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Carmena pide a la izquierda «más capacidad de resolución» para el conflicto territorial

La exalcaldesa de Madrid indica a NAIZ que «la empatía es necesaria e imprescindible» para resolver los conflictos en Catalunya y Euskal Herria pero matizando que el derecho a decidir como bandera en sí misma «es algo muy pobre». «Nuestra democracia no funciona como debería», consideró en su visita al Centre Blanquerna.

Manuela Carmena, en un acto en Donostia. (Jon URBE | FOKU)

La que supo ser la estrella del progresismo madrileño durante sus años como alcaldesa de la capital del Estado visitó este martes noche el Centre Cultural Blanquerna en una jornada especial. No fue adrede sino meramente el destino, pero el coloquio que tuvo anoche a Manuela Carmena como protagonista en la Delegación del Govern de la Generalitat  ocurrió el mismo día en que los presos independentistas catalanes salieron de la cárcel para declarar en una comisión del Parlament sobre la aplicación del 155, con todo el peso simbólico que ello representa.

Acompañada por el filósofo Josep Esquirol, Carmena habló ante un auditorio abarrotado en el subsuelo del emblemático centro cultural de la avenida Alcalá, en cuyo edificio, unos pisos arriba, se reúne el president de la Generalitat o los consellers cuando visitan Madrid. Es el mismo sitio que atacaron en 2013 miembros de La Falange, provocando destrozos y agrediendo a diputados.

La exalcaldesa -que ganó ampliamente las elecciones municipales de mayo pero no pudo ser reelegida por sumar mayoría las derechas- ha dicho públicamente que no va a volver a la política electoral y que su nueva plataforma cívica Cuidar la Democracia busca impulsar el diálogo entre ciudadanos fuera de las instituciones.

Alejada del Más País de Errejón –ya dijo que no está afiliada «a nada»–, Carmena viene de estar en otro coloquio en Barcelona esta semana, en una serie de apariciones públicas en las que aprovecha para presentar su libro “A los que vienen”, publicado a fines del año pasado.

Tras el acto, Carmena habló en exclusiva con NAIZ y opinó sobre la cuestión vasca y catalana. Durante el coloquio, Carmena hizo varias veces referencia a la necesidad de empatía, y preguntada sobre si ese valor está siendo echado en falta a la hora de abordar los conflictos en Catalunya y Euskal Herria, respondió: «La empatía es necesaria siempre para resolver los problemas, es un instrumento necesario e imprescindible, y para esos dos casos, sin duda». Asimismo, quiso enfatizar que «la empatía es doble, no solamente por una parte del conflicto».

Escucha y voz

Con respecto al derecho a decidir, se mostró más escéptica: «Es muy compleja la pregunta, hay que tener en cuenta todas las estructuras y lo que significan en su conjunto». Para Carmena, el derecho a ejercicio la autodeterminación «no» alcanzaría para resolver el conflicto. «Es algo muy pobre, porque es simplemente una afirmación, habría que tener en cuenta mucho más la naturaleza del problema y no simplemente recurrir a algo que es una expresión que ha sido casi, diríamos, un eslogan de movilización».

Manuela Carmena respalda el diálogo ente el gobierno del Estado y el movimiento independentista anunciado en Catalunya porque «para resolver un problema siempre es necesaria una escucha de unos y otros y que tengan voz, sin duda».

Preguntada sobre el rol de la izquierda española y si está preparada para un proceso de resolución real del conflicto territorial, dijo la exalcaldesa que «el tema es complejo porque la izquierda es muy ambigua y tiene muchas características distintas».

«Creo que lo importante, la gran diferencia que puede haber entre una idea de la derecha y una de la izquierda, es que la izquierda debe siempre tener más capacidad de resolución del conflicto que la derecha», recalcó.

Bondad y democracia
Previamente, durante el coloquio titulado “Bondad, proximidad y resistencia”, en el marco del Ciclo de Diálogos del Centre Blanquerna, la referente de la izquierda madrileña señaló que la democracia española «no funciona como debería funcionar».

Carmena lo dijo en referencia a la participación de los sectores populares en la vida política y la calidad de las campañas. Citando como ejemplo el barrio sevillano 3.000 Viviendas, que ostenta el récord de abstención en las generales en todo el Estado, reflexionó: «Los que menos votan son las personas más vulnerables, y eso significa que no se ha logrado la proximidad necesaria».

Con un discurso que evitó definiciones polémicas y tuvo un prisma filosófico, la exmilitante del PCE hizo hizo hincapié en la necesidad de «reivindicar la bondad en la política» como una de las «atribuciones imprescindibles» para un político.

«Se ha despojado la idea de la bondad (de la política) y se la ha negativizado», opinó, recordando que durante sus años como magistrada (su primer trabajo como jueza fue en la isla canaria de La Palma y en 1984 se trasladó a Madrid) ella conoció «el mal»: «Los jueces no juzgamos ideologías sino acciones pero yo he tenido gente delante que sabía que era absolutamente mala».

Además, ha alertado por la propagación de la cultura del miedo, que ya se ve «en muchas ciudades que no son Madrid». «Podemos perder la proximidad por el miedo, que es una estructura de desaproximación del otro», advierte.

«Cosas que pasan»

Al concluir el coloquio, Carmena pasó media hora firmando libros de su autoría y accediendo a las ‘selfies’ que le pedían muchos de los que estuvieron presentes escuchándola. Uno de ellos, un joven que le expresó su admiración, la despidió relatándole la gran pena que sintió cuando no pudo renovar el mandato de alcaldesa. «Bueno, cosas que pasan», respondió ella en tono suave, quitando hierro al asunto, inmutable en ese modo sencillo y alejado de la crispación que ya parece tan lejano en el actual Madrid.