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MÚSICA

Alela Diane

(Roberta Parkin | Getty Images)

La cantautora estadounidense Alela Diane regresa a la primera línea del folk contemporáneo. Su nuevo álbum de estudio, titulado de forma elocuente “Who’s Keeping Time?”, se publicaba el pasado mes de mayo. Concebido como un íntimo inventario de la madurez, el tiempo y la memoria, este trabajo consolida a la artista de Nevada City como una de las voces más lúcidas y conmovedoras de su generación.

Tras la luminosa y madura introspección de su aclamado “Looking Glass” (2022), Alela Diane sintió la necesidad de explorar un espacio sonoro más recogido, donde el piano -un instrumento que ha ido ganando peso en sus composiciones recientes- sirviera como columna vertebral del álbum. Para dar forma a estas nuevas canciones, la compositora se trasladó a los estudios The Clubhouse, ubicados en el entorno natural del Valle del Hudson, en el estado de Nueva York.

Allí, bajo la producción de Tucker Martine -conocido por sus trabajos para The Decemberists, My Morning Jacket o Neko Case-, el disco fue cobrando vida durante tres semanas de intensas sesiones en el otoño de 2025. El objetivo primordial de Martine y Diane fue preservar la naturaleza orgánica de las interpretaciones. El proceso de grabación se realizó prácticamente en directo, huyendo de las sobreproducciones digitales para abrazar la calidez del formato analógico y la pureza acústica.

Líricamente, el nuevo disco funciona como un reloj de arena musical. A sus 43 años, la artista se sumerge en las complejidades de la mediana edad, la crianza, el envejecimiento de los padres y la inevitable pregunta sobre cómo medimos los días que nos quedan. «Este disco nació de mirar a mi alrededor y darme cuenta de que el ritmo del mundo ha cambiado y nosotros, con él», confiesa Diane.

El primer sencillo del álbum, “Golden Hour”, es una sobrecogedora balada guiada por acordes de piano y arreglos de cuerda que evoca la quietud del atardecer como una metáfora del ecuador de la vida. Por su parte, la pieza que da título al disco, “Who’s Keeping Time?”, se presenta como un vals melancólico donde la voz de Diane, siempre prístina, planea sobre una instrumentación sutil pero cinematográfica, cuestionando la velocidad con la que se desvanecen los recuerdos familiares.

Para vestir estas nuevas composiciones, Alela Diane y Tucker Martine reclutaron a un selecto grupo de músicos de la escena folk. Aquí encontramos a Luke Ydstie (Blind Pilot) aportando la calidez del contrabajo, Heather Woods Broderick, habitual colaboradora de Sharon Van Etten y cuyas armonías vocales se entrelazan de forma casi mística con la voz principal, Rob Burger se encarga del acordeón y teclados y los arreglos de cuerda de Rob Moose dotan de dramatismo a canciones como “The Thread” o “Shadows of the Pines”. Alela Diane firma uno de los regresos más esperados del año.



 

Widowspeak

 

El dúo neoyorquino Widowspeak, integrado por Molly Hamilton y Robert Earl Thomas, regresa con “Roses”, una joya de orfebrería pop que refina su inconfundible sonido de ensueño. Tras una impecable trayectoria de más de una década cultivando un cruce único entre el dream-pop crepuscular y el indie-folk de raíces, la formación de Brooklyn entrega su trabajo más texturizado y maduro hasta la fecha. En el disco, la voz susurrada y magnética de Hamilton flota sobre las guitarras atmosféricas de Thomas, cuyos fraseos remiten tanto al eco del folk clásico como a la psicodelia desértica. Un viaje sónico evocador y delicado, ideal para melómanos que aprecian la belleza en los detalles más sutiles.