7K - zazpika astekaria

Breve crónica de una rectificación

Pedro Almodóvar, entregando el Premio Donostia a Esther García, productora de casi toda la filmografía del director manchego, durante la última edición de Zinemaldia. (Jagoba Manterola | FOKU)

Quienes me leen desde que inicié mi andadura en 7K a comienzos de año, se habrán dado cuenta de que padezco una persistente inclinación a comenzar estos textos con una confesión. Hoy, en un ejercicio de originalidad escaso, reincidiré en el vicio: durante años proclamé que no me gustaba el cine de Pedro Almodóvar. Mi veredicto, huelga decirlo, se sostenía sobre un conocimiento más bien anecdótico de la filmografía del manchego. Pero nada resulta tan atrevido como una opinión mal documentada. En los dos últimos años, movido quizá por la curiosidad o por un afán de desmentirme a mí mismo, he decidido adentrarme con mayor rigor en su obra. Y he aquí la rectificación: estaba rotundamente equivocado.

Hablar de las películas más importantes o que más me han sorprendido de Pedro Almodóvar es asomarse a una filmografía que, más que avanzar en línea recta, se expande como un universo propio. Desde la irreverencia inaugural de “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, hasta la consagración internacional con “Todo sobre mi madre”, la delicadeza inquietante de “Hable con ella”, el pulso femenino y popular de “Volver”, la frialdad perturbadora de “La piel que habito” o la mirada íntima de “Dolor y gloria”. Son películas muy distintas entre sí, pero todas laten con la misma obsesión: el deseo, la identidad, la memoria y esa forma tan suya de convertir el exceso en emoción.

Ahora llega “Amarga Navidad”, su nuevo estreno, previsto para finales de mes. Todo apunta a que volverá a explorar territorios reconocibles: pasiones incómodas, vínculos familiares sometidos a tensión y esa mezcla tan suya de ternura y crueldad. Si algo ha demostrado su trayectoria es que cada película dialoga con las anteriores sin repetirse del todo.

La historia se centra en Elsa (Bárbara Lennie), una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante. Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico le obliga a detenerse e imponerse un descanso. Su pareja, Bonifacio (Patrick Criado), es su tabla de salvación en esos momentos de crisis. Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad. La historia de estos personajes se narran paralelamente a la del guionista y director de cine Raúl Durán, entremezclando ficción y realidad.

No sé si esta película será una de las grandes dentro de su trayectoria o una pieza más en ese mosaico que lleva décadas construyendo. Lo que sí sé es que ya no me acerco a su cine con desconfianza, sino con ganas. A veces uno madura, otras, simplemente, aprende a mirar mejor. Ya saben, rectificar es de sabios.