7K - zazpika astekaria
LITERATURA

Pliegues de un derrumbe

(El libro moebius )

La cinta de Moebius, dada la versatilidad contenida en su sencillez geométrica, resulta un festín simbólico para el arte. Un reclamo que no ha pasado por alto esta autora estadounidense, quien ha tomado dicho enigmático concepto para titular -y ofrecer su naturaleza giratoria- a su nueva novela. Una filigrana formal que alarga así la ambigüedad que ya había otorgado a su anterior obra, “Biografía de X”, donde servía una excelente práctica de ficción biográfica que ahora exponencia a través de una narración bicéfala que, sin embargo, termina por converger en una interrogante vital compartida.

La evidente -y astuta por sus implicaciones metafóricas- partición asumida por el libro, dividido en dos historias independientes, está alimentada por la finiquitada relación sentimental de la propia firmante. Situación contenida explícitamente en una de las mitades, presentada como un texto reflexivo e intimista, y reflejada en la otra a través del reencuentro de dos personajes engendrados por la imaginación. Ambas, vinculadas por un común lenguaje de introspectiva oralidad pese a la distancia existente en su formulación, dialogan desde planos diferentes sobre una misma incertidumbre, la generada por ese proceso acumulativo sobre el que construimos nuestra identidad lleno de máscaras y mitologías.

La ruptura amorosa, como desintegración de piezas y deserción de un futuro planeado, es el desencadenante para exhibir un muestrario de falsas apariencias y conductas teatralizadas, donde incluso están obligadas a pasar por bambalinas las más profundas congojas, necesitadas de su vestimenta idónea para empatizar con el público. Corazones hechos añicos, el resquebrajamiento de la fe religiosa o heridas misóginas incurables son algunos eslabones de este paisaje en demolición que, sin embargo, es también un ejercicio de memoria sobre la falibilidad de la condición humana.

Catherine Lacey no utiliza estas páginas para saldar cuentas con su pasado, lo observa y examina con el fin de extraer lecciones. Un aprendizaje tan conmovedor como -necesariamente- temerario, ya que su lumbre iluminadora es conscientemente prendida en un incesante escape de gas. Una deflagración que deja al descubierto incluso aquello sepultado por el paso de los años. Y es que, igual que este original y fascinante libro, al que no se trata de juntar sus partes en una sola, sino de ser leídas complementariamente, las personas somos el resultado de una constante acumulación de piezas rotas.