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Entrevue
TASIO

«No intento ser diplomático, pero no puedo evitar que mis personajes puedan resultar simpáticos»


Para muchas personas es la primera referencia matutina de la prensa. Por delante de las noticias o, precisamente, porque su viñeta abre la puerta a las claves de la actualidad. Y además con una sonrisa para empezar el día. Es Tasio, que este mes cumple 25 años ininterrumpidos de humor gráfico diario, desde “Egin” hasta GARA. Para celebrarlo, un libro con lo mejor de su creación verá la luz en los kioscos el próximo fin de semana.

Ha llovido mucho desde aquel 14 de mayo de 1991 en que un nuevo dibujante se asomaba en la tira cómica de la última página de “Egin” con una viñeta sobre las promesas de los políticos en campaña. Su autor firmaba Tasio por precaución ante la presión ambiental de la época, que no estaba para muchas risas, y en honor al entrañable carbonero que retrató Montxo Armendariz en su película. Ha llovido mucho desde entonces; incluso han caído más de 9.000 hojas de calendario. Tantas como viñetas ha dibujado ya Javier Etayo, el navarro-vizcaíno que se agazapa en tan afamada firma. De “Egin” a GARA, pasando por “Euskadi Información”, sin faltar a su cita diaria con los lectores.

Ese es el argumento del libro que el próximo fin de semana se pondrá a la venta con GARA; una exhaustiva recopilación de los mejores trabajos de Tasio durante estos cinco lustros, a través de las diferentes etapas de una vida profesional ligada a este proyecto comunicativo. Y además, con textos de su puño y letra, que no desmerecen en ingenio a sus viñetas, para desvelar los entresijos y anécdotas que acompañan al cronista gráfico de la actualidad. Un oficio con más emociones de las que pudiera parecer. Y sin perder la sonrisa.

Con semejante mochila y el reconocimiento de fieles y hasta de adversarios, Tasio es hoy una de las firmas más prestigiosas del humor gráfico de prensa. Incluso más allá de Euskal Herria. Pero aquel dibujante socarrón de Lizarraldea que se asomó en las páginas de “Egin” venía ya con una carpeta debajo del brazo. Los mejores recuerdos de su infancia están unidos a los tebeos, los garabatos y las caricaturas que hacía a quienes le rodeaban. Hasta que se hizo maestro y, años más tarde, decidió dejar la tiza para dedicarse a lo suyo: el humor gráfico. Eso sí, pasando por Cuba para acabar en Forua, desde donde hoy reparte talento a través de las páginas de opinión de GARA, NAIZ y las redes sociales.

En realidad, sus primeras colaboraciones regulares con “Egin” nacieron dos años antes de la fecha «oficial» en el suplemento de medio ambiente. Fue su buen hacer en aquellas lides lo que le catapultó a ser el dibujante de cabecera del periódico y, a partir de entonces sí, con compromiso diario. No ha faltado a la cita desde entonces. Ni cuando cerraron “Egin” ni cuando nació GARA. Es, sin duda, una de las firmas más conocidas de los lectores y lectoras que han seguido su mismo peregrinaje y de quienes se han incorporado por el camino. Además ha conseguido compatibilizarlo con otras colaboraciones en publicaciones de temática diversa, pero siempre desde el prisma del humor. Fruto de todo ello son las numerosas exposiciones individuales y colectivas y la decena de galardones, algunos de ellos internacionales, que ha merecido su trabajo, también como cartelista.

Por sus viñetas desfilan los personajes más relevantes de la política vasca y las situaciones más diversas, por ásperas, simpáticas o estrambóticas que resulten, también en el mundo; el pulso lo marca la actualidad. Por ello está atado a las noticias desde primera hora de la mañana en su ordenado estudio. Para un viñetista de prensa como él, confiesa, la disciplina es fundamental. Seguir a rajatabla un horario y un esquema de trabajo hace que los argumentos de sus dardos fluyan mejor.

Detrás de ese aspecto de bonhomía y sonrisa permanente y algo pícara que le acompaña, se refugia un artista metódico. Todo está en su lugar. Hasta la naturaleza que se aprecia por las ventanas de su txoko: un hermoso roble con historia, unas vacas pastando, una meta de hierba, las casas de los vecinos y hasta una cantera. De vez en cuando un burro saluda a lo lejos con su rebuzno.

El estudio luce impecable: aquí el ordenador, ahí el escaner, los rotuladores y el atril de dibujo... Porque Tasio comienza su trabajo siempre a mano; un boceto a lápiz sobre papel. Luego entinta –hasta hace poco con tinta china y ahora con rotuladores–, limpia, escanea y... al ordenador, para los ajustes y el envío. Para la inspiración, tras los informativos de radio y el rastreo por redes y prensa digital, elige música clásica o silencio. Hasta que por la puerta una musa enseña la patita. Pero eso, mejor, lo cuenta él mismo.

