V de Vertigo, cierra el sello que abrió nuevas vías en el cómic
DC ha anunciado la puesta en marcha de una nueva política editorial en su empresa, lo que provocará que Vertigo –el mítico sello detrás de cómics tan referenciales y rupturistas como ‘Watchmen’, ‘V de Vendetta’ o ‘Predicator’– cerrará a finales de año.
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La editorial estadounidense DC ha revelado una política de reestructuración en su seno que le obligará a plantear una nueva líneas en sus lanzamientos. Todo ello entrará en vigor a finales de este año y provocará que todos sus cómics se englobarán dentro de tres etiquetas específicas por edad: DC Kids –entre 8 y 12 años–, DC –para mayores de 13 años– y DC Black Label –a partir de 17 años–. Vista esta nueva dinámica, llama la atención la no presencia del emblemático sello Vertigo.
Según ha comunicado el editor de DC, Dan DiDio, con esta apuesta «regresamos a una presentación singular de la marca DC que estuvo presente en la mayor parte de nuestra historia hasta 1993, cuando lanzamos Vertigo para proporcionar una salida para el material más avanzado» y ha aclarado que el objetivo de este cambio de política, más allá de una vuelta a sus raíces, se debe a que «ese tipo de material es ahora el estándar en todos los géneros, por lo que pensamos que era el momento adecuado para brindar mayor claridad a la marca DC y reforzar nuestro compromiso de contar historias para todos nuestros lectores en todas las edades. Este nuevo sistema reemplazará las clasificaciones de edad que usamos actualmente en nuestro material».
Una visionaria llamada Karen Berger
La historia de Vertigo está íntima y directamente relacionada con Karen Berger, una joven que tras finalizar estudios de Filología Inglesa en 1979, entró en la editorial DC para aportar una nueva perspectiva. Desde el comienzo quedó claro que su trabajo como editora asistente viraba hacia las antologías de género como ‘House of Mystery’ y las historias de un corte más adulto, lo cual provocó que algunas historias fueran rechazadas por incumplir los términos del Comics Code, la herramienta de autocensura de la industria del cómic estadounidense.
Berger apostó firme por lo británico porque descubrió en estos autores un vehículo para despuntar y diferenciarse a la hora de contar historias. Los buenos resultados que le reportó su experiencia junto a Alan Moore en la serie ‘La Cosa del Pantano’, le llevó a buscar nuevos creadores en Gran Bretaña. Corría el año 1986 y DC se había convertido en una editorial referente gracias a propuestas tan renovadoras como las que aportaron Frank Miller con su ‘Batman’, los relanzamientos post-crisis de Superman de John Byrne, ‘Wonder Woman’ de George Pére y Alan Moore que iniciaba la ruta de ‘Watchmen’.
En su ruta británica, la estadounidense topó con Neil Gaiman, quien le propuso la idea para trasladar a viñetas el imaginario onítico de ‘Sandman’. Gaiman abanderó lo que se denominó como ‘invasión británica’ y de su prolífica imaginación surgieron media docena de títulos realizados por dibujantes británicos. Fue la época de ‘Hellblazer’ de Jamie Delano y ‘The Sandman’ de Neil Gaiman, 'Animal Man' y 'La patrulla condenada' de Grant Morrison, etc. Títulos que asentarían las bases de una nueva ola creativa.
En los noventa, Karen Berger propuso la creación como sello editorial de Vertigo para distanciarse de la línea de DC y crear nuevas series completamente diferentes. Todo ello se concretaba en mantener los títulos que llevaba editando hasta el momento y reunirlos con series de autor que mantendrían la autoría y los derechos sobre sus personajes y sus obras. Un movimiento prácticamente pionero dentro de las grandes editoriales de cómic de la época. A partir de este momento y gracias a series clásicas como ‘The Sandman’, ‘V de Vendetta’ y ‘Hellblazer’, asomaron obras innovadoras que apostaron por nuevos cauces que sedujeron tanto a los adolescentes como a los lectores más adultos y que tendrían su prolongación en la gran pantalla y en las series de última generación.