25 OCT. 2026 TENDENCIAS El tamaño importa LETICIA ORUE {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} En 1923, Le Corbusier convirtió la fenêtre en longueur en doctrina moderna del ventaneo. Poco después, Mies estiró la idea: si la estructura podía independizarse del cerramiento, ¿por qué no volver casi toda la fachada al vidrio? Un siglo después, el ventanal de suelo a techo sigue funcionando como mandamiento visual de la “buena arquitectura”. Sin embargo, una ventana no está para ser grande: está para iluminar, ventilar, encuadrar, proteger y organizar. Y para dejar pared suficiente para vivir dentro de forma adecuada. Un hueco desproporcionado puede no aportar nada y, en cambio, romper el equilibrio o complicar la distribución. La posición manda más que el tamaño: decide dónde cabe un sofá, hacia dónde mira una cama, qué pared queda libre o desde qué punto aparece la vista. También manda la orientación (norte homogéneo, sur controlable, este/oeste más extremo) y, con ella, el confort. La pregunta interesante ya no es cuánto podemos abrir, sino cuánto merece la pena abrir. A veces, el truco no es más vidrio, sino mejor hueco: profundidad de muro, bancos, repisas, un marco que edita el paisaje. ¿Qué opinas? Bisila Noha En la muestra “A Tactile Story” (hasta el 13 de noviembre de 2026), Bisila Noha coloca sus cerámicas escultóricas entre piezas de Tacchini como si estuviera contando una historia con el cuerpo: recipientes que parecen agrietarse y abrirse, formas suspendidas del techo, una gran vasija con degradados en el escaparate. Noha no llega al barro desde la decoración, sino desde la investigación. Residencias en Nigeria y Senegal, y una idea muy clara de fondo: si quieres ser “fluida” en arcilla, tienes que ir a los lugares donde se trabaja desde hace generaciones. Su trabajo conecta cerámica con comunidad y feminismo, y en especial con la historia del trabajo de las mujeres alrededor del hacer: ritual, cocina, taller, repetición. De ahí también su obsesión por los taburetes: bajos, pegados al suelo, como los que ha visto usar a mujeres para trabajar cerca de lo que importa. Los construye combinando torno, modelado, construcción manual y ensamblaje. Son esculturas, sí, pero también muebles que se usan (ella misma los tiene en casa). Y, cuando pasa al bronce, el discurso se afila: en Benin City descubre el papel de la cera y la arcilla en la fundición a la cera perdida, y lee el proceso como metáfora -lo que sostiene la forma desaparece para que otra cosa exista-. Su proyecto The Lost Bronze sigue por ahí: vasijas en arcilla sin cocer y cera, como si el material todavía estuviera pensando. https://www.bisilanoha.co.uk Open Sesame Un escritorio suele ser una superficie fija: trabajas, se acumulan cosas y el orden depende de tu fuerza de voluntad (o del nivel de maldad de los accesorios de alrededor). Lia Siqueira propone otra cosa con Open Sesame, un mueble que cambia con su usuaria, que se abre por capas y va revelando superficies, cajones y compartimentos ocultos. Lo que parece un volumen compacto de madera, al desplegarse se convierte en un pequeño paisaje de trabajo donde el gesto de abrir ya forma parte de la experiencia. El nombre no es casual. Diseñado en 2025 para ETEL, toma la referencia de “Ábrete Sésamo” como llave de un tesoro, pero aquí el tesoro es organización: todo está protegido y fuera de vista hasta que decides mostrarlo. Cerrado, mantiene un perfil discreto; abierto, aparece otra configuración espacial, con más área útil sin crecer “para siempre”. En medidas contenidas (100 × 50 × 76 cm), la inteligencia está en ganar espacio con movimiento, no con tamaño. Perfecto si te gusta que el desorden exista, pero no a la vista. https://siqueira-azul.com.br/ Tupi Tupi podría parecer, a primera vista, una lámpara “mono”: un pájaro de madera con un pico enorme. Pero ese pico no está ahí para caer bien, sino para trabajar. Debajo de esa proyección oscura se esconde la luz, colocada para que el brillo baje por el cuerpo en lugar de apuntarte a los ojos. Para una mesilla donde quieres iluminación suave sin sumar otra pantalla voluminosa, es una decisión muy fina. Diseñada por Gustavo Rodríguez y Estefanía Agudelo (Estudio Gris, Medellín), es una lámpara de sobremesa hecha bajo pedido que equilibra carácter y utilidad. Tiene personalidad, sí, pero no como “decoración extra”, sino como un objeto que se gana su sitio por cómo ilumina y por cómo ocupa. Al lado de la cama, eso importa más que cualquier gesto. https://estudiogris.co