INFO
Ibrahim Sangare y Olivier Boscagli celebran uno de los goles de la victoria del PSV frente al SC Cambuur. (Maurice VAN STEEN / AFP)

El equipo de la Philips: Buzos y camisetas, fútbol para los obreros


La Real Sociedad se enfrenta este jueves al PSV Eindhoven en la primera jornada de la fase de grupos de la Europa League. 111 años después de su primer partido, este club neerlandés continúa ligado a la empresa Philips y sus trabajadores siguen siendo uno de sus principales sustentos. 

La segunda mitad del siglo XIX y las siete primeras décadas del XX fueron testigo de forma paralela del crecimiento del movimiento obrero y la expansión del fútbol como deporte de masas en Europa. Tanto, que algunas empresas conectaron con ambas pulsiones creando equipos formados por trabajadores y algunos de ellos acabarían desarrollando un importante recorrido deportivo. 

Los ejemplos se extienden por todo el mundo y están ligados a todo tipo de compañías, siendo el caso del PSV Eindhoven, uno de los rivales de la Real Sociedad en la Europa League, uno de los casos más exitosos. 111 años después de su primer partido, el club continúa ligado a la empresa y sus trabajadores siguen siendo uno de sus principales sustentos. No obstante, a lo largo de su historia también ha sido una de las entidades clave para construir el modelo de negocio futbolístico actual. 

Sus primeros encuentros datan de 1910 bajo la denominación de Philips Elftal, un equipo formado por obreros de la empresa, que entonces se dedicaba fundamentalmente a fabricar lamparas incandescentes, saltó al campo en el Philips Sportspark. Un recinto deportivo ubicado en el área de Philipsdorf, una zona situada a las afueras de Eindhoven, en la que la empresa también construyó viviendas para sus empleados, siempre cerca de las fábricas, además de un quiosco de música y otro campo de korfball. El Philips Stadium sigue emplazado allí después de varias remodelaciones. 

Tras un periodo de problemas económicos y huelgas de los trabajadores, la actividad deportiva regresó el 31 de agosto de 1913, en el centenario de la derrota francesa en las Guerras Napoleónicas, con la fundación del Philips Sports Vereniging, más conocido bajo el acrónimo de PSV. No obstante, su sección futbolística no adaptó dicho nombre hasta dos años más tarde, disputando sus primeros partidos oficiales en otoño de 1915. Meses más tarde y a pesar de que el continente estaba azotado por la I. Guerra Mundial, coincidiendo con el 25 aniversario de la empresa, se construyó la primera grada del estadio con capacidad para 550 espectadores. Una tribuna cuyo aforo se amplió hasta las 900 personas en 1931 y en la que siete años más tarde se instaló su primer marcador. 

El crecimiento era imparable, ya que en 1941 se convirtió en un espacio multiusos con la implantación de una pista de atletismo que también sirvió para pruebas de ciclismo o patinaje sobre hielo. La capacidad del Philips Sportspark alcanzaba los 18000 espectadores. Sin embargo, la ocupación alemana durante la II. Guerra Mundial, el uso de los terrenos como zona militar y la destrucción de buena parte de la ciudad truncó dicho desarrollo. Terminada la contienda bélica, en la década de los cincuenta, el coliseo del PSV volvió a ponerse en pie convirtiéndose en uno de los estadios de fútbol más modernos de Europa. Se eliminó la pista de atletismo, se creó una sala de prensa, un espacio de reuniones y se alzó una torreta de 40 metros que posibilitó la disputa de partidos nocturnos ante 22.000 personas. 

En los setenta, se cubrieron todas las gradas y se amplió el aforo en 4000 espectadores más, pero el gran cambio llegó en 1987. Tras la aparición de grietas en el fondo sur, el club decidió acometer una profunda remodelación inspirada en los recintos estadounidenses. Como consecuencia de ello, se habilitaron un restaurante, zonas comerciales y palcos VIP. Ese mismo verano, el PSV vendió por cerca de 8 millones de euros a su gran estrella Ruud Gullit al Milan de Berlusconi. Posteriormente, se suprimieron las localidades de pie y el campo se convirtió en una de las sedes de la Euro 2000. Con la llegada del nuevo siglo, se instalaron paneles LED en el estadio, la empresa Philips dejó de aparecer en la camiseta del equipo en 2015 y su último gran proyecto ha sido la completa modernización de la ciudad deportiva. Unos cambios que denotan la deriva de un fútbol estrechamente vinculado a la clase obrera a otro absolutamente ligado a la lógica capitalista.

