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IRITZIA

Democracia a la venta


Como para confirmarlo, ahora hay un potencial candidato independiente, Michael Bloomberg, que asegura estar dispuesto a invertir mil millones de dólares de su propia fortuna para buscar la presidencia. Deberían poner un anuncio de «Se vende» en el jardín frente a la Casa Blanca.

En 2010, la Corte Suprema, en un caso conocido como Citizens United, emitió un fallo que declaraba que las donaciones de campaña son, en esencia, «libre expresión» y, por lo tanto, no pueden ser limitadas. Esto llevó a la creación de Comités de Acción Política ampliados o «súper PAC», que son entidades dedicadas a promover sus intereses en una elección y, aunque por ley no pueden «coordinarse» con un candidato o partido, pueden comprar publicidad en televisión, generar campañas de propaganda... a favor de un partido o candidato. Más aún, no tienen que divulgar de dónde reciben sus contribuciones, ni los montantes donados.

El ex presidente Jimmy Carter calificó este fallo de «legalización del soborno» en las elecciones. En una entrevista en la BBC, señaló que «el fallo erróneo de la Corte Suprema, que permite a millonarios y multimillonarios entregar montantes ilimitados de dinero, hace que el soborno legal pueda prevalecer, porque todos los candidatos, sean honestos o no, o sean demócratas o republicanos, dependen de estas inyecciones masivas de efectivo de gente muy rica para poder contar con el dinero para hacer sus campañas». Explicó que «cuando los candidatos son elegidos, hacen lo que los ricos desean. Y eso es dejar que la gente rica se haga más y más rica, y dejar de lado a la clase media. Todas las estadísticas demuestran que la clase media está estancada o va hacia abajo».

Miles de millones se invertirán en esta contienda presidencial que supuestamente refleja «la voluntad del pueblo». Pero unos cuantos ricos determinan, en gran medida, quiénes serán los candidatos entre los cuales el pueblo podrá escoger.

Sin embargo, esta vez hay una diferencia. Hay dos precandidatos, por ahora, que no reciben fondos de multimillonarios ni tienen un súper PAC: el por ahora republicano Donald Trump, que lo puede hacer porque es multimillonario, y el precandidato demócrata y proclamado «socialista democrático» Bernie Sanders, quien se destaca por rehusar fondos de cualquier interés empresarial o multimillonario, y por financiar su campaña casi exclusivamente con donaciones pequeñas (en promedio de 27 dólares) de más de un millón de ciudadanos.

La periodista financiera Nomi Prins ofreció datos sobre los patrocinadores ricos de algunos de los principales precandidatos en un reportaje para “TomDispatch”. Así, el ultraderechista cristiano Ted Cruz cuenta con tres millonarios –todos proclamados «cristianos»– que han financiado su súper PAC con más de 35 millones, además de los 65 millones que ha recaudado hasta ahora para su campaña.

Marco Rubio ha recaudado más de 33 millones de contribuciones de personas y PAC, entre ellos Goldman Sachs. Se destaca por tener entre sus tres principales patrocinadores al jefe del fondo buitre Paul Singer, famoso por su disputa contra el anterior Gobierno de Argentina; otro conocido es el ejecutivo jefe de Oracle, Larry Ellison, quien es el tercero en la lista de los hombres más ricos de EEUU, según Forbes.

Jeb Bush, quien el pasado 20 de febrero suspendió su campaña, había acumulado más fondos que cualquiera de los precandidatos –más de 128 millones hasta finales del año pasado– con ocho de sus diez principales donantes del sector financiero, incluido Goldman Sachs, que seguramente están muy decepcionados con el fracaso de sus inversiones en él.

Hillary Clinton, precandidata demócrata, y su marido Bill, el ex presidente del país, ganaron 139 millones entre 2007 y 2014, casi todo por ofrecer discursos a empresas de Wall Street y compañías internacionales, y por sus libros. Clinton ofreció doce discursos a empresas del sector financiero entre 2013 y 2015, ganando casi tres millones de dólares por sus palabras.

Para su campaña, Clinton ha recaudado más de cien millones. Solo el 17% de sus fondos provienen de pequeñas donaciones individuales y el 81% de grandes contribuciones de donantes. Cuatro de los seis principales bancos de Wall Street figuran entre los diez contribuyentes más generosos con su carrera política, aunque ahora han sido más titubeantes. Más aún, cuenta con varios multimillonarios, entre ellos Haim Saban y George Soros.

En vista de estos datos, no sorprende que tres de cada cuatro estadounidenses opinen que la corrupción es generalizada en el Gobierno y que el 84% considere que el dinero tiene demasiado poder en este sistema político. Por ahora, la democracia es un lujo en EEUU.