«No hay duda de que estos hechos deben ser calificados como crímenes contra la humanidad»
El Fondo Documental de la Memoria Histórica de Nafarroa ya ha recogido datos de 22.555 represaliados entre 1936 y 1975, con un total de 29.095 hechos represivos. Fernando Mendiola Gonzalo, profesor en la UPNA desde 2006, lleva un mes como director de este Fondo, del que fue coordinador entre 2012 y octubre de 2018. En esa fecha fue sustituido por Nerea Pérez Ibarrola, quien ya formaba parte del equipo de investigación del FDMHN desde dos años antes.
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Tanto Mendiola, autor del libro ‘Esclavos del franquismo en el Pirineo’, como Pérez, investigadora y profesora asociada de la UPNA, además de autora del libro ‘Langileria berri baten eraketa. Iruñerria 1956-1976’, tienen una amplia experiencia en el trabajo de recuperación de la memoria histórica. Ambos coinciden en esta entrevista en la importancia de continuar la labor del Fondo Documental, y no dudan de que los hechos represivos que en él se recogen «deben ser calificados como crímenes contra la humanidad».
¿Es definitivo el listado recogido en el Fondo Documental de la Memoria Histórica de Nafarroa? ¿Qué falta por documentar?
Fernando Mendiola: Bueno, en realidad faltan por documentar miles de personas y hechos represivos. Hasta ahora hemos dado prioridad a asesinatos y diferentes tipos de cautividad, pero todavía queda por profundizar en gran parte de las modalidades represivas, especialmente a partir de 1940.
¿Qué tipo de represión recoge el Fondo Documental?
Nerea Pérez: Desde el principio, el FDMHN ha tratado de trabajar con un concepto amplio de represión y abarcar las diferentes formas en las que esta se produjo durante toda la dictadura. A formas como los asesinatos y encarcelamientos, hemos añadido otras como agresiones de género, prácticas represivas de carácter lingüístico y cultural, exilio o el destierro forzoso y represión socio-laboral y económica. En total trabajamos con 14 categorías represivas y 62 subcategorías diferentes.
Entre esos 22.555 represaliados se incluyen 2.931 asesinatos, 423 muertes en cautividad y 123 muertes en otros contextos. En total, 3.477 muertos desde el golpe de Estado de 1936 hasta que murió Franco. ¿Cuántos restos faltan por recuperar de cunetas y fosas comunes?
F.M.: En Navarra, durante los años de la transición se produjo una importante iniciativa de recuperación de restos, algo que se hizo de manera popular y autogestionada. Sin embargo, a pesar de eso y de las exhumaciones realizadas en los últimos años, todavía faltan varios centenares de cuerpos por recuperar, una cifra que, según el Instituto Navarro de la Memoria, está todavía por determinar con exactitud.
¿Alguien ha sido juzgado por aquellos hechos?
N.P.: No. Que aquellos hechos, susceptibles de juzgar como delito, hayan prescrito y que estén sujetos a la Ley de Amnistía de 1977 han sido los principales argumentos para evitar el enjuiciamiento de aquellos hechos y los que los perpetraron, por lo que a día de hoy la represión franquista goza de impunidad en este sentido.
¿Creen que se trata de crímenes contra la humanidad? En ese caso, ¿no hay ningún organismo internacional que juzgue este tipo de crímenes?
F.M.: La definición jurídica de estos crímenes ha sido objeto de discusión, sobre todo en torno al concepto de genocidio. Sin embargo, no hay duda de que deben ser calificados como crímenes contra la humanidad. Es eso precisamente lo que ha posibilitado que se abra la vía de la querella argentina, con la que el FDMHN ha colaborado a través de dos informes periciales elaborados para los ayuntamientos de Iruñea y Sartaguda, que se han sumado a la querella.
¿De todos esos miles de casos, hay alguno que les haya impactado de forma especial?
F.M.: Es difícil escoger, pero a mí se me ha hecho especialmente impactante la experiencia de los prisioneros andaluces que habían trabajado en las carreteras del Pirineo. Entre estos casos destacaría el de Mercedes Martín, cuyo padre, al que no llegó a conocer, murió como consecuencia de las condiciones de vida en Igal.
N.P.: A mí me ha impactado de forma especial conocer la historia y la vida de los y las que sobrevivieron a aquellos hechos. Entrevistar a familiares nos ha dado la oportunidad de conocer qué fue de las mujeres e hijas de, por ejemplo, los asesinados, cómo fue su vida y cómo sobrevivieron; de escuchar, por ejemplo, a nietas e hijas recordar a sus abuelas o madres siempre tristes y no haberlas visto nunca sonreír.
En ese listado aparecen 1.255 mujeres, de las que 53 fueron asesinadas. ¿El tipo de represión que sufrieron fue similar a la de los hombres, o hubo otras connotaciones?
N.P.: Actualmente en el equipo contamos con una investigadora que está trabajando estos temas y, como ella dice, mujeres y hombres fueron objeto de la represión franquista, pero la represión que se llevó a cabo sobre unas y otros tuvo características y objetivos diferentes. La represión hacia las mujeres fue un castigo sobre su cuerpo, sobre su pelo, su sexo, sobre aquellos elementos que el imaginario colectivo de aquellos años identificaba con lo ‘femenino’ y pretendía remarcar qué y cómo debía ser o no la mujer de la España franquista. Era, además, un escarnio público que se realizaba ante la mirada de vecinos y familiares, que buscaba avergonzar y que nadie lo olvidara. Fue un castigo que, por sus peculiaridades, fue silenciado y quiso ser olvidado por las propias protagonistas.
