaba en Holanda, decidí que el grupo que estaba formando se iba a llamar La Ritirata en su honor y, a pesar de haber hecho muchos tipos de música diferentes, siempre volvemos a él. Boccherini compuso unos 120 quintetos de cuerda. ¿Cómo se escogen solo dos para un recital? Es muy complicado. Con la interpretación histórica siempre queremos rescatar el máximo posible de obras, pero también tenemos que atender a los festivales y al público que, muchas veces, quieren escuchar lo que conocen y no siempre lo más conocido coincide con lo mejor. A veces, lo más conocido responde a algo tan aleatorio como tener un título, y por mucho que Boccherini tenga quintetos maravillosos, el que se llama ‘El fandango’ suele ser el más conocido. Así que mi labor es intentar combinar y hacer un quinteto desconocido –en este caso, uno en el que Boccherini especificó una parte para contrabajo, que no es muy habitual– y lo equilibramos dándole gusto al público con otro quinteto que sabes que conoce y está deseando escuchar. La otra pieza del recital es un cuarteto de Arriaga. ¿Hay alguna relación entre ambos compositores? Relación real, que sepamos, no la hay, pero, aunque Arriaga se enmarca en el paso del Clasicismo al Romanticismo, bebe de todo el Clasicismo que hay en ese momento en la península, donde Boccherini, Blas de la Serna o José Castel fueron figuras importantes. Por eso me gusta combinarlos, porque Arriaga sale de eso que había, pero ya mirando hacia autores como Beethoven. Arriaga se fue a estudiar a París y murió terriblemente joven, por lo que dejó una producción muy pequeñita, pero los tres cuartetos de cuerda son absolutamente alucinantes. Nosotros hacemos el ‘Cuarteto n.2’, que no tiene nada que envidiar a otros de la época aunque su autor fuera jovencísimo, que tiene una magnitud como los dos quintetos de Boccherini juntos y que marca un salto de estilo muy grande. Boccherini es mi debilidad como violonchelista, pero como bilbaíno, Arriaga es mi otro bastión a defender, porque, aunque tuvo una vida muy corta y su obra es escasa, se merece estar bien alto en un pedestal por la calidad de lo que hizo. En 2028 será el vigésimo aniversario de La Ritirata. ¿Hay algo planteado o en proceso que se pueda contar? Evidentemente, siempre que hay una efeméride, bien sea el bicentenario del fallecimiento de Arriaga como este año o el de Beethoven el año que viene, va marcando nuestro camino. Ahora la que se va acercando es la nuestra, con el vigésimo aniversario, y sí que tenemos en mente un par de cosas, pero aún es pronto para desvelarlas. Lo que sí puedo decir es que será un año especial para nosotros y que querremos celebrarlo todo lo que podamos.