7K - zazpika astekaria
LITERATURA

Hastío interplanetario


El arte es capaz de retrotraerse hasta las páginas más vetustas del calendario o catapultarse hacia la posteridad con el mismo propósito: hablar del presente. Una paradoja temporal que incluso efectúa una pirueta más llamativa en torno a un libro que recopila relatos de ciencia ficción fechados hace medio siglo. Bajo la firma de esta escritora surgida en plena época contracultural japonesa, sus ejercicios distópicos resultan tan fieramente humanos que representan una interpelación radicalmente universal.

Encapsular su breve trayectoria -finiquitada abruptamente a consecuencia de su suicidio a los 36 años- alrededor de clásicos del género, como Philip K. Dick, o al dictado de maestros en alternar con desprejuiciado talento el futurismo y la cultura popular, léase George Saunders, pasando por alto el evidente carácter feminista de su narración, convirtiéndose en parte de ese relato histórico dictado por Joanna Russ, Octavia E. Butler o Ursula K. Le Guin, supondría acortar la envergadura de su proyección temática. Porque si importante resulta su mirada global al desencanto, no lo es menos la condición específica en cuanto a género que adopta dicho suspiro.

Un desarraigo anímico y social, piedra angular de unas protagonistas, mayoritariamente, mujeres que no se alejan demasiado de la asepsia moral presente en “El extranjero”, de Albert Camus, que cruza constelaciones y milenios dejando un polvo de estrellas de herida melancolía. Ni la desaparición del hombre, que no de la masculinidad y los roles adscritos a cada sexo, como tampoco planetas transformados en resorts de hierática felicidad o las nuevas drogas inhibidoras de sentimientos, en un papel muy similar a las actuales, son mostradas aquí como antídoto al doloroso trote del paso del tiempo, el vaho de la soledad o, por supuesto, la guerra esgrimida como el idioma favorito de terrícolas y otras especies.

Izumi Suzuki hace estallar su prosa desengañada, y solo aparentemente desatendida, con pequeñas detonaciones líricas, brotes capaces de arraigar y crecer en un paisaje de emociones artificiales.

Con un telón de fondo donde películas, canciones o los propios recuerdos son convertidos en enemigos del orden público, el mismo que busca instaurar ciudadanos amaestrados y sometidos al tedio de las convenciones, cada página de este libro se comporta como una invitación a descubrir esa otra realidad de la que nadie quiere hablar, en definitiva, a vivir aunque sea temblando.