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Puigdemont pidió garantías contra el 155 y Urkullu le ofreció una «intuición»

El lehendakari Urkullu ha declarado esta mañana en el juicio contra el independentismo, donde ha dado cuenta de una mediación que ayer Rajoy negó, y donde ha explicado que ante la falta de garantías por parte del Gobierno español, se limitó a trasladar a Puigdemont su «intuición» de que Rajoy no quería aplicar el 155.

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La declaración del lehendakari Inigo Urkullu ha sido el plato fuerte de hoy en el juicio contra el independentismo catalán, sobre todo al llegar un día más tarde de que declarase el expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que negó tajantemente cualquier mediación con el Govern durante octubre de 2017. Como poco, la declaración del lehendakari ha servido para poner de manifiesto la falsedad de lo declarado por Rajoy la víspera: aunque Urkullu ha preferido calificar su papel de «intercesor» o de «enlace entre las dos partes», lo que ha descrito ha sido una mediación en toda regla.

A preguntas del abogado Francesc Homs, Urkullu ha explicado que el president Puigdemont le pidió mediar el 19 de junio, algo que desembocó en una primera reunión con Rajoy el 19 de julio, un mes más tarde. Pero su actividad se concentró, según ha asegurado, tras el 4 de octubre, una vez celebrado el referéndum. Hasta el 27 de octubre tuvo una «prolija relación» con muchos agentes, ha señalado.

Urkullu ha confirmado su relación con la parte catalana, que ya ha sido publicada en diferentes medios y libros durante los últimos meses. Así, ha explicado que la actitud de Puigdemont hacia el diálogo siempre fue de «absoluta receptividad», y ha puesto como ejemplo la retirada de la DUI en el pleno del 10 de octubre. También ha confirmado que el president le llamó el 26 de octubre a mediodía para comunicarle que no podía seguir adelante con el acuerdo alcanzado la víspera para disolver el Parlament y convocar elecciones autonómicas. Las razones, según ha dicho Urkullu, fueron la presión de la calle y de su propio grupo parlamentario.

Lo que tiende a olvidarse en este relato es que Puigdemont había pedido un gesto o alguna garantía por parte del Gobierno español de que, a cambio de la convocatoria de elecciones ordinaria, no se pondría en marcha el artículo 155 de la Constitución. Preguntado sobre la respuesta obtenida por parte de Rajoy al buscar aquella garantía, Urkullu ha dicho hoy que, pese a que la actitud de Rajoy fue «de escucha», sus respuestas en los días 25 y 26 «no fueron las que yo esperaba».

Urkullu ha añadido que Rajoy era «renuente» a que el diálogo con Puigdemont pareciese una negociación y ha concretado que no le dio una respuesta precisa al ser preguntado por las garantías. Ante ello, Urkullu ha explicado que tuvo «la intuición» de que «Rajoy no era muy dado a la aplicación del 155», y que así se lo trasladó a Puigdemont.

Un 155 cuestionable

Urkullu, que ha sido claro al señalar que su objetivo era evitar tanto la DUI como el 155,  también ha explicado en otro momento de su declaración que Puigdemont respondió satisfactoriamente al requerimiento enviado por el Gobierno español sobre si había declarado o no la independencia en el pleno del 10 de octubre. «Él manifestaba que no había Declaración de Independencia», ha apuntado Urkullu.

El punto es importante, dado que se trató del primer requerimiento que establece la Ley para poder aplicar el artículo 155. A diferencia de Urkullu, Rajoy defendió que la respuesta de Puigdemont no fue satisfactoria, lo que permitió seguir adelante con la tramitación del 155, que culminó con su aprobación en el Senado el 27 de octubre.