7K - zazpika astekaria
SALUD

Lo que comemos llega a nuestra descendencia

Un artículo publicado recientemente en la revista «Nature» plantea que nuestra alimentación trasciende la salud individual y llega a nuestra descendencia. La dietista-nutricionista de 7K sugiere que este es un motivo más a la hora de cuidar la alimentación, optando por lo sano.

(Getty Images)

A estas alturas nadie duda ya de la importancia que tiene la alimentación, no solo en nuestra salud actual, sino también en la futura, especialmente por lo insistente que soy con ello en este espacio o altavoz que se me ofrece.

Pero lo cierto es que la evidencia científica no para de sorprendernos acerca del alcance de nuestros hábitos, y es que los efectos de la dieta y la nutrición también trascienden la salud individual, puesto que el tipo de dieta previa a la concepción o durante el embarazo y la lactancia puede afectar a la salud de la descendencia. Recientemente, la prestigiosa revista “Nature” ha publicado un interesantísimo artículo de revisión: “La dieta parental y la salud de la descendencia: el rol del microbioma intestinal a través de la epigenética”.

Esto significa que el tipo de patrón dietético anterior del padre y la madre, la dieta de la madre durante el embarazo y la lactancia influyen en la expresión de los genes de los microorganismos intestinales, pudiendo modificar la predisposición de la descendencia a varias enfermedades no transmisibles.

Recordemos que la programación epigenética se refiere al proceso por el cual el ambiente y la dieta, en este caso, activan o silencian nuestros genes mediante marcas químicas, sin cambiar la secuencia original del ADN.

En este sentido, el estudio enumera los indicios de que, por ejemplo, la ingesta materna de proteínas, grasas y fibra durante el embarazo, modula la microbiota y la epigenética de la descendencia, influyendo en la salud inmunitaria, metabólica y cognitiva de los hijos. También ocurre lo mismo con la dieta durante la lactancia, contribuyendo así al riesgo de enfermedades no transmisibles. Por su parte, también la microbiota intestinal y la dieta paterna influyen en la epigenética del esperma y la salud de la descendencia.

Por último, y también lo más fascinante, es que es probable que el desarrollo fetal esté influenciado por la microbiota materna más que por microorganismos vivos que puedan atravesar la placenta; y aun con todo ello, el tipo de parto y la dieta materna pueden influir en la microbiota y la programación epigenética en las primeras etapas tras el nacimiento.

Y, aunque hay que acumular mayor y mejor evidencia al respecto, estas me parecen razones más que suficientes para cuidar nuestra alimentación. Porque, ¿qué es más importante, salir bien en las fotos y vernos bien con dos tallas menos o que nuestros hijos no padezcan algunas enfermedades?