Veinticinco años sacando punta a la actualidad, a diario y a través del humor no parece tarea sencilla... Confiese: ¿tiene algún pacto oculto con las musas? ¿Dónde esconde la inspiración?

No, no tengo ningún pacto con las musas, pero hasta ahora se han portado bien conmigo; ellas van y vienen a su aire. Los que sí tienen un pacto con ellas son nuestros personajes públicos, auténtica fuente de inspiración.

Le supongo entonces una de las personas mejor informadas del país...

No necesariamente. A veces para hacer una viñeta no hay que conocer las profundidades de la noticia. También en la superficie puedes encontrar la inspiración. Para hacer una viñeta sobre Rajoy no hay que conocer su biografía. ¡Solo hay que verlo!

¿Cuál es el secreto para convertir una realidad dura y amarga, a veces incluso trágica, en un mensaje de ironía, de humor?

Creo que esto es herencia de mi madre, que tiene un humor con una chispa muy especial que me ha transmitido. Además, la experiencia de los años me ha enseñado a manejar mejor esta habilidad.

La realidad vasca puede ser hilarante, pero a lo largo de esta andadura, ¿ha topado con situaciones o personajes que se resistan a la autoridad del viñetista?

Suele ser más dura la resistencia de las situaciones que la resistencia de los personajes. Estos últimos, como humanos que son, siempre tienen su lado cómico, más fácil de caricaturizar. 

El trazo de sus dibujos es amable y simpático; sin embargo, bajo ese guante de terciopelo a veces se aprecia el puño de hierro de una crítica socarrona y demoledora. ¿Diplomacia «viñetacana»?

La verdad es que no intento ser diplomático, pero no puedo evitar que mis personajes, incluso los mas odiosos, puedan resultar hasta simpáticos; soy consciente de ello pero no lo puedo evitar, es mi estilo. Cuando dibujaba a Aznar hasta me caía bien... ¡Qué horror!

¿La ironía, la parodia, el ingenio... nos ayudan a comprender mejor la realidad?

Por supuesto. Pero mi visión de la vida es así; mi trabajo me ha formateado así. No puedo evitar analizar la realidad sin esos filtros; creo que estos nos ayudan a relativizarla.

¿Cuál es la fórmula de una viñeta de prensa diaria?

Información, reflexión y reflejarla en el papel; esto es mi abecé como viñetista.

¿Son agradecidos para un dibujante humorista los personajes y las situaciones de la política vasca?

Son muy agradecidos, pues ellos son los que se encargan de hacerme los guiones, que es lo más difícil para un viñetista. A veces hasta me dan ganas de pagarles por su inestimable colaboración en mi trabajo.

¿Alguno o alguna en particular?

Cada época tiene sus personajes concretos. Ibarretxe, Mayor Oreja, Yolanda Barcina, Miguel Sanz… ¡Nos han dado momentos tan sublimes, que se me saltan las lágrimas de agradecimiento!

¿Es cierto que a veces los personajes cobran vida propia?

¡Claro! Es cierto. De cada personaje ya sabes lo que puedes esperar; su forma de ser y de actuar le llevan a uno por un camino que es difícil saltarse sin su permiso. Hasta en las viñetas son dueños de sus propios actos los jodíos. Yo me limito a caricaturizar al personaje o una situación concreta, pero ya tienen vida propia.

Los viñetistas de prensa son una especie de francotiradores de la actualidad. Eligen la presa y disparan. ¿Cuándo perciben si han acertado en su diana?

Cuando compruebas que tu trabajo ha gustado, a través de comentarios en la calle, en las redes, y a veces comentarios en los medios. Entonces uno se da cuenta realmente de que ha dado en la diana. La viñeta de “Akistán” es un claro ejemplo de ello.

Pegando con humor parece que duele menos, pero me cuesta creer que nadie le haya mandado recuerdos a su familia...

En internet más de uno se ha acordado de mi madre y ha habido campañas en las redes y en prensa contra mi persona en más de una ocasión que, afortunadamente, no ha ido a mayores. Cuando colaboraba en un programa de Telecinco hubo una campaña en las redes para echarme del programa; me llamaban de todo menos bonito. Y sospecho que los personajes objetivo de mis ironías más de una vez, al verse reflejados, se habrán acordado de toda mi parentela. En fin, gajes del oficio...

Algún juez, incluso, tiene una de sus viñetas en la pared. Para no olvidarse de usted, sospecho...

Sospechas bien. Se trata del juez Marlaska. Parece que una de mis viñetas en la que él era protagonista le gustó especialmente y sé de buena tinta que la tiene en una pared de su despacho, como si de un Picasso se tratara. Ya ves. Uno tiene admiradores donde menos se lo espera.

