31 MAI 2015 MOTOR Cita con los clásicos en Azkoitia joseba Eizagirre {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} La localidad guipuzcoana de Azkoitia acogió el pasado 10 de mayo la cuarta edición del encuentro de coches clásicos, una cita que se va consolidando en el calendario vasco y en la que se congregaron alrededor de un centenar de vehículos, tanto turismos como motocicletas. Los asistentes pudieron contemplar dos tipos de vehículos: los clásicos (los que ya han cumplido 25 años) y los históricos (con más de 50 años de antigüedad). Entre los primeros podían encontrarse coches de competición como el Audi Quattro Coupé, el Renault 5 Copa Turbo o el Ford Sierra XR4, pero también los coches que habitualmente se veían en las calles en los años 60 y 70, como los Mini, Seat 850, Volkswagen Escarabajo o Renault 8. Entre los históricos, participaron un Citroën 11 Ligero de 1955, un Ford T de los años 40 o un Opel de 1933. El buen tiempo hizo que también se acercaran desde Donostia media docena de réplicas de jeeps militares, así como varias Mobylette y Lambretta fabricadas en Eibar y en excelente estado de conservación. Todos ellos llevaron a cabo una pequeña excursión por el valle del Urola, visitando los núcleos urbanos de Urrestilla y Azpeitia, antes de volver a quedar expuestos en Azkoitia, donde al mediodía se celebró una comida que concluyó con el tradicional sorteo de lotes valorados en 2.000 euros. Uno de los principales impulsores de esta concentración es Antonio Sudupe, gran aficionado al motor y que durante muchos años participó como organizador y enlace en la Vuelta al País Vasco y en la Vuelta a España. Él mismo participó en el encuentro de Azkoitia con su Renault 8, un coche matriculado en 1973 y que posee un extenso historial de anécdotas y datos curiosos. El primer propietario del coche fue el director de Radio Popular de Loiola, el jesuita Ignacio Arregi –que posteriormente fue nombrado director de informativos de Radio Vaticano–, quien lo llevaba a hacer las revisiones al concesionario de Renault situado al lado mismo de la basílica de Loiola. El coche pasó después a manos de Txema Urrutia, quien recuerda una anécdota que le sucedió en un control de la Guardia Civil, cuando el agente le hizo abrir el maletero, sin saber que el Renault 8 tiene el motor atrás. «Yo traté de explicarle que el capó estaba adelante, pero él pensaba que no quería abrirlo, y por eso me obligó a abrir la tapa de atrás, hasta que vio con sus propios ojos que ahí estaba el motor, por lo que, enfurecido, me obligó después a abrir la tapa delantera», relata. Posteriormente, fue adquirido por José María Zendoia, «que lo cuidaba mucho –recuerda su actual propietario–. Incluso lo secaba cada vez que se mojaba». Sudupe lo adquirió hace diez años, convirtiéndose en su cuarto propietario. Recuerda que solo tenía 76.000 kilómetros y que se encontraba en muy buen estado. En cuanto a su funcionamiento, señala que debido a su sencillez (cuatro cilindros, 956 c.c. y 48 caballos) da muy pocos problemas y que, incluso, en cuatro o cinco años no le ha cambiado el aceite, porque no era necesario. «Lo compruebo todos los años, pero no consume nada de aceite», señala, aunque reconoce que al cabo del año solo recorre unos 2.000 kilómetros. «Me gusta ir a los encuentros de clásicos y a los rallys de regularidad, como el de Don Bosco de Errenteria, donde he conocido a mucha gente y he hecho muy buenos amigos», explica. Siguiendo con las anécdotas, recuerda que en una ocasión se quedó sin frenos. «Fue en la concentración de Plentzia, donde tras recorrer 350 kilómetros, me falló el bombín del freno. Pero pude terminar el recorrido sin mayores problemas utilizando el freno de mano. Es la única avería que he tenido», recuerda orgulloso. Excursión automovilística en 1910 Los organizadores del encuentro de clásicos de Azkoitia se han encontrado con la noticia de que esta localidad fue escenario hace nada menos que 105 años de una excursión automovilística que partió desde Donostia y en la que participaron numerosas personalidades de la época, entre ellas el rey Alfonso XIII, al volante de uno de los primeros deportivos de la historia, de la marca Hispano Suiza. El evento se celebró el 22 de setiembre de 1910 y, al mediodía, se celebró un banquete en los jardines del palacio de Hurtado de Mendoza (en la imagen), hoy ambulatorio, donde, además de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, participaron varios ministros, condes y duquesas, así como los máximos representantes de la Diputación y el Ayuntamiento, o el presidente del Real Club Automovilístico de Gipuzkoa. El historiador Juan Bautista Mendizabal, quien ha recabado toda esta información, explica que no es de extrañar que se dieran cita todas estas personalidades, ya que en aquella época, «evidentemente, eran los únicos que podían disponer de un automóvil». Existen varias fotografías que dejan constancia del acontecimiento, en el que actuó el Orfeón de Azkoitia, la Banda de Música y los ezpatadantzaris. Al final, se bailó un aurresku y, a las tres y media, salió la expedición de regreso a Donostia, donde fueron recibidos por la reina madre María Cristina en el Palacio de Miramar. No hubo ningún accidente, «únicamente una avería en el coche nº 45, ocupado por el general Del Río, el doctor Grinda, el coronel Elorriaga y la duquesa de San Carlos». La noticia fue portada en todos los periódicos del día siguiente, no en vano constituyó todo un acontecimiento social en aquellos primeros años del siglo XX.