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El derecho a decidir, o la obligación de pensar un país mejor

Invitados por Erain Debagoiena y con las consultas del próximo 5 de junio como telón de fondo, el profesor de ciencia política de la UPF Jaume López y el asesor empresarial Koldo Saratxaga ofrecieron ayer un nutrido mano a mano en el Teatro Santa Ana de Oñati. Encima de la mesa, el derecho a decidir y la libertad. Casi nada.


¿Qué une a un profesor catalán de Ciencias Políticas como Jaume López y a un consultor empresarial de dilatada trayectoria como Koldo Saratxaga? Con acierto, y a diez días de las consultas del 5 de junio, la plataforma Erain Debagoiena realizó ayer en el teatro Santa Ana de Oñati, el experimento de juntar a estas dos cabezas pensantes, encuentro del cual emergió con fuerza un concepto de derecho a decidir ampliado, que más allá de la decisión puntual sobre el estatus político de una nación, interpela a la sociedad a pensarse a sí misma y preguntarse qué futuro quiere construir. Si alguien esperaba de la mesa redonda de ayer directrices y consejos de cara a las consultas del próximo 5 de junio, erró el tiro. Bajo la batuta de Zelai Nikolas, de Gure Esku Dago, López y Saratxaga abordaron conceptos como el derecho a decidir y la libertad desde ópticas y mundos diferentes, y al mismo tiempo convergentes.

Arrancó el profesor catalán de la Universitat Pompeu Fabra, uno de los principales teorizadores del derecho a decidir. Un concepto en pañales en 2006, cuando se fundó la Plataforma pel Dret a Decidir (PDD), y cuando la discusión «era llamarlo derecho ‘a decidir’ o ‘de decidir’», según recordó López, que situó el inicio del proceso catalán en la creación de dicha Plataforma. En un breve repaso a la década soberanista catalana, el académico recordó el eslogan de la manifestación que la PDD organizó en diciembre de 2007: «Somos una nación y tenemos el derecho a decidir sobre nuestras infraestructuras». «Es el peor eslogan de la historia, pero demostraba ya entonces que el derecho a decidir iba más allá de decidir sobre la independencia, que iba de empoderar a la ciudadanía y creernos aquello de la soberanía popular», explicó.

Con el proceso soberanista al ralentí desde las elecciones del 27S, López defendió que «el capítulo de la reivindicación del derecho a decidir está agotado» en Catalunya, donde toca ahora «trabajar para ejercer la mayoría». Algo que, según el profesor catalán se vertebra sobre tres ejes: generar la legislación que permita la desconexión, construir las estructuras de Estado y poner en marcha el proceso constituyente. Este último es el terreno de juego de López, impulsor de la plataforma Reinicia, que reúne a las entidades soberanistas catalanas con el objetivo de poner en marcha una propuesta de proceso constituyente, que el profesor define como «el proceso de generación de los principios que construyen un país», más que como la redacción de una carta magna.

Es decir, el proceso de poner a una sociedad a hablar consigo misma. Algo que esperan conseguir a través de 14 grandes debates sectoriales, de los cuales surgirá «un libro verde de propuestas para un país mejor». Que luego eso se convierta en la base de la Constitución de una futura República catalana dependerá de las mayorías que se generen. Ahora se trata más de consensuar y decidir qué sociedad se quiere y, una vez definido el modelo, actuar en consecuencia para alcanzarlo. Y hacerlo con amplias mayorías, porque «con un 51% se ganan referéndumes, pero no se construyen buenos países», apuntó.

Aprender a soñar

«La diversidad es una de las grandes virtudes de la humanidad, entenderlo da mucha tranquilidad y felicidad», arrancó, desde otra dimensión Saratxaga, «una de las pocas personas capaces de imaginarse qué puede llegar a hacer este país», según las palabra de Anjel Oiarbide, recogidas ayer por Nikolas.

Más que al derecho a decidir, Saratxaga se aferró a la idea de la libertad para desarrollar su intervención. Un concepto, por cierto, del que lamentó la «pobreza» con la que lo entiende nuestra sociedad, de la cual defendió un cambio drástico, empezando por la educación. «Las personas requieren un desarrollo humano en un entorno de aprendizaje experimental, creativo, libre y en valores», aseguró, recordando que el 98% de la gente es un genio con cinco años. «Pero de adultos apenas hay genios, ¿qué ha pasado por el camino?», se preguntó un Saratxaga para quien Euskal Herria «no se puede permitir ni un niño con fracaso escolar».

«La libertad necesita de ciudadanos maduros y conscientes, de personas activas en lo social y con perspectiva comunitaria», reivindicó Saratxaga, que también reclamó «una sociedad, una educación y unas organizaciones donde la confianza y la libertad permitan que surjan personas inquietas, inconformistas e iconoclastas». «Dame 50 de esos y cambiaré el mundo», dijo Saratxaga, reconocido por la exitosa experiencia de Irizar.

«Esta no es una sociedad de futuro, es de desigualdad», lamentó sobre el presente Saratxaga, que invitó a abandonar un modelo basado en el miedo y plantearse dos preguntas: «¿Qué queremos juntos para el futuro? ¿Qué tenemos que cambiar para llegar a él?»

 

Hautetsontziak eta gainerako zehaztapenak, prest Goierrin

Beasainen aurkeztu zituzten, atzo, ekainaren 5ean Goierrin botoa emateko erabiliko diren hautetsontziak. Horrekin, itxura hartzen doa galdeketa. Agerraldian, Anjel Oiarbiderekin batera Lierni Iztuetak eta Anartz Goiak argibide ugari eman zituzten; dena prest duten seinale.

Zenbait datu ematearren, lau pertsonak (abokatu eta legegileek) osaturiko Berme Batzordea bada, bai eta 80 bat laguneko Jarraipen Batzordea ere. Gutxienez 16 urte dituzten goierritarrek bozkatu ahal izango dute. Bost lantalde ibili dira lanean: komunikazio arlokoa, ekintza lantaldea, Ekainaren 5a delakoa (egun horri dagokion antolaketa landu duena), Galdera Batzordea (galdera adostu duena) eta diruzaintzarena. 60.000 euroko aurrekontua dute: kamiseta salmenta, zozketa-txartel eta abarren bidez lortua.GARA