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MOTOR

Tres buses eléctricos circulan ya por Donostia


Pocas capitales europeas pueden presumir de contar con una flota tan amplia de autobuses urbanos 100% eléctricos como Donostia. Con un parque móvil que ronda los 130 vehículos, la compañía municipal D-Bus dispone ya de tres autobuses 100% eléctricos dando servicio en sus diferentes lineas. Grandes capitales europeas como Londres o Barcelona están comenzando a incorporar este tipo de vehículos sin ruidos ni emisiones contaminantes, aunque entre las ciudades de menos de un millón de habitantes destacan Donostia o Marsella, que este mismo mes ha adquirido seis unidades, aunque su población casi quintuplica a Donostia.

En estos dos últimos casos, el vehículo seleccionado ha sido el i2e fabricado por el grupo vasco Irizar, un autobús que está abriéndose un hueco en un mercado en el que también empujan con fuerza otros fabricantes como el polaco Solaris o el chino BYD.

En la capital guipuzcoana, son dos los autobuses eléctricos que han entrado en funcionamiento este mes y que vienen a sumarse al que se puso en marcha hace justo dos años. Su principal característica es que ahorra 33.000 litros de combustible al año, lo que permite reducir las emisiones anuales de CO2 en 88 toneladas.

La presentación oficial de estos dos autobuses, junto con otros dos híbridos, se realizó el pasado día 5 de julio en un acto que, ciertamente, pasó bastante desapercibido, teniendo en cuenta la importante inversión que supone contar con un transporte público libre de emisiones contaminantes. Y es que mientras un autobús diésel convencional ronda los 250.000 euros, un modelo eléctrico puede costar un 50% más (unos 380.000 euros), cantidad que puede aumentar en función de la modalidad de adquisición de las baterías. En total, la compra de estos cuatro autobuses ha supuesto al Ayuntamiento de Donostia una inversión de 1.637.642 euros.

Entre las capitales vascas, Donostia constituye la única que posee modelos 100% eléctricos. De momento, Bilbo e Iruñea los han tenido de pruebas, pero aún no se han lanzado a comprarlos. En el caso de la capital vizcaina, algunas fuentes señalan que podrían llegar a finales de este año.

La inversión es considerable, pero se trata de un gasto que se recupera en cada recarga. Se estima que cada una de las recargas cuesta entre 25 y 30 euros de electricidad, frente a los alrededor de 130 litros de gasóleo que necesita un modelo diésel en cada jornada, lo que supone un desembolso de unos 150 euros, al margen del mantenimiento, más costoso en los motores de combustión que en los eléctricos.

Baterías de sodio-níquel. El autobús i2e de Irizar está dotado de un propulsor eléctrico Siemens y de 16 baterías de sodio-níquel (ubicadas en el techo), más fiables y con menos coste que las de ion-litio, además de ser reciclables al 99%. La energía embarcada es de 376 kWh, lo que proporciona una autonomía de entre 200 y 250 kilómetros, suficientes para una jornada de trabajo de entre 14 y 16 horas. La potencia nominal es de 180 kW, equivalente a 235 CV, lo que proporciona un elevado par desde el mismo momento del arranque (1.500 Nm).

Los autobuses eléctricos se recargan en horario nocturno. Eso les permite iniciar el servicio por la mañana en las mejores condiciones de carga. Además, para optimizar el consumo, disponen de un sistema de pre-climatización, que utiliza la energía de la red para obtener una temperatura óptima antes de salir de cocheras.

En el caso de Donostia, los nuevos autobuses eléctricos e híbridos prestarán servicio en la línea 26 Amara-Martutene, con lo que la zona de la ribera del Urumea (Riberas, Loiola, Txomin y Martutene) dispondrá de un servicio de transporte público libre de ruido y de emisiones. En concreto, los responsables de D-Bus estiman que las 445 toneladas anuales de CO2 que emiten los cuatro autobuses diésel que funcionan en esa línea se reducirán en un 65%, hasta las 155 toneladas.

El autobús i2e se fabrica en la planta que el grupo cooperativo Irizar tiene en Ormaiztegi, aunque se espera que a partir de comienzos del próximo año su producción se traslade a la nueva planta de Aduna, que ha supuesto una inversión de 75 millones de euros y donde se centralizará toda su producción de electromovilidad.

La tecnología híbrida, más extendida

Mientras los autobuses 100% eléctricos comienzan poco a poco a abrirse paso en las capitales vascas, los híbridos ya están más generalizados tanto en el transporte urbano como en el comarcal. En Donostia, junto con los dos autobuses eléctricos, se presentaron dos nuevos híbridos, a los que próximamente se sumarán otros cuatro en las diferentes lineas de D-Bus, con lo que se espera que para finales de año la flota de este tipo de vehículos la compongan un total de veinte unidades.

Los nuevos híbridos son el modelo Solaris Urbino 12 Hybrid (en la imagen superior), adquiridos a la empresa polaca Solaris Bus & Coach y que llegaron justo a tiempo para la presentación. De hecho, uno de ellos fue presentado todavía con las placas de matrícula polacas.

La tecnología híbrida, que combina el motor de combustión con otro eléctrico, permite un ahorro de combustible de entre el 25 y el 30%, así como una reducción de emisiones de 22 toneladas anuales de CO2 por cada vehículo. Esto se consigue gracias a las baterías de ion-litio con las que están equipados, además del sistema Start-Stop, que posibilita que el vehículo funcione exclusivamente en modo eléctrico en las paradas, sin emitir gases ni ruido.

Además, gracias a su función de regeneración de la energía de frenado, el motor aprovecha las frenadas para generar electricidad y recargar las baterías de propulsión.

Todos estos nuevos vehículos cuentan con los elementos de confort y seguridad habituales en la flota de D-Bus y son 100% accesibles. Como novedad, los nuevos eléctricos e híbridos disponen de cargadores USB para que los usuarios puedan cargar gratuitamente los dispositivos electrónicos durante el viaje.