23 AOÛT 2026 PANORAMIKA Realidad «Alpha y Omega de un vapor. La última estela del Cabo Blanco» es la exposición del artista Darío Urzay que se puede ver en Itsasmuseum de Bilbo hasta principios de septiembre. (Marisol Ramirez | FOKU) Iker Fidalgo {{^data.noClicksRemaining}} Pour lire cet article inscrivez-vous gratuitement ou abonnez-vous Déjà enregistré? Se connecter INSCRIVEZ-VOUS POUR LIRE {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Vous n'avez plus de clics Souscrire {{/data.noClicksRemaining}} El arte tiene múltiples facetas. A lo largo de su historia ha ejercido varias funciones en la sociedad. La narración de sucesos históricos, la representación de diversas escenas o formas de vida, así como la recreación y homenaje de personajes relevantes. A pesar de este vínculo con la realidad, en las vanguardias de finales del S.XIX, termina por asentarse un giro en el que las temáticas y las cuestiones planteadas poseen tintes mucho más subjetivos y autobiográficos. Lo íntimo y lo personal se convierten en una potencia creativa y comunicativa. Sea como fuere, nunca se ha desprendido de la realidad a la que pertenece y es por eso que nos hacemos ciertas preguntas. ¿Qué puede hacer el arte para conservar o reivindicar una memoria? ¿De qué manera puede la creación artística proponer la recuperación de un relato fragmentado y disperso? Si bien al arte nunca le pediríamos la veracidad del periodismo, está claro que posee una potencia que emerge desde el espectro de lo sensible, de lo emocional y de lo poético. Es por eso que, más allá de lo que es real o veraz, el arte permite acercarnos a cuestiones que se escapan a una enunciación desde la objetividad y trasciende hacia cuestiones mucho más abstractas, pero igual de relevantes. Desde el artículo de hoy nos acercamos a una muestra en un escenario que pocas veces aparece por estas páginas. El Itsasmuseum de Bilbo propone una exposición a medio camino entre lo documental y lo artístico. Una hibridación muy interesante, pues mezcla cuestiones que tienen que ver con la puesta en público de un relato concreto a través de la mirada y la formalización de la creación artística. “Alpha y Omega de un vapor. La última estela del Cabo Blanco” se inauguró el pasado mayo y podrá verse hasta el día seis de septiembre. La exposición está firmada por el prolífico creador vizcaino Darío Urzay (Bilbo, 1958). El contenido es la reconstrucción de la historia del barco “Cabo Blanco”, construido en 1908 a escasos metros de donde ahora sucede la muestra. Años después, días antes del estallido de la Guerra del 36, el barco naufragó en las costas de Portugal bajo la capitanía del abuelo del propio Urzay. De repente, un proyecto documental adquiere tintes de investigación personal y de relato familiar, componiendo así un puzzle que mezcla diversas maneras de acercarse a la historia y a su representación. A nivel formal, la sala se convierte en un acercamiento a la documentación aportada por la familia sobre la propia historia. Urzay realiza para la exposición una serie de piezas desde lo gráfico y lo pictórico e incluso a través del uso de inteligencia artificial. El arte nos ayuda a entender aquellos vacíos que la historia deja, pero, además, nos empuja a cuestionarnos la manera en la que asumimos algo como real. Sin duda, una visita más que recomendable.