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PANORAMIKA

Proceso y disciplina

La exposición «Natura fugit», en la que el pintor Jesus Mari Lazkano reflexiona sobre el deterioro de los espacios naturales, permanecerá abierta en el Museo Universidad de Navarra hasta el próximo 18 de agosto. (Manuel Catells)

En muchas ocasiones, cuando hablamos de arte, lo nombramos desde una disciplina concreta. Si bien es habitual hablar de pintura o escultura, es complejo referirse a un campo expresivo tan vasto desde un lugar tan constreñido. Puede que carezca de sentido hablar de una formalización o de una metodología de trabajo cuando realmente nos referimos a relaciones mucho más complejas entre forma, sentido, poética o relato. En definitiva, la obra de arte tiende a expandirse. Puede que en según qué momentos requiera de procesos diversos, en ocasiones antagónicos o sin aparente ligazón, pero siempre buscando una coherencia en cada una de sus etapas.

Para esta nueva entrega de Panoramika, traemos a nuestra página la exposición “Natura fugit”, a cargo del pintor guipuzcoano Jesus Mari Lazkano (Bergara, 1960). La muestra toma como título una adaptación de la locución latina tempus fugit, algo así como “el tiempo se escapa”, para enfocarse en el deterioro de nuestro planeta y de los entornos naturales y, sobre todo, del papel protagonista de la acción humana en estos procesos.

Dentro del contexto del programa de residencias del Museo Universidad de Navarra, el artista ha realizado una exposición que responde a un proyecto con un recorrido mucho más largo que la exhibición pública a la que hoy nos referimos. Partiendo de una vivencia personal cuando el autor reinterpreta un cuadro del mítico Caspar David Friedrich, Lazkano recuerda un interés de juventud por un glaciar situado en los Alpes. Tras una nueva visita, se topa con una realidad que le revela el paso del tiempo en forma de degradación de un paraje tan impresionante como desolador. A raíz de esto, movido por una pulsión, comienza una aproximación pictórica al propio entorno. Una manera de rescatar momentos, que quizás sean, quién sabe, las únicas pruebas que las generaciones futuras tengan del estado actual de esas montañas.

“Natura fugit” se convierte en un proyecto cuya narrativa se expande en diferentes direcciones. La pintura da paso a la realización de una película que, utilizando la técnica stop motion, revela un acercamiento sensible al glaciar y a la problemática del cambio climático. El resultado de todo esto toma forma expositiva. Una muestra inaugurada el pasado marzo, pero a la que le queda un mes por delante para poder entender la dimensión completa de este proyecto. Las piezas, la película y parte de la documentación son los ingredientes principales sobre los que pivota la muestra en la sala de exposiciones del museo navarro. La siempre impresionante factura formal de uno de los pintores más relevantes de su generación sirve como punto de anclaje ante la exuberante belleza de un lugar en vías de desaparición. El arte, en este caso, intenta servir como una chispa que prenda conciencias y revele la necesidad de dar un paso adelante ante un mundo que se desvanece delante de nuestros ojos.