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SALUD

Moda infantil y diferencias de género

Aunque los niños y niñas en los primeros años de la infancia y edad preescolar suelen tener cuerpos parecidos respecto al índice de masa corporal y estatura, las prendas que se diseñan para estas edades son muy distintas. Aquí también se establecen diferencias: la hipersexualización es para ellas.

(Getty Images)

Para seguir con las desigualdades de género en otros temas más allá de los clínicos, como venimos mencionando en esta sección, hoy ahondaremos en el tema de la desigualdad respecto a la imagen corporal que se forja desde que somos niños y niñas.

Resulta que hay cosas de las que uno no es consciente hasta que le toca vivirlas, y comprar ropa de bebé (0-18 meses) y de niño pequeño (1 año y medio-6 años) en función del género es un tema peliagudo. Ya había visto algunos vídeos virales de madres quejándose de que la ropa de bebé chico y niño era, principalmente, de colores oscuros, con dibujos más bien “agresivos”. Por el contrario, la ropa de niña suele ser en colores más suaves, más variados y con imágenes más dulces o adecuadas a la edad.

Sin embargo, algo más perturbador es el hecho de que las prendas, especialmente las partes de abajo como bermudas, faldas y pantalones, indicados para una misma edad en distintos géneros, son diametralmente distintas en lo que respecta a las dimensiones. Unas bermudas para un niño de 3 años, por ejemplo, son largas y llegando a estar por debajo de la rodilla. En cambio, unas bermudas para niña de 3 años apenas tapan medio muslo.

Lo curioso es que en las etapas de la infancia temprana los cuerpos de ambos son muy similares. Concretamente entre los 3 y los 6 años de edad, el índice de masa corporal (IMC) y la estatura no difieren significativamente entre niños y niñas. Lo mismo ocurre con la masa grasa, que, si bien las niñas tienden a mostrar un porcentaje ligeramente mayor de tejido adiposo, tampoco es significativo y las diferencias tienen más que ver con la genética y los hábitos de vida que con la variable del género. La distribución de la masa grasa es uniforme y no muestra marcadas diferencias entre niños y niñas.

Asimismo, los niños tienden a presentar un leve incremento en la masa muscular magra y en la densidad ósea, aunque las diferencias de fuerza o tamaño también son escasas antes de los cambios hormonales de la pubertad.

Por lo tanto, si en las etapas de la primera infancia y edad preescolar las diferencias en la composición corporal entre niños y niñas son mínimas, ¿por qué la mayoría de marcas tallan de este modo la ropa infantil? La respuesta es que estamos inmersos en una hipersexualización infantil (de las niñas, especialmente) que ocurre, en este caso, cuando las marcas adaptan diseños, cortes y tendencias de adultos para menores, imponiendo una carga estética y erótica que no corresponde a la edad. Los estudios relativos a este fenómeno concluyen que la sexualización percibida en los estilismos de moda de niñas es un fenómeno multidimensional que se produce por el uso combinado de múltiples atributos sexualizantes (patronaje, talla, imágenes en la ropa, etc).