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En La Planche Des Belles Filles siempre han ganado los más fuertes del Tour

Los principales favoritos afrontan hoy su primer duelo en La Planche des Belles Filles, una llegada en la que en las dos ediciones en las que acabó una etapa del Tour ganaron los más fuertes y se vistió de amarillo el futuro ganador de la prueba para no dejar el maillot hasta París.


La Planche des Belles Filles es la única estación de esquí del Alto Saône en el macizo de los Vosgos y acoge hoy el primero de los tres finales en alto de este Tour. Una leyenda sostiene que el nombre de la estación se remonta a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), cuando las mujeres jóvenes de Plancher Les Mines, la localidad más próxima que en la actualidad tiene 1.010 habitantes, decidieron huir a esa montaña para escapar de los mercenarios suecos por temor a ser violadas y asesinadas y que en lugar de rendirse y someterse ante ellos decidieron suicidarse. Un soldado habría grabado con su daga un epitafio dedicado «A las Belles Filles». Otra teoría atribuye también en esa época su nombre a las hayas que poblaban la montaña.

Ha acogido dos finales de etapa y en ellos han ganado los más fuertes de cada edición y el corredor que se vestía de amarillo en su cima no lo ha perdido hasta la llegada en París. Más especial que para ningún otro corredor es para Chris Froome, que ganó su primera etapa en el Tour en 2012, con dos segundos sobre Cadel Evans, ganador en París el año anterior, y Bradley Wiggins, que se vistió de amarillo ese día. Nibali llegó a cinco segundos y Haimar Zubeldia entró sexto a 44 segundos. Ese día comenzó el dominio del Sky en el Tour y se confirmó un Froome que ya el año anterior había acabado segundo en la Vuelta. Hoy todas las miradas estarán fijadas en el ciclista inglés, que se encuentra a solo doce segundos en la general de Geraint Thomas y querrá lograr su primer triunfo de la temporada y el amarillo.

También en la segunda ocasión en la que el Tour llegó a La Planche des Belles Filles ganó el más fuerte, Vincenzo Nibali, que recuperó el liderato que había cedido durante un día a Tony Gallopin. El siciliano logró mantener el amarillo hasta París y superó ese día a Majka y König, que habían llegado escapados a la parte final de la etapa, y aventajó en 50 segundos a Valverde y en 53 a Pinot. Lo más significativo de esa jornada fue el desfallecimiento que vivió Richie Porte, que era segundo en la general, que cedió al comienzo del puerto y perdió nueve minutos en la meta. Porte había quedado como líder del Sky tras la retirada de Froome y solo pudo acabar en París en el puesto 23º en la general. La de hoy por ello será una buena prueba para el corredor de Tasmania para confirmar que la debilidad psicológica que siempre se le ha atribuido cuando afronta de líder una grande ya ha sido superada.

Una subida corta, pero selectiva

A la meta de La Planche des Belles Filles llegarán los ciclistas tras una subida de solo 5,9 kilómetros al 8,5% de media que presenta tres kilómetros enteros en los que la media sube al 9,4% y la última rampa que conduce a la meta llega al 20% de desnivel.

No es un puerto que por su longitud pueda marcar diferencias muy grandes, porque además la etapa solo presenta una cota de Tercera en el kilómetro 107,5 con 2,3 kilómetros de ascensión al 8% de media. Pero sí tiene la suficiente dureza como para determinar el estado de forma de todos los favoritos a estas alturas de la carrera. Para que las diferencias sean más grandes será necesario que los que quieran provocarlas y ganar en la Planche des Belles Filles impriman un ritmo muy alto a la etapa, que presenta en los últimos 80 kilómetros diversas subidas que no puntúan para la montaña.

 

FROOME: «NO CREO QUE HAYA DIFERENCIAS ENORMES»

El británico Chris Froome manifestó ayer que «estoy deseando que llegue la etapa, especialmente teniendo en cuenta que tengo muy buenos recuerdos desde que gané en 2012. También porque es el primer final en alto y espero que la carrera se estabilice en la lucha por la general. Es solo una subida de seis kilómetros, así que diría que no habrá diferencias enormes, unos 20-30 segundos entre los primeros».

Geraint Thomas quitó importancia a la caída en la que se vio implicado ayer y a la posibilidad de perder el liderato hoy en beneficio de su líder: «Si Chris coge el maillot amarillo estará muy bien y si lo guardo yo será mejor aún. Pero nuestro objetivo es no perder tiempo sobre los demás rivales en la clasificación general. Sabemos que Richie Porte está en una gran forma, que Aru y Fuglsang están muy bien, como Bardet... Será un buen indicador para el futuro».GARA