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70 años de ‘Eva al desnudo’, cuando la ambición se transforma en una bella arte

Su magistral engranaje argumental y la lección interpretativa brindada por un selecto reparto liderado por Bette Davis y Anne Baxter, han hecho de ‘Eva al desnudo’ una de las mejores películas de la historia del cine. Este afilado e implacable acercamiento a la trastienda del mundo del espectáculo dirigido y guionizado por Joseph L. Mankiewicz cumple 70 años. 

Bette Davis interpretó a una gran actriz sobre la que pesa el paso del tiempo. (NAIZ)

Todo comenzó cuando el cineasta Joseph L. Mankiewicz fue seducido por el cuento ‘The Wisdom of Eve’ de Mary Orr, una escritora que con anterioridad trabajó como secretaria de la actriz Elisabeth Bergner y que sabía al detalle todo lo que se cocía en la trastienda de Broadway.

Mankiewicz tomó como base lo descrito por Orr y le imprimió su personal visión mediante un afilado toque de ironía y sarcasmo.

Todo fue planteado como un original juego con el que quiso captar la atención del espectador mediante un guion que dosificaba muy bien sus tiempos con pequeñas dosis de información que solo en la recta final del filme adquirían su significado.

En su prodigioso guion topamos con frases tan lapidarias como «nunca entenderé el mágico proceso por el que un cuerpo que tiene voz llega a creer que tiene también cerebro» o la dicha por el personaje encarnado por Bette Davis «por fin voy a tener una verdadera vida, no interpretaré más papeles que no me van sólo porque no tengo nada que hacer por las noches».

La trama se centra en una joven y prometedora actriz con ansias de triunfar en los escenarios. Este personaje encarnado por Anne Baxter logra introducirse en un selecto grupo de actores de teatro y convertirse en la mejor amiga de la reconocida y veterana actriz Margo Channing, toda una leyenda de la escena neoyorquina a la que imprimió su propio caracter ‘La loba’ Bette Davis.

A medida que avanza la historia, el personaje de Baxter muestra los síntomas de la ambición y envidia y terminan por transformarla hasta el punto de traicionar a sus compañeros en su ascensión hacia la fama y el éxito.

Ella seduce, alaba, absorbe o encandila, pero también desprecia y embiste a todo aquel que entorpece su objetivo. Guionistas, directores, productores y sus propios colegas están en su punto de mira.

Únicamente un avispado y cínico crítico teatral –interpretado por George Sanders– intuye, primero, y descubre, después, lo que se esconde tras la amable apariencia de Eva. Lo que le llevará a colocarla ante su propio espejo y mostrarla al ‘desnudo’.

La alegre y despiadada tramoya de Broadway

La película, de cuyo estreno en Estados Unidos se cumplen 70 años, resulta tan atractiva tanto por lo que muestra al espectador en la gran pantalla como por lo que esconde detrás de ella.

Prueba de ello es que el conocido escritor cinematográfico estadounidense Sam Staggs publicó hace veinte años ‘Desnudando a Eva’ con el explícito subtítulo: ‘Todo lo que sucedió entre bastidores en la película más venenosa de todos los tiempos’.

Y lo que sucedió entre bambalinas, tal y como narra Staggs en su libro, y quedó al desnudo es, por ejemplo, el tórrido romance que desde los primeros días de rodaje compartieron Bette Davis y Gary Merrill –quien ejerce de su novio en la película–, y que, en palabras de otra de las protagonistas de la cinta, la actriz Celeste Holm, «desde que se enamoraron, a Bette no le importó si el resto de nosotros estábamos vivos o muertos».

También se reveló la convulsa relación entre Bette Davis y Celeste Holm, que ni se miraban al salir del plató, o que la esposa de George Sanders, la también actriz Zsa Zsa Gabor, le prohibió hablar o mirar a Marilyn Monroe, que tenía un pequeño papel en la película como Miss Claudia, la amante de Addison DeWitt.

Un éxito rotundo

Una vez estrenada, la película fue un éxito de crítica, público y premios. Gustó a todos, desde los más recalcitrantes críticos de la época al espectador común.

‘Eva al desnudo’ obtuvo el premio a la mejor película, director y actriz (Bette Davis) por el Círculo de Críticos de Nueva York y el mayor número de nominaciones a los Óscar de la historia, 14, solo igualadas hasta el momento por ‘Titanic’ (1997) y ‘La La Land’ (2016).

Es, además, la única película que ha logrado pleno de nominaciones a sus cuatro actrices, dos al papel principal (Davis y Anne Baxter) y otras tantas al secundario (Celeste Holm y Thelma Ritter). No obstante, ninguna lo obtuvo.

En total ganó seis estatuillas doradas, dos de ellas para Joseph L. Mankiewicz (director y guionista), que le consagraron como el mejor director del momento, ya que el año anterior había obtenido los mismos Óscar por ‘Carta a tres esposas’.