7K - zazpika astekaria
MÚSICA

J Jazz Volume 5


Existen proyectos de arqueología discográfica que rescatan música del olvido. Eso es exactamente lo que ha logrado el sello británico BBE Music con su aclamada serie “J Jazz”. A comienzos de este 2026, la discográfica presentaba la quinta y última entrega de esta antología esencial: “J Jazz Volume 5: Deep Modern Jazz From Japan 1970-1988”.

Durante décadas, la narrativa dominante en Occidente redujo el jazz producido en Japón a una mera copia de los patrones estadounidenses. Una imitación técnicamente impecable, pero carente de alma nativa. La serie “J Jazz” cambió ese prejuicio de forma sistemática. A lo largo de casi una década, el proyecto demostró cómo los músicos nipones de finales de los años sesenta, setenta y ochenta tomaron el vocabulario del hard bop, la fusión y el jazz espiritual para pasarlo por un filtro marcado por un rigor formal y una gran audacia vanguardista.

Detrás de esta prescripción musical están los comisarios Tony Higgins y Mike Peden, dos coleccionistas y eruditos apasionados que han dedicado años a rastrear los rincones de las tiendas de discos de Tokio, Osaka y Kioto. Lo que hace de “J Jazz Volume 5” una compilación de altura es la presencia de temas reeditados comercialmente por primera vez en la historia. El disco captura el espectro completo del jazz nipón en su faceta más expresiva. Para comprender el nivel de virtuosismo, la obsesión por el detalle sonoro y la libertad formal que documenta la serie recopilatoria es indispensable hablar de los Jazz Kissa. Surgidos tras la Segunda Guerra Mundial y consolidados entre las décadas de 1960 y 1980, estos cafés dedicados en exclusiva a la audición de jazz no solo sirvieron como espacios de ocio, sino que se convirtieron en el verdadero incubador estético e intelectual de la escena del jazz japonés.

En el Japón de posguerra y durante los años 60, comprar discos de jazz importados de EEUU o Europa era un lujo inalcanzable para estudiantes, melómanos y músicos jóvenes. A ello se sumaba la realidad urbanística de ciudades como Tokio o Kioto, pisos diminutos con paredes de papel o madera donde era imposible escuchar música a un volumen elevado sin molestar a los vecinos. Los Jazz Kissa nacieron para resolver ambas limitaciones. A diferencia de los clubes occidentales -donde la música solía acompañar la conversación-, el Jazz Kissa impuso un código de conducta riguroso: estaba prohibido hablar. Publicado en un lujoso formato de triple vinilo y edición en CD y digital, el formato incluye notas de presentación, biografías de los músicos y un archivo fotográfico.