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SALUD

Comer emocionalmente es algo normal

Tratar de entender la alimentación con normalidad es importante. Este artículo aborda el aspecto emocional de un acto cotidiano que nunca debe convertirse en un problema. La autora constata que la alimentación emocional es parte de nuestra cultura y biología, y no es algo a controlar.

(Getty Images)

Marcamos la diferencia desde el título de este artículo porque es necesario. Estamos acostumbrados a leer y escuchar que comer de forma emocional es un acto deleznable que implica una notoria falta de fuerza de voluntad y una larga lista de adjetivos negativos. Lo escuchamos de profesionales sanitarios, periodistas de salud y otros pseudoprofesionales relacionados con el ámbito.

Pero, ¿y si no fuese como nos lo han contado? ¿Y si evitar la ingesta emocional nos lleva precisamente al problema y no a la inversa?

Primero, puntualicemos que tampoco es real eso de que hay emociones buenas y malas; son solo emociones. El problema aparece cuando se “desbordan”. Sentir miedo o tristeza es parte de la vida. Sentir un miedo o una tristeza que nos impide hacer nuestra vida en el día a día, eso es un problema, no la emoción en sí misma.

Lo mismo ocurre con el hambre, apetito o ingesta emocional. Y es que la alimentación está ligada a nuestras emociones de diferentes maneras; en la primera infancia la necesidad de comer no se puede separar del factor afectivo; según vamos creciendo, la comida y el apetito siguen relacionándose íntimamente con los estados emocionales como, por ejemplo, cuando compartimos comidas en celebraciones como cumpleaños, bautizos, bodas, celebraciones de cualquier hito importante. Por último, el apetito o necesidad de ingesta emocional está muy presente en las mujeres durante cierta fase del ciclo menstrual y, de nuevo, está fuertemente ligada a un cambio emocional producido por las hormonas.

De estas y otras formas, la alimentación emocional se constata como algo habitual, que forma parte de nuestra biología y nuestra cultura.

De modo que no, el comer emocional no es algo a controlar o eliminar de forma general; es algo a tratar cuando la comida es la única forma en la que intentamos regular o gestionar las emociones. Pero, que cuando estemos tristes o nerviosos, comernos nuestro plato, alimento o postre favorito, y esto nos reconforte, es, más que una faena, una suerte.