Empezó a dibujar ya en la escuela. ¿Por disfrute o por venganza?

Por instinto. El dibujo siempre me ha gustado y consigo mi mejor expresión con un lápiz en la mano. Este instinto me ha dado muchos momentos de disfrute en la vida; nunca he hecho nada por venganza.

¿Cómo fueron sus inicios como cronista gráfico de actualidad?

Aposté por el humor gráfico dejando de lado la profesión de maestro, que ejercí durante diez años. Los primeros años no me comí un rosco, pero poco a poco fui creando lazos profesionales. Entrar en “Egin” en los 90 supuso para mí un paso muy importante que marcó y ha marcado toda mi vida profesional, con todas sus consecuencias, la mayoría positivas.

Su andadura (¿en su caso se dice artística o periodística?) está íntimamente ligada a “Egin” y GARA, hasta formar pareja de hecho, pero sabemos que ha tenido alguna canita al aire y ha colaborado también en publicaciones de otro tipo. ¿En qué terrenos ha trabajado? ¿Dónde se siente más cómodo?

Definiría mi andadura como humorística con toques artísticos y periodísticos. He tocado infinidad de temas siempre con el humor de fondo, he colaborado con revistas de camiones, de furgonetas, de ciclismo, de coches, de golf, de empresas, de ecología, de divulgación científica como “Muy interesante” o “Conocer”, revistas de informática… Vamos, que he tocado todos los palos. Además he participado en concursos estatales e internacionales de cómic y humor gráfico con varios premios a mis espaldas en la Generalitat, en Tenerife, en La Habana, etc... Me gusta mucho el mundo del diseño gráfico, el mundo del cartel, los folletos divulgativos, las guías educativas… Me he sumergido hasta en el mundo de la decoración, diseñando el interior de un bar en Bilbo; fue una experiencia muy interesante y gratificante. Todo esto sin contar la infinidad de trabajos que he realizado para todo tipo de movimientos sociales y populares como aportación militante.

Tampoco puedo olvidar un proyecto de camisetas muy interesante llamado Basque Power (BSQ PWR), montado con dos colegas el año 2008, que podría haber sido algo con futuro, pero que quedó en nada por diversas circunstancias. Pero donde realmente me siento más cómodo es trabajando la viñeta. Me relaja y hace que me sienta partícipe de la vida política y social de nuestro pueblo.

Se dice de los viñetistas de prensa diaria que son, prácticamente, editorialistas. Y además, sus viñetas son de las primeras cosas que se miran. ¿Cómo se lleva esa responsabilidad?

Como comprenderás, después de 25 años uno ya está muy habituado a esto, pero sí es cierto que en los primeros años pesaba bastante más esa responsabilidad; nunca acaba uno de desprenderse de ella. Cuando uno es consciente de que una viñeta a veces, por su propio carácter visual, es más impactante que un artículo escrito, esto se hace más notorio. Hay algún caso que me ha pasado que corrobora esta afirmación.

Ya que usted conoce bien a Tasio, dígame: ¿sabe si con alguna viñeta le han temblado las piernas?

¡Claro! En más de una ocasión... Hemos vivido muchas situaciones fuertes, tensas, delicadas, y en alguna de ellas, intentando reflejarlas en mi viñeta, he podido sentir ese temblor que mencionas. La libertad de expresión en este país no está para tirar cohetes y menos en relación al conflicto.

No me pierdo una de sus viñetas diarias, e intuyo que detrás de Tasio hay un caballero pero también un «descarao»... ¿Quién y cómo es, en realidad, Tasio?

Tasio es muy tímido, pero con el lápiz en la mano me desaparece la timidez, y ese instinto al que antes me refería aparece con ese toque irreverente, socarrón y un poco cabroncete.

Ya que no pillo nada para ponerle verde, le voy a poner rojo: sus viñetas son muy celebradas desde primera hora de la mañana en GARA en NAIZ, en las redes sociales y hasta en los bares a la hora del desayuno... ¿Recibe muchas palmaditas?

Palmaditas muchísimas, de verdad, y me sigo sorprendiendo de ello como el primer día. Tengo la gran suerte de sentirme querido y apreciado por mucha gente, y eso no se paga con nada.

¿Y algún palmotazo?

También recibo algunos palmotazos del equipo contrario, pero esos ya no me duelen.

Una confidencia: ¿Se queda uno a gusto después de zurrar sin piedad a los poderosos?

¡Se queda uno de puta madre! Es mi terapia diaria; no sabes lo que me ahorro en psicólogos.

“Tasio 25 urte. Eginetik Garara / Tasio 25 años. De Egin a Gara”, 200 páginas. Saldrá a la venta en los kioscos los días 14 y 15 de mayo. Precio: 11,95 euros.