11 OCT. 2026 LITERATURA Las trampas de la memoria Kepa ARBIZU {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} Una de las pruebas más eficaces para comprobar la inquebrantable identidad de un autor suele ser desplazar su estilo hasta géneros, a priori, poco propicios para el desempeño de su condición y comprobar la consistencia del resultado. Un ejercicio que el ilustre escritor británico ha realizado en repetidas ocasiones a lo largo de su carrera, saldadas en su mayoría con rotundo éxito, y que en su última novela lleva hasta el límite, alojando con total naturalidad y exuberante talento, en un argumento que hace piruetas entre el suspense, la ciencia ficción o el drama, su reconocible ácida socarronería. Bajo un constante intercambio de tiempos, épocas y protagonistas, la búsqueda llevada a cabo por un académico, ubicado en una futura y postapocalíptica Gran Bretaña asolada por las consecuencias del cambio climático y las guerras nucleares, de un bello poema de amor del que no queda rastro físico alguno, desencadena una tensa investigación en la que el veterano escritor inglés despliega su contrastada clarividencia para la radiografía humana. Una disección de envergadura satírica y afilado juicio político que se revela a través del cuestionamiento de la historia, hecha por igual de grandes relatos o sigilosos párrafos, como ese dogma de infalibilidad heredado de generación en generación. Cuestión cenital de la que brotarán en manada una inmensidad de tentáculos temáticos en paralelo al progresivo descubrimiento de la condición no tan honorable del creador de aquellos inspiradores versos. Con una admirable agilidad en el manejo de la tensión, sin desmadejar su rica prosa costumbrista, la constante aparición de nuevas vías narrativas devienen en inteligentes y lúcidas digresiones sobre la falta de inocencia en el lenguaje y especialmente en el señalamiento de la nostalgia como ese territorio acomodaticio donde descargar culpas respecto a nuestra responsabilidad en la construcción del futuro. Con un aliento de esperanza exhalado por la utilidad que anida en la escritura y en el conocimiento, como voluntad para trasladar nuestra verdad íntima, sin embargo, “Lo que podemos saber” destaca por sembrar un manto de incertidumbre alrededor de toda creación humana impulsada a perdurar en el tiempo. Una controversia alimentada por la determinación de cuestionar versiones sesgadas, si es que alguna no lo es, y destinada a esclarecer que cualquier legado es una obra moldeada por diversas manos e intereses sobre los que conviene dibujar una interrogación. Una disección de envergadura satírica y afilado juicio político que se revela a través del cuestionamiento de la historia como dogma de infalibilidad