La mirada provocadora y controvertida del fotógrafo Helmut Newton cumple cien años
Este 31 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Helmut Newton, uno de los fotógrafos más influyentes y controvertidos del siglo XX. En noviembre se estrenará el documental ‘Helmut Newton: The Bad And The Beautiful’, dirigido por el alemán Gero Von Boehm. Todos los testimonios que recoge el documental pertenecen a mujeres.
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A través de entrevistas con personalidades como Grace Jones, Charlotte Rampling, Isabella Rossellini, Anna Wintour, Claudia Schiffer, Marianne Faithfull, Hanna Schygulla, Nadja Auermann y la compañera sentimental de Newton, June –también conocida como Alice Springs–, ‘Helmut Newton: The Bad And The Beautiful’ pretende dar una visión extensa y completa de su legado y responde preguntas sobre los temas que fueron fundamentales en su trabajo y su vida: la creación de imágenes provocativas y subversivas de mujeres.
El documental también recoge películas caseras, material de archivo y decenas de fotografías icónicas de Newton. A todo ello se suma el dato de que todos los testimonios del filme pertenecen a mujeres, ya que para el fotógrafo alemán, los hombres eran simples objetos de atrezzo.
Las mujeres fueron sin duda la esencia del trabajo del fotógrafo Helmut Newton. Las estrellas de sus icónicos retratos y editoriales de moda –desde Catherine Deneuve hasta Grace Jones, Charlotte Rampling o Isabella Rossellini– han revelado ante la cámara del director alemán Gero Von Boehm su propia versión en torno a la vida y obra de este controvertido artista que fue tildado de provocativo, revolucionario y subversivo y al que siempre le acompañó la polémica debido a su representación de las mujeres. Todo ello se resume en una pregunta ¿las mujeres eran protagonistas u objetos?.
Al filo de la controversia
En relación a su documental, Gero Von Boehm señala que «Newton se preciaba de ser políticamente incorrecto. Estoy absolutamente en contra de restringir la libertad artística y por ello he querido dar una visión extensa en torno a su vida y obra».
En el documental, Susan Sontag define a Newton como «misógino» y la modelo Sylvia Gobbel lo describe como alguien que la cambió para siempre. «Cuando tienes 20 años y eres una rubia de metro ochenta, te sientes como una cervatilla asustada. Las fotos de Helmut Newton me hicieron más fuerte. Yo controlaba la situación, ya no era la presa, estaba a la misma altura que el cazador, yo decidía lo que quería hacer».
Por su parte, Nadja Auermann, la modelo que protagonizó algunas de las imágenes de Newton que mayor revuelo causaron, dice que «se puede decir que lo que hizo es sexista o misógino, pero también podría decirse que pone a la sociedad frente a un espejo y lo que se ve básicamente es que quieres que tu mujer ande por ahí en minifalda y tratarla prácticamente como si fuera una Barbie».
Un mundo sin hombres
En su obra 'World without men' (1984), Helmut Newton reunió imágenes tomadas entre los años sesenta y los ochenta para revistas como ‘Vogue’ o ‘Stern’, e incluía una selección de notas del autor alemán, en la que se atisba su personalidad improvisadora, experimental, antojadiza y dotada de una inusual y original irreverencia.
En ellas, Newton afirma que «me atrae mucho el mal gusto, es mucho más excitante que el pretendido buen gusto, que no es más que la estandarización de la mirada» y también revela su respeto y admiración hacia el resurgir de una nueva y poderosa identidad femenina, generada por la revolución sexual de los sesenta.
En su personal mundo sin hombres, Newton incluye algunas de sus imágenes más reconocibles: una mujer vestida con traje de Yves Saint Laurent de rasgos masculinos sosteniendo un cigarro, o la llegada de una mujer enfundada en negro a una piscina repleta de hombres en bañador que exhiben su cuerpo sin muestra alguna de pudor.
En cierto modo, el lenguaje del autor alemán es bastante reconocible: una o varias mujeres son las protagonistas de una escena que combina desnudo, sexualidad, agresividad, vulgaridad, y siempre en un escenario exterior.
Newton aborrecía los estudios, tenía miedo a ‘agarrotarse’, según señala en el diario de una sesión invernal en la que utilizaba maniquíes para que no se helaran de frío. Pero también prefería el exterior por la influencia de clásicos como Brassaï o Erich Salomon.
En blanco y negro o en color, este controvertido fotógrafo no ocultó su fascinación por el lujo decadente y el vouyerismo: «No existe en el mundo entero un lugar mejor para que un voyeur como yo se mantenga entretenido como Saint Tropez», afirmó.
Una modelo perseguida por un avión vestida de Mansfield, una mujer tendida en la playa sobre otra mientras se agarra un pecho con piezas de Bulgari, o una modelo con diseños de Gaultier y Armarni junto a maquinaria pesada, no eran desde luego las poses más comunes de las revistas de moda en la época.
En sus notas el artista explica que «una buena fotografía de moda debe de parecer cualquier cosa menos una fotografía de moda».
Newton, obsesionado en la elección de la modelo y en la ambigüedad hombre-mujer –dos cuestiones que plasmó en la mayoría de sus imágenes– añade en sus notas su eterno agradecimiento «al mundo comercial y a la sociedad de consumo» y aunque le parecía excelente exponer en una galería de arte, a su particular personalidad le parecía igual de ‘emocionante’ hacerlo «en un garaje de paredes blancas o en cualquier otro lugar que se prestara como fondo de mi trabajo».