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FOTORREPORTAJE

Un repaso a la historia del arte callejero

La Fundación Canal ha reunido obras y reproducciones de los principales grafiteros del mundo, como Keith Harring, Blek le Rat, Basquiat o Suso33, para su exposición «Arte Urbano. De los orígenes a Banksy», que narra la historia del recorrido del arte callejero hasta su llegada a los museos y galerías de arte.

Banksy. «Pulp Fiction», 2006. Serigrafía sobre papel. (7KCortesía de Fundación Canal)

Banksy. «Elige tu arma [Choose your weapon]», 2010. Serigrafía sobre papel.

 

Se trata de un recorrido desde las primeras pintadas en el Bronx de Nueva York de los años 60 y 70 del siglo pasado, la explosión de los años 80, la llegada a Europa y su reconocimiento como arte, hasta nuestros días y su internacionalización por internet.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 3 de mayo en la sede de la Fundación en Madrid, también plantea una sección final en la que se analiza la eterna pregunta de si es arte o es vandalismo.

La práctica de pintar en lugares y soportes públicos nace en el barrio del Bronx, en Nueva York, cuando los jóvenes comienzan a dejar su firma en lugares públicos como paredes, vagones de metro o farolas por toda la ciudad.

Madame. «Hogar», 2022. Madera, metal y papel impreso. Artrust.Ch © Cortesía del artista

SUSO33. «i-Legal», 2004. Aerosol sobre madera y calle y fotografías. Cortesía del artista © SUSO33, VEGAP, Madrid, 2026.

Bigtato. «Choque natural», 2025. Técnica mixta acrílico y témpera sobre lienzo. Artrust.Ch © Cortesía del artista.

 

Conscientes de que su actividad es ilegal, firman con pseudónimo y su afán es pintarlo por toda la ciudad a modo de protesta, como hace TAKI 18lek le Rat3, un mensajero que inunda las calles de Nueva York a finales de los 60 y que pronto tendrá multitud de seguidores.

Son los “tags” de decenas de jóvenes que empiezan a sofisticar el diseño de sus firmas con “letras burbuja”, letras cuadradas y angulosas o con delineados en colores brillantes y compiten entre ellos para que su firma luzca en los lugares más inverosímiles.

A principios de los 80, y en plena lucha de las autoridades por borrar esas pintadas multicolores y explosivas, surgieron algunas galerías de arte que reconocieron el valor de estas obras y conectaron con grafiteros como Seen, Crash o Jean-Miquel Basquiat y Keith Harring, y expusieron su obra, lanzándolos a la fama.

Poem One. «Matrix», 2021. Técnica mixta sobre lienzo. Artrust.Ch © Cortesía del artista.
PichiAvo. «Poseidon Chromata», 2025. Impresión offset digital de electrofotografía líquida (LEP) sobre papel Hahnemüle de 310 gr. Artrust.Ch. Cortesía del artista © PichiAvo, VEGAP, Madrid, 2026.

Atentamente una fresa. Sin título, 2023. Técnica mixta sobre lienzo. Artrust.Ch © Cortesía del artista.

 

La práctica llegó también a Europa, donde grafiteros más figurativos y con una clara temática de protesta y reivindicación explotaron en París y Berlín, seguidos rápidamente por artistas callejeros en otros países.

Ya en los años 2000, las técnicas, soportes y enfoques se diversifican, y, gracias a internet y las redes sociales, se popularizan mundialmente, de modo que las obras ya no existen solo en el lugar en el que se realizan, sino que se reproducen, comparten y reinterpretan por todo el planeta.

Chinagirl Tile. «Architeuthis», 2015. Escultura en arcilla cocida sobre cerámica esmaltada. Artrust.Ch © Cortesía del artista

Nevercrew (Christian Rebecchi & Pablo Togni). «Still», 2023. Acrílico sobre lienzo. Artrust.Ch © Cortesía del artista.

Ozmo (Gionata Gesi). «Tú vales más que muchos gorriones (En el arte confiamos)», 2016. Acrílico sobre PVC reciclado. Artrust.Ch © Cortesía del artista