¿Hay casos de menores represaliados?
F.M.: Todavía no hemos realizado una investigación específica, pero claro que hay. Algunos de ellos y ellas asesinadas, también exiliadas… Además, muchos adolescentes fueron encarcelados por su implicación en la conflictividad laboral. Por otro lado, no hay que olvidar a los miles de niños y niñas huérfanas que quedaron, cuya infancia estuvo marcada por el miedo, el dolor, el estigma público y muchas veces la pobreza.
También se han incluido más de 200 entrevistas orales. ¿Se trata de personas que sufrieron directamente la represión o de familiares de represaliados? ¿Se van a seguir realizando entrevistas?
N.P.: Se trata tanto de personas que sufrieron directamente la represión como de familiares de represaliados. En parte, la cronología marca que los entrevistados tengan un perfil u otro. Conforme avanzamos en el franquismo, es más común que venga a dar testimonio la persona que sufrió los hechos represivos, mientras que en el caso de la represión sufrida en 1936 y en los años inmediatamente posteriores, lo hacen los familiares. Las personas que fueron represaliadas en las décadas de los 60 y 70 aún pueden contar su historia; muchas de las personas que lo fueron en 1936, e incluso los familiares más directos que vivieron los hechos, hoy ya no están y no pueden hacerlo. Por eso seguiremos realizando entrevistas siempre que haya gente dispuesta a contarnos su historia y la de su familia.
Las instituciones navarras han tardado mucho tiempo en dar su apoyo a las iniciativas particulares que trabajan en la recuperación de la Memoria Histórica. ¿Por qué motivo?
F.M.: La impunidad que hemos mencionado antes ha estado ligada a una política de silenciamiento y ocultación pública de la represión. En este sentido, la actuación institucional ha llegado tarde en todas las comunidades, también aquí. En el caso de Navarra, sin embargo, la presión social realizada por las asociaciones memorialistas ha posibilitado unas políticas públicas de memoria de las más avanzadas en el Estado español. Esto ha sido fruto, sobre todo, del cambio político que se produjo en 2015, pero incluso antes se dieron algunos pasos importantes, como la propia creación del FDMHN en el año 2011.
A partir de 1975 continuó la represión por parte de los poderes del Estado. ¿Por qué no se han recogido en este Fondo Documental?
N.P.: El encargo que recibió el FDMHN tenía un marco cronológico definido: 1936-1975. Por lo tanto, esta es la cronología con la que se ha trabajado durante este tiempo y por eso el trabajo realizado se ha centrado en estos años. Eso no significa que no hayamos recogido datos, información y testimonios más allá de 1975 y que ya contemos con material y fuentes sobre la transición.
Llama la atención que en esos 40 años de franquismo ‘solo’ aparecen 102 casos de torturas y agresiones físicas, cifra inferior al número de torturas que Euskal Memoria ha documentado bajo la monarquía.
F.M.: Como antes señalábamos, hay facetas de la represión que todavía no han sido investigadas de manera específica, y la tortura es una de ellas, de manera que esta cifra es totalmente provisional y crecerá mucho en la medida que avancen las investigaciones.
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Llevan poco tiempo como director y coordinadora del Fondo Documental de la Memoria. ¿Qué balance hacen y qué objetivos se han marcado?
F.M.: Lo primero que hay que señalar es que la dirección del proyecto ha corrido hasta hace muy poco a cargo de Emilio Majuelo, cuyo impulso ha sido clave para llegar hasta aquí. Entre los logros, hay que subrayar, sin duda, el desarrollo de una herramienta, la base de datos, que se sitúa entre las más completas del Estado español a la hora de recoger las diferentes modalidades de la represión. Ahora nos toca continuar ese trabajo.
N.P.: Hay retos y objetivos a futuro claros. Por ejemplo, abordar de lleno el franquismo y las distintas formas y los distintos ámbitos en los que se ejerció la represión a lo largo de toda la dictadura. Quedan muchas fuentes por consultar y muchos testimonios que recoger, por ejemplo, sobre represión en el mundo laboral o sobre la represión de las movilizaciones políticas contra la dictadura durante sus últimos años.
¿Cómo valoran el apoyo social a la recuperación de la memoria histórica?
N.P.: La implicación de la ciudadanía para seguir avanzando en la investigación es muy importante. La información aportada por investigadores, asociaciones y familiares es fundamental para corregir y ampliar la que tenemos registrada en nuestra base de datos. Por eso, animamos a que la gente nos escriba (fondo.memoriahistorica@unavarra.es) con correcciones y/o nuevos datos, y que se acerque a dar testimonio en una entrevista. Pero también conviene tener en cuenta que las correcciones y la incorporación de la nueva información llevan su tiempo, y que si no es posible hacerlo de inmediato, siempre trataremos de hacerlo en el menor tiempo posible.
F.M.: Sin duda, todo esto ha sido posible gracias a mucho trabajo colectivo, sobre todo de las y los investigadores que han estado contratados en este proyecto. También han sido fundamentales todas las aportaciones que hemos recibido, como informaciones puntuales, diversa documentación, entrevistas... En suma, es un buen ejemplo de las posibilidades de la colaboración entre instituciones, universidades y las asociaciones memorialistas.