En lo deportivo, el PSV es uno de los clubes más laureados de los Países Bajos con 24 títulos ligueros, 9 Copas y 12 Supercopas. Futbolistas de talla mundial como el citado Gullit, Romario, Ronaldo Nazario, Robben, Van Nistelrooy, Edstrom, Popescu, Cocu, Stam, Wijnaldum, Park Ji Sung, los ahora barcelonistas Memphis Depay y Luuk de Jong o los exrealistas Khokhlov, Brechet o Héctor Moreno han vestido su elástica. 

El PSV ganó la Copa de la UEFA en 1978. (Koen SUYF / ANEFO)

A nivel continental, su primer gran éxito llegó con la consecución de la Copa de la UEFA en 1978 al superar al Bastia corso. Un equipo pujante en el que destacaban el neerlandés Johnny Rep o el labortano Felix Lacuesta al que el PSV batió por tres a cero. El conjunto de Eindhoven contaba en sus filas con Van Beveren -el archienemigo de Cruyff-, los gemelos Van der Kerkhoff, Brands, Van Kraay o Deijkers. Una década después alcanzaron el cielo tras superar al Benfica en la final de la Copa de Europa en la tanda de penaltis. La escuadra entrenada por Guus Hiddink tenía como principales figuras a Van Breukelen, Ronald Koeman, Van Aerle, Vanenburg, Kieft, Gerets o el danés Soren Lerby y logró alzarse con la orejona a pesar de haber empatado todos sus partidos de cuartos de final en adelante. El valor doble de los goles en campo contrario le sirvieron para eliminar al Girondins y el Real Madrid, mientras que en la final disputada en Stuttgart doblegó a los lusos desde los once metros. 

Farmacéuticas, ferroviarios, metalúrgicas u ópticas

El caso del PSV Eindhoven no es único, ya que existen otras muchas empresas que han impulsado sus propios equipos de fútbol. En Europa, los casos más conocidos son los del Bayer Leverskusen -perteneciente a la compañía química- o el Wolfbursgo -de la Volkswagen- en la Bundesliga. No obstante, cabe señalar que en Alemania también se localiza el ejemplo del Carl Zeiss Jena, una de las principales escuadras de la antigua RDA, un club estrechamente vinculado a la óptica del mismo nombre. 

En el Estado francés, por su parte, el Thonon Evian llegó a la élite auspiciado por Danone, mientras que el Sochaux fue fundado por la familia Peugeot en 1928. Un club que acabó tomando un rumbo tan diferente que 90 años después, el Deportivo Alavés asumió la gerencia de la entidad durante nueve meses. A nivel global, en México, la cementera Cruz Azul también formó su propio equipo y el CS Emelec de Guayaquil fue creado por la Empresa Eléctrica de Ecuador. 

Una larga relación en la que también se incluyen el Airbus UK Broughton o el Vauxhall Motors en Gales o el Feherevar húngaro. Un equipo de actualidad por el fichaje de Kenan Kodro y que es el heredero del Videoton, conjunto auspiciado por la empresa de componentes electrónicos durante el periodo socialista y que alcanzó la final de la UEFA en 1984. Algo relativamente habitual en aquellos tiempos, ya que en la Unión Soviética, entre otros muchos, se podrían encontrar los casos del Dnipro o el Metalurg Donetsk, ambos íntimamente ligados a las plantas metalúrgicas del de sus respectivas ciudades. En la antigua yugoslavia, por su parte, destacaba el caso del Zemun, perteneciente a la farmacéutica Galenika. 

De cualquier forma, el sector que más clubes ha creado en todo el mundo es el ferroviario. Algo que se puede comprobar con ejemplos como el de los Lokomotiv de Moscú o Sofia, el Zeljeznicar bosnio, el Cluj Napoca rumano, los argentinos Ferro Carril Oeste, Rosario Central, Tálleres de Córdoba y Deportivo Mandiyú, el Corinthians brasileño o el Peñarol uruguayo. Trenes, balones y trabajadores fueron de la mano.

Fútbol y vidrio en Laudio

En Euskal Herria también han existido casos como los de los equipos de Granaderos y Espoleteros de la fábrica de Armas en Andoain hace casi un siglo, pero quizá el que más éxito cosechó fue el Villosa de Laudio. Creado en 1940 bajo el manto de la empresa vidriera de la localidad de Aiaraldea, inauguró el campo de Altzarrate cinco años después y alcanzó la Tercera división, viviendo durante la década de los sesenta su etapa más gloriosa y pujante. 

Por sus filas, pasaron entre otros José Ramón Alexanko, Dani Ruiz-Bazán y Javi Eskalza, pero en 1972 la empresa dejó de patrocinar al equipo y construyó pabellones industriales en el suelo en el que se ubicaba el terreno de juego. La SD Llodio resurgió, no sin dificultades, jugando primero en el colindante campo de San Martín para posteriormente trasladarse a Ellakuri. En 2002, tras su fusión con el Salleko, se creó el CD Laudio.