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PANORAMIKA

La percepción de cada generación

«Animal print» es una de las obras de la joven pintora donostiarra Ane-Mai Höök, incluida en la exposición «Ya es otro ahora», que se puede visitar en la galería bilbaina Juan Manuel Lumbreras. (Cortesía de la galería Juan Manuel Lumbreras)

Cada generación ve el mundo de una manera diferente. Durante nuestro desarrollo, heredamos una cultura previa que sitúa nuestra mirada y convivimos con hitos tecnológicos que sirven como conexión con la realidad. Generaciones que se criaron con la radio, otras pegadas a la televisión y ahora con la cabeza inclinada sobre un teléfono móvil, son en el fondo una repetición de lo mismo, conectar con un espectro de la realidad que no es la que tenemos delante. Para quienes no somos nativos digitales, a veces es difícil no juzgar de manera simplista a una juventud que vive la imagen desde una inmediatez a la que intentamos resistirnos. Si bien el consumo constante de información está cambiando la manera en que nos relacionamos con la vida, habrá que confiar en que cada cual es parte de su tiempo y que sabrá elegir la manera con la que abraza este acceso constante.

Ante este paradigma de la sobreinformación, el arte es capaz de proponer espacios perceptivos que nos empujan hacia otras formas de estar. No porque las existentes sean peores, más bien porque la creación artística tiene la capacidad de detener los automatismos de la realidad y confrontarnos directamente. Desde la pintura, por ejemplo, la imagen se presenta como el fin y no como un camino que “scrollear”. El encuentro final es con un cuerpo visual que pausa su consumo. Un cuadro retiene el instante de quien lo pinta y de quien lo ve. Las manos que lo realizan se pierden en la composición, repasan el trazo, recolocan el gesto y reparten el pigmento y la textura. Quien encuentra esa obra, no la mira igual que a una foto, de la misma manera que una imagen en la pared no se mira igual que en la pantalla de nuestro teléfono.

Desde esta reflexión, presentamos la exposición que la galería Juan Manuel Lumbreras de Bilbo ha inaugurado en marzo. Su programa “Joven llama joven” nos trae el trabajo de Ane-Mai Höök (Donostia, 2002). Precisamente el de una pintora joven relacionada con la inmediatez fotográfica de su mundo íntimo, que utiliza esta fuente como punto de partida para sus obras. Su pintura es capaz de partir de ahí para resituarlas con otro estatus. Convierte la captura casual en una obra contemplable y detenida. Sus piezas utilizan códigos reconocibles, encuadres improvisados o contrastes lumínicos que emulan un flashazo furtivo en un momento concreto. A partir de ahí, se reivindican como una pintura que exige un grado de quietud y observación. Escenarios nocturnos, urbanos y escenas de fraternidad y amistad son presentadas en telas de mediano y gran formato. Las luces crudas y directas proporcionan un momento de veracidad que los hace creíbles, frescos y honestos. Sin un realismo especialmente virtuoso, su pintura es sensible y directa. La muestra, que se titula “Ya es otro ahora”, estará disponible hasta finales de abril.