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PANORAMIKA

Varias en una

«Did I say I miss you? (Bilbao)» es una obra del artista mexicano Jorge Satorre, que se puede visitar hasta el 9 de mayo en la galería bilbaina Carreras Múgica. La escultura de grandes dimensiones combina una estructura de acero con ramas de zarza y avellano. (Cortesía de la galería Carreras Múgica)

A mediados del mes pasado, reseñamos una exposición inaugurada en febrero en la galería bilbaina Carreras Múgica. La particularidad de esta muestra era que, en realidad, a pesar de compartir inauguración y fechas de exhibición, se trataba de dos trabajos completamente diferentes. En definitiva, dos exposiciones que, aunque paralelas, nada tenían que ver. Sin embargo, desde estas líneas planteamos cómo todo está influido por aquello con lo que se relaciona. La experiencia como público está mediada por lo que sucede alrededor de una pieza y sus interpretaciones se disparan a través de cada vivencia personal. Pero esto no es, al menos desde nuestro punto de vista, perjudicial. El hecho de que estas dos muestras se encuentren tan cercanas, abre una zona de contacto en la que la posición sensible de las miradas es atravesada por lo que está pasando en cada espacio diferenciado, pero también entre ellas.

Precisamente el estudio y el hall de la galería son los espacios reservados para “Did I say I miss you? (Bilbao)”, firmada por Jorge Satorre (Ciudad de México, 1979). En mayo del año 2025, Satorre inauguró una exposición en Temple Bar Gallery de Dublín. En ella sobresalía la idea de un espacio que existía antes y que Satorre imagina. En torno a esa idea surgen varias piezas, entre las que destaca una suerte de narración gráfica en la que unos insectos observan la vida desde ese habitáculo. Un año después, el artista retoma ese trabajo para presentarlo en Carreras Múgica. Lo que podemos visitar hasta el próximo día nueve no es tanto una itinerancia, ni siquiera una segunda parte o un capítulo del mismo proyecto. Podría ser entendido como una exposición que tiene el mismo nombre y algunas piezas iguales, pero que es en el fondo otra cosa y en un lugar diferente.

Sin lugar a dudas, el elemento que más destaca es una pieza escultórica de gran tamaño que estuvo también en Dublín. Construida con ramas, conforma una estructura de imagen tubular, tan agresiva como delicada. Sostenida sobre unas barras metálicas, las ramas de zarza y avellano crean un vórtice de palos de color marrón. Los materiales crean tensiones y armonías de organización modular. Mención especial merece la serie escultórica “Impulso que estás dentro, sal de mi cuerpo”. En el pasillo de la galería, varias figuras metálicas de tamaño medio nos recuerdan a las medallas o reliquias que portamos como colgantes y amuletos, pero con un tamaño totalmente alterado. El cambio de escala nos acerca a otro detalle de material y factura, pero también resitúa nuestra percepción sobre la relación íntima con aquellos objetos que nos acompañan y forman parte de nuestra vida.