28 DéC. 2025 TENDENCIAS Mycelium Wall Tile, el silencio cultivado Leticia Orue {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Despedimos y recibimos el año con una selección de las piezas que más han gustado este año. Algunas ya las conoces, otras son nuevas. Felices fiestas y feliz diseño. Hay materiales que no se fabrican: se crían. El Mycelium Wall Tile de Impact Acoustic parte de una idea casi obvia y, por eso, potente: si el micelio es la red que sostiene los bosques, ¿por qué no iba a sostener también nuestros interiores? La pieza se lee como un azulejo, pero se comporta como una piel: absorbe sonido y, a la vez, cuenta una historia de crecimiento, no de extracción. Lo interesante no es solo el qué (un panel acústico), sino el cómo: un material bio-circular que desplaza la conversación desde la estética sostenible hacia la lógica circular de verdad. Un objeto que te obliga a pensar en el tiempo: el de la naturaleza, el de la arquitectura y el de la paciencia. https://impactacoustic.com/en/products/wall-panels/mycelium-tile Wake Sleep Light, una lámpara para desengancharte La Wake Sleep Light nace de una fatiga muy contemporánea: la de dormir con el móvil como tótem en la mesilla. Tala y Heatherwick Studio proponen un gesto simple: devolverle al dormitorio una luz que no compita, que acompañe. Una lámpara pensada para el ritual de apagar el día y encender la mañana sin pantallas, sin notificaciones, sin ese brillo frío que te deja el cerebro en modo alerta. No es una lámpara “lista” por acumulación de funciones, sino por intención: luz como ritmo, como transición. El diseño se apoya en lo táctil (un dial, un cuerpo con presencia) para recordarte que el descanso también es físico, no solo una app. https://talalighting.com Skywalk, la isla que parece flotar Skywalk de eggersmann juega a lo que la cocina suele evitar: el exceso. Una isla monolítica que, en vez de esconder su peso, lo convierte en espectáculo. Piedra natural, metal con brillo cálido, y esa sensación de «esto no debería sostenerse así» que te obliga a mirarla dos veces. El resultado es una cocina que no pretende ser neutra ni pasar desapercibida. Es arquitectura doméstica con vocación de pieza central: una declaración sobre cómo vivimos ahora, cuando cocinar también es recibir, enseñar, grabar, montar escena. https://www.eggersmann.com I Ching, un toallero que piensa en módulos Elisa Ossino firma para Tubes un toallero calefactado que parece dibujado con regla y silencio. I Ching se construye con líneas separadas, elementos mínimos que no se tocan, como si el calor pudiera organizarse en signos. Y ahí está la gracia: no es un objeto cerrado, es un sistema que permite componer, permutar, ordenar el baño como si fuese una pared gráfica. Funciona porque no intenta ser “decorativo”: es casi abstracto. Un artefacto técnico que se permite una poética discreta, de esas que no gritan pero se quedan. https://www.tubesradiatori.com/en/products/i-ching/ Ekstrem, el icono raro que sigue siendo cómodo Ekstrem no es una silla para “quedar bien”. Es una silla para asumir que el cuerpo no se sienta siempre igual. Terje Ekstrøm diseñó una estructura que parece un garabato convertido en mueble: tubular, geométrica, casi un dibujo en el aire. Y, sin embargo, tiene algo muy serio: te invita a cambiar de postura, a sentarte de lado, al revés, como te dé la gana. Lo que en las fotografías parece capricho, en persona suele ser una sorpresa: comodidad por libertad, no por acolchado. Un clásico postmoderno que sigue funcionando porque no intenta gustar a todo el mundo. https://www.varierfurniture.com