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Empleados de la UTE Bilboko Argiak en huelga para pedir la readmisión de un despedido

Empleados de la Unión Temporal de Empresas (UTE) Bilboko Argiak realizarán este lunes y martes dos jornadas de huelga para pedir la readmisión de un trabajador despedido. Hoy se han concentrado en la localidad vizcaína de Bedia y ante el Ayuntamiento de Bilbo.

Concentración de los trabajadores de la UTE Bilboko Argiak. (@LABsindikatua)

Los trabajadores de la UTE Bilboko Argiak han realizado este lunes la primera de las jornadas de huelga, para exigir la readmisión de un compañero despedido y se han concentrado en Bedia y ante el Ayuntamiento de Bilbo, tras una pancarta en la que podía leerse «UTE Bilbao Argiak. Despidorik ez (no a los despidos). Ayuntamiento cómplice».

Bilboko Argiak es una empresa de Bedia que cuenta con un total de 49 trabajadores, que se dedica al mantenimiento, eventos y obras eléctricas del alumbrado de Bilbao y cuyo comité de empresa está formado por ELA, LAB y CCOO.

El sindicato LAB ha indicado que este martes los trabajadores llevarán a cabo un segundo día de huelga en el que realizarán una manifestación en la capital vizcaína, que partirá desde la sede de EITB a las 8.00 horas hasta llegar al Ayuntamiento, donde realizarán una concentración, entre las 11.00 a 12.30.

Por su parte, ELA ha indicado que la plantilla de UTE Bilboko Argiak, subcontratada por el Ayuntamiento de Bilbo para gestionar el alumbrado eléctrico ha secundado esta primera jornada de huelga para exigir la readmisión de un trabajador despedido alegando medidas disciplinarias «de manera injusta».

En ese sentido, ha informado de que el despido disciplinario se produjo el pasado 5 de marzo. Según han indicado, el empleado, de origen panameño, consensuó sus vacaciones para poder visitar a su familia en su país de origen, pero días después y sin dar ningún tipo de explicación, un responsable de la empresa negó al trabajador su derecho a disfrutar de sus vacaciones, previamente acordadas, y lo despidió alegando medidas disciplinarias y esgrimiendo «falsos argumentos».

ELA ha afirmado que la plantilla teme que se trate de una herramienta disciplinaria frente al resto de trabajadores, que en este momento están negociando el